Día del chumpe en gringolandia.

A escasos tres días de que se celebre el Día de Acción de Gracias, en Estados Unidos. La celebración más importante de todas. La única  en la que las religiones se hermanan. Bonita una cena familiar para dar las gracias por tantas “bendiciones” recibidas durante el año.
Es que hasta emociona pensar en la unidad familiar y la armonía, cualquiera diría que púchis calidá esa tradición, pero ésta como muchas fueron basadas en tragedias que la historia oficial se empecina en tratar de borrar de la memoria colectiva.
Desde la semana pasada  los supermercados se han llenado de pavos congelados listos para la celebración, abundan los pies de ayote y de manzana,   las bebidas de la temporada de Happy Holidays.
Habrá quien diga que estoy exagerando, habrá quien cuente que la realidad no es así,  bien por esas personas que no han sufrido ningún tipo de vejación, ofensa o abuso laboral. Pero vistas las cosas desde las sombras de la invisibilidad indocumentada con la cabeza fría y sin ningún tipo de emoción contrariada,  la explotación laboral es realidad  y no hay manera de disfrazarla.
Lo has visto vos en las películas, en reportajes de noticieros, en postales incluso, la celebración es famosa en el mundo entero.  Pero atrás de esos rostros alegres, de esas cenas  de gala, de manteles rojos y de un trago de  eggnog a media tarde  hay una explotación  laboral bárbara.
Si vos  sos una persona  indocumentada y tus jefes tienen dos dedos de frente y conciencia te darán tus prestaciones laborales sin necesidad que presentés documentación alguna que te respalde para justificar que no sos ser  de otro planeta, que tenés sangre en las venas como ellos y que pensás, soñás y sentís como ellos.  Pero, muy pocas personas con consientes y la mayoría de la población explota a quien no tiene documentos y lo peor de todo, es algo normal que la sociedad  y el sistema solapan.
Quieren la casa reluciente porque llegará visita de otros Estados y de otras ciudades, por ende te ordenan  empezar a  limpiar  la casa  desde un día  antes, con lupa en mano para hacer desaparecer cualquier pelusa extraviada, restregar los pisos  de rodillas y con paishte en mano, lavar vidrios de ventanas, el moho que no has podido quitar de las paredes de las regaderas y que llevás meses pidiendo un líquido especial para remover quieren que lo desaparezcás a como dé lugar un día antes de la cena, con tu única herramienta: tus pulmones. Y pobre de vos si no lo hacés.
Levantar  muebles y  camas, para limpiarles las patas y cambiarlos de lugar.  Nadie te ayuda a moverlos así es que lo más seguro es que terminés con una hernia en la espalda o con un disco zafado. Aspirar techo y paredes por si las telarañas quieren aparecer ese día. Limpiar lámparas de cristal que guindan del techo, -que son sopotocientas-  pobre de vos si te caés de la escalera  te quebrás una pata y de paso te tienen que enyesar, no te lo perdonarán nunca porque la cena está a unas horas y no encontrarán a nadie que haga tu trabajo, lo que te pase a vos realmente les tiene sin cuidado y ni te hagás ilusiones que te pagarán las cuentas de hospital si es que te atrevés a ir a uno y que en la sala de emergencias la migra te lleve directo a deportación.
Salís molida el día antes de la cena. La ley laboral ampara que te den libre ese día porque es feriado oficial o que si lo trabajás te lo tienen que pagar el doble, pero ni te lo dan y mucho menos te lo pagarán el doble, lo que sí hacés el doble es trabajar.
Cuando te atrevés a pedir el día te salen con que ¡pero si en tu país no celebran el Día de Acción de Gracias! ¿Por qué lo quieres celebrar aquí? ¿Eres estadounidense? Vos les decís que no es porque lo querrás celebrar –yo nunca lo celebro, tampoco la Navidad- sino porque es feriado oficial y exigís tu derecho laboral, como respuesta lo que ofrecen es despedirte, total indocumentadas sin trabajo sobran y cobran menos que vos porque buscan recién llegadas al país que no hablen el idioma y que solo sepan decir, Yes, Sr. Yes, ma ´am.
Pues el mero día necesitan que entrés más temprano de lo habitual, a limpiar con químico especial la vajilla de plata en la que servirán la cena, si no usás guantes ya estuvo que te despellejaste las manos.
La mañana se te va en pelar y  picar verdura, que conste que tu trabajo no es de cocinera sino de limpieza pero sabés que sos  mil usos y que hay que hacerle gancho porque la necesidad tiene cara de chucho,  en lo que preparás las botellas de vino, el eggnog, las bajillas, las ollas y todo instrumento para cocinar te llega medio día, ya estás muerta, las piernas cansadas, te duele la espalda baja, los brazos, y tenés inflamados los pies, aun te falta media  jornada.
Tipo dos de la tarde empezás a limpiar nuevamente recordá que hay gente en la casa y  que no les importa si estás trapeando ellos pasan sobre le piso mojado que te toca volver a trapear y no hay modo de decirles que por favor colaboren porque vos tenés calidad de  mueble, no existís, no respirás, no te miran ni te escuchan, pero sí te ordenan y sí tenés que hacer lo que te dicen, de otra manera ahí está la puerta te vas y no te pagan lo que te deben y ni cómo demandarlos.
