María José.

Eran cientos de personas las que se lanzaban sobre el tren en marcha, yo también tenía que subirme pero no sabía cómo porque me daba miedo caer en la vías y que me pasara encima.
Pasaban los vagones, cisternas y contenedores pero lo aconsejan a uno a que se vaya en un vagón o en el techo de un contenedor porque las cisternas son muy peligrosas de ahí se han caído muchas personas y se han matado.
Crucé por el río Usumacinta a Tenosique, Tabasco.  Soy hondureña,  viajamos   en camioneta hasta el lado de el Petén, Guatemala y de ahí cruzamos en una balsa.  Pero solo pusimos los pies en  México y ya nos estaban pidiendo dinero los policías,  las otras personas que iban en mi grupo si pagaron pero yo solo tenía lo de la comida de tres días y me lo quitaron y aparte me llevaron para la patrulla y ahí se hizo de mí el jefe de los policías,  me obligó a que le hiciera sexo oral y también me agarró por atrás, como si uno no sintiera dolor, piensan que gustoso está uno ahí de espaldas, son unos perversos,  viera cómo me decía, que nosotras las centroamericanas eso íbamos a buscar a México porque  nuestros hombres no sirven.  Me dijo que todas éramos una putas  que íbamos para trabajar en bares de ficheras. Le aseguro que así no agarran a sus esposas.
Me dejaron ir pero me dijeron que si decía algo me iban a meter presa un año y que después me iban a mandar para mi país. Yo ya sabía que esto podía pasar porque ya me lo habían contado algunas que regresaron deportadas a  mi colonia,  por eso me puse la inyección para no quedar embarazada si eso pasaba.
Tengo 16 años de edad y dejé a mi niño de cinco meses al cuidado de mi abuela materna,  es hijo de mi tío Juan  hermano de mi mamá  él me violó y me dejó embarazada yo le conté inmediatamente lo que sucedió a mis papás pero dijeron que la culpa fue mía por andar de sometida,  mi tío ya está casado tiene cuatro hijas. Me dijeron que si decía algo me iban a echar de la casa y cuando la gente preguntaba de quién estaba embarazada ellos respondían que  no sabían porque yo no quería contarles.
Tuve a mi niño y se lo dejé a mi abuela que me aconsejó que me fuera e Estados Unidos para  poder criarlo. Yo lo quiero es mi hijo, sangre de mi sangre, lo viera es bien galán, hermoso, pesó casi  nueve libras  y se parece a  mi mamá. Lo he visto en fotos.
No, yo no estudiaba trabajaba en una maquila cortando los ruedos de pantalones de lona. Solo saqué la primaria. La verdad nunca pensé en ir a la universidad esas voladas son para otro tipo de gente no para uno que es pelado usted, a uno le toca ver de dónde consigue para comer y  pagar  la luz y el agua para que no se la corten.
Sí, a mi niño si quiero mandarlo a estudiar porque quiero que no se quede bruto como su mamá, que sea doctor o lo que él escoja pero a mí me gustaría que fuera doctor, tan elegantes que se miran con sus batas blancas.
Bien, me dolió dejarlo pues si es mi hijo pero desde que me dejó en cinta mi tío  mi familia solo peleando conmigo se mantenía, mi mamá pegándome porque decía que por caliente me había pasado, que mi tío pobrecito porque se vio obligado como hombre a hacerme el mal. Yo ya no podía vivir así y decidí irme mejor.
Fue muy difícil decidirme a saltar  porque el tren iba muy rápido pero si no lo hacía me quedaba ahí y yo  lo que quería era llegar a Maryland ahí vive una tía que es hermana de mi mamá.  Después de que se hizo de mí el policía no podía caminar y me avisaron de un albergue  para migrantes  ahí me atendieron  y me dieron medicina para el dolor, viera usted qué gente tan bendecida es esa que se quita el bocado de la boca para dárselo a desconocidos.  No solo yo  era la violada había varias  que también violaron en el tren  porque lo asaltaron unos encapuchados que decían que eran de los Zetas. Les pidieron una cantidad de dinero en dólares y como no tenían dicen que tiraron a unos del tren y a otros los mataron con machetes. Yo vi  a dos hombres sin piernas porque se las quitó el tren cuando cayeron en las vías, cállese usted es una salación esa.
Viene uno  a penar a otra tierra usted por la necesidad, si uno tuviera qué comer no se moviera de su país. Aunque mire  yo tenía  qué comer la verdad  aunque sea tortilla y sal  pero mi corazón no podía con tanto dolor, con tanto maltrato y humillación, me tocaba ver a mi tío cuando llegaba con su familia a visitar a mis papás y la esposa también supo  lo que me hizo y me dejó de hablar, también me echó la culpa.
