Desobediencia civil por reforma migratoria.

No es ningún secreto que bajo la tutela del actual presidente de Estados Unidos se han realizado deportaciones masivas,  cifras alarmantes nunca antes vistas en  ningún mandato del país.  Mientras él sale con sus once ovejas en calidad de mártir frente a las cámaras de televisión a recitar en prosa de moribundo pidiendo los santos oleos, verso a verso dicta que su deseo es que se logre la legalización de los doce millones de personas  indocumentadas que habitan en la nación.
Mientras las luces de las cámaras enfocan su lágrimas de cocodrilo, en las sombras de la invisibilidad se realizan las redadas a cualquier hora del día y en cualquier lugar, más que apuntados están los policías racistas que buscan como excusa  una infracción de tránsito para  llevar directo a   la cárcel de deportación a quien no la debe pero la paga.
En todo el país se están realizando actos de desobediencia civil, ciudadanos y ciudadanas, residentes y también personas indocumentadas acuden a manifestaciones y concentraciones promovidas por organizaciones, iglesias y sindicatos.
El día seis de noviembre en horas de la tarde la policía detuvo a más de ciento veinticinco personas que manifestaban frente a la Oficina de  Inmigración y Aduanas  (ICE)  en Illinois. Ellas decidieron bloquear con sus cuerpos la principal vía de acceso a los suburbios del oeste de la ciudad.
En pancartas en inglés y español se lograba leer que han sido deportadas ya más de dos millones de personas en lo que va del  mandato Obama,  personas indocumentadas tomaron la palabra y contaron sus testimonios, muchas de  ellas fueron detenidas por infracciones leves de tránsito y ahora están en orden de deportación. Familias han sido separadas.
Aunque la manifestación se realizó en forma ordenada y ya ensayada como por ejemplo la forma en que deberían de contestar las personas en caso de ser detenidas por la policía que  ni lenta ni perezosa desplegaba a sus miembros que tenían sed de detener por docenas en cuanto se les diera la orden de salida.
Entre los detenidos y multados por la policía  se encuentran  personas de la comunidad, religiosos, concejales y dirigentes sindicales. La manifestación masiva y acto de desobediencia civil fue realizada por la Coalición de  Illinois para los Derechos de los Inmigrantes y Refugiados (ICIRR)
Cada  último viernes del mes se reúnen frente a la Oficina de Inmigración y Aduanas para exigir un alto a las deportaciones y la urgente reforma migratoria, en ese acto de solidaridad las religiones se hermanan y se observa por igual a católicos, judíos, evangélicos, musulmanes y cuanta rama de religiones exista, todas convergen en el punto único y abismal que es la urgente reforma migratoria y el alto a las deportaciones.
Los actos de desobediencia civil se seguirán realizando hasta que el gobierno de Obama y la Cámara de Representantes aprueben la reforma migratoria.
De las jugadas estratégicas de este gobierno  es la autoridad con la que se apropia del discurso el orador principal del mismo, su rostro que invita a confiar en sus palabras, que despierta la esperanza,  pero que bajo de agua lanza el zarpazo y por la espalda la zancadilla,  nada ni nadie es capaz de detener las deportaciones, por más manifestaciones masivas, por más actos de desobediencia civil, a ellos no les interesa ningún tipo de reforma migratoria, no para los trabajadoras y trabajadores que laboran en oficios y son explotadas laboralmente.
Hay otras urgencias que toman ventaja en los puntos a tratar en la Cámara de Representantes, todas más importantes que sacar de las sombras a quienes limpian sus casas, cuidan a sus hijos, mantienen limpios sus jardines y construyen sus casas. Todas más importantes que brindar atención médica a quien siembra y cosecha las frutas y las verduras que los alimentan.
Para mientras  y como buenos estrategas  siguen alimentando la ilusión de millones y para mientras y como buenos traicioneros siguen deportando a miles.
Si usted es una persona indocumentada no  se aferre a este país y  al señuelo verde,  que los grilletes no tienen dueño y los vuelos gratuitos del retorno obligado están a la orden del día. Así no le resulta traumático el día en que le enchachen las manos la metan a la perrera y tenga que dejar: carro, casa, dólares, amores, las mudas de ropa y el escupitajo se le devuelva  en la cara de aquel día en que juró jactada usted en alucine agringado:  no regresar  jamás al tierrero en donde puyan con tortilla tiesa. Lista esté porque mientras son peras o son manzanas en río revuelto  ganancia de las redadas.
Ilka Oliva Corado.
Noviembre 08 de 2013.
En mi tabuco.

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