Nuevamente limpiar baños, arreglar camas, lavar ropa, plancharla y dejar lista sobre la cama la mudada  que se pondrá cada miembro de la familia. Las toallas listas y los zapatos lustrados.
Son las cinco de la tarde y te toca ayudar a servir la cena, ellos comen vos no porque tenés que estar atenta a qué puedan necesitar, tenés que estar cerca pero no visible porque la imagen de una sirvienta parada como estatua cerca del comedor, les arruina la armonía familiar,  vos la sirvienta que les sabe todos los secretos, que les conocés sus malos humores, sus depresiones, sus gustos alimenticios, de ropa y de amores. Vos la inexistente que las mirás llorar cuando están tristes y que curás la rodilla del niño que se raspó, con un abrazo y un beso,  el mismo niño que nunca te saluda porque sos invisble.  Vos, la sirvienta que le hace trenzas en el cabello a la niña antes de irse a estudiar, le arreglás la refacción,  le metés los cuadernos en el bolsón  y que la vas a dejar a la parada de bus y que la vas a recoger porque su mamá anda en el gimnasio o comprando con sus amigas  y no tiempo para las crías que parió con cesárea porque no quiso que se le abriera la vagina para tener contento a su esposo y que no la deje por otra.
Ahí estás y no podés comer aunque te estés muriendo de hambre, atenta a cualquier llamado: necesitan más vino, más eggnog, -rompope- más comida, más servilletas. Luego de la cena a recoger la mesa, lavar los platos y hacer limpieza nuevamente mientras ellos ven televisión, repasan álbumes de fotografías o conversan en  una de las tantas salas de la casa. La comida sobrante la tiran,  y no, no podés tocarla, ni pedirla para llevar, vos que te criaste comiendo tortilla con sal y que sabés  la ingratitud  que es  desperdiciar la comida  no podés llevártela a tu casa o regalársela a cualquier persona que la necesite más que vos,  porque  es comida de lujo y no te la merecés,  te ordenan entonces tirarla y ahí vas vos  con todo el dolor de tu corazón. Habiendo tanta gente sin comer en el mundo hay otra que prefiere desperdiciarla. Injusticia total.
Salís entonces al filo de las diez de la noche cuando  has terminado el oficio y dejado todo limpio, para presentarte al siguiente día a la hora habitual.
Si sos niñera, tu obligación es estar ahí cuidando las crías que para ellos son como ositos de peluche, muy lindas para tenerlas de adorno pero al menor berrinche ahí estás vos para solucionar el problema, cambiar pañales, dar de comer, entretener, escuchar y arrullar.  No extraña para nada ver los acilos llenos de gente, es lo habitual, si vos no das amor y tiempo a tus crías no pretendás que cuando estés anciano, anciana  ellas te respondan.
También cuando la familia no hará cena en casa y viajará a otro Estado no creás que nos dan el día libre, te toca trabajar lista de papel en mano, porque te dejan una nota en la que apuntan todo lo  extra que tenés que hacer, según ellos  tendrás más tiempo porque no estarán pasando a cada rato sobre el piso mojado,  por lo cual no permitirán que te rasqués la panza cinco minutos, es cuando más cosas tenés qué hacer. Por si fuera poco no te dejan pagado, te pagan hasta cuando regresan de viaje, ¿y de qué vas a comer? Es tu asunto.
Esa  como tantas celebraciones más  que tienen que ver con la unión familiar, el amor el prójimo y esas fumadas  sirven  nada más para exponer  la calidad humana de las personas, no podés vos celebrar  y agradecer las “bendiciones” en tu vida y en las de tu familia si estás explotando a quien labora  para vos. Esa palabrita tan famosa y tan evasiva, bendiciones…
Si  se agota  una  mujer de veinte, de treinta años imagínate vos  una mujer de  cincuenta  que trabaja en esas mansiones, en los restaurantes, en las fábricas que no paran, en los campos de cultivo, las que son mamás y que sus crías las esperan en casa y van llegando a las  once de la noche cuando todo mundo cenó.
Generalmente para nosotras las personas indocumentadas   que independientemente que le tengamos amor a ese celebración o no, sea nuestra o no,  no existe porque es el día del año en que más nos explotan. Feliz día de Acción de Gracias pué para quienes lo celebran y explotan a sus empleadas y empleados, feliz día de Acción de Gracias pué para la empleada y el empleado explotado, dentro y fuera de la fronteras de Estados Unidos. Con eso de que ya se propagó…
Esa es la realidad pero que la gente se atreva a contarla es otro paisaje, somos expertas en ocultar y en presumir. Así es que no te asombre ver fotos de tus amistades y familiares  que viven en Estados Unidos, presumiendo el gran pavo en la mesa, aunque la foto la tomen el día anterior porque el mero día les toque trabajar y no quieren que sepás que en la tierra del sueño despellejado están siendo explotados.  La cosa siempre es, lucirse y demostrarte que están mejor que vos en todo sentido. (Patadas de ahogados).
He contado la realidad de quienes trabajamos de niñeras y en limpieza de casas. Muy similar es la experiencia del proletariado y del obrero sin documentos.
Ilka Oliva Corado.
Noviembre 25 de 2013.
En mi tabuco.

2 comentarios

  1. Vicente Antonio Vásquez Bonilla

    Dura la realidad, Ilka linda. Te deseo lo mejor. Besos, Chente.

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