En eso unas muchachas me contaron que iban a agarrar camino y me vino con ellas, nos venimos con lo del pasaje nada más para llegar a la frontera de Guatemala con México de ahí pensamos trabajar aunque sea recogiendo basura en los locales  para irla pasando pero todas estábamos decididas de irnos. Unas tenían más dinero que otras y todas más que yo  definitivamente por eso me agarró el policía solo a mí, a ellas ya no las vi porque se subieron en el tren.
Si ya uno en tierra ajena no tiene amigos usted mire ellas se fueron y no me esperaron y eso que son de la misma colonia en donde yo vivo allá en Honduras, no sé qué fue de ellas la verdad ojalá estén bien y no las hayan secuestrado o se hayan quedado por ahí  ahogadas en el río Bravo.
Me armé de valor y me tiré  decidida apenas logré  casarme mire usted que si no es  por un hombre que me agarra del pelo le digo que me hubiera caído sobre las vías, él me subió y me encajó en la escalera. Yo temblaba asustada viendo aquel volado y a aquel gentío usted tirándose como desesperados. Me partió el alma ver a tanta criaturita sola, niñas de seis años   solitas iban.
La salación nos  cayó después entrando a Tamaulipas ahí cuando el tren se detuvo ya nos estaban esperando hombres vestidos de negro bien armados con pistolas y machetes, cállese usted por dios también los acompañaban policías y soldados los infelices estaban de acuerdo, se nos dejaron venir con todo y nosotros empezamos  a saltar de los vagones y a salir corriendo entre las vías, unos agarraban para el monte mire usted y del monte salían más policías y soldados, la verdad muchos lograron escapar porque  éramos cientos pero a otros nos tocó la mala suerte.  Llevábamos tres días sin comer y llevando sol y aguantando frío, nos llovió un  día entero, ensopados nos agarraron.
Yo me imaginé lo  que nos iban a hacer y pensé en mi  niño en que saber si lo volvería a ver y que yo iba a quedar ahí sin nadie que me fuera a reconocer y sin entierro y lejos de mi casa. A muchos hombres les cortaron las manos porque no tenían dinero para pagar los cien dólares que  pedían los hombres de negro que  decían que eran del Cartel del Golfo , ahí mire policías y soldados revueltos, todos golpeando con las cachas de las pistolas  los pómulos de los migrantes, tronaban los huesos cuando se los quebraban.
Los dijeron que vivos no  nos iban a dejar, a quien pagaba no le tocaban un pelo y lo dejaban ir pero a quien no tenía  se le iban con todo.  Nos violaron parejo a hombres  y a mujeres, a los hombres los pusieron a gatas y los hicieron bajarse los pantalones,  también los obligaron a que les chuparan sus cosas, los obligaron a tragarse el semen de ellos,  y después les daban un balazo en la frente.  A otros los violaban y de último les metían atrás un chile jalapeño partido a la mitad y les decían que eso era para que no olvidaran qué picante era el chile de los mexicanos. Imagínese usted cargaban bolsas de chiles, sos unos malditos.
A nosotras yo no sé qué  fue lo que nos salvó la verdad porque también nos violaron, yo perdí el sentido porque fueron muchos, cuando desperté estaba ensangrentada y ya era de noche, estaba tirada en el monte habíamos varias ahí  y no nos pudimos levantar, cállese que las mujeres del pueblo nos ayudaron  porque dijeron que las autoridades en eso no se meten y que los bomberos no ayudan y que nos hospitales lo que hacen cuando llega un migrante así es  que lo matan y lo  van a enterrar como  equis equis en las fosas  para no andar en investigaciones de ningún tipo.
Unas vecinas nos ayudaron  y nos llevaron a sus casas y ahí nos  atendieron estudiantes de medicina que colaboran con ellas, a muchas de nosotras quienes las violaron les quebraron parte de los huesos de la cadera,  las niñas no sobrevivieron  porque como no daban de sí las desgajaron.
Mire mataron como a unas setenta personas esa noche y nada salió en las noticias, ninguna autoridad se metió en nada.  Los vecinos del poblado lo que hicieron fue pedir permiso  al velador del cementerio y abrieron una fosa y ahí echaron los cuerpos que cuentan no tenían manos,  a otros les faltaban los ojos, unos partidos en dos, muchos con balazo en la cabeza.
A cinco nos llevaron a la misma casa y las cinco nos agarramos una de la otra mire usted con fe, eran dos guatemaltecas una salvadoreña y habíamos dos hondureñas.  Nos quedamos ahí a recuperarnos, nuestros familiares de Estados Unidos enviaron el dinero para pagar el coyote que nos cruzó por el río Bravo. Los mismos vecinos nos recomendaron el coyote que bien cabal el hombre, no todos son malos usted.
Fuimos a dar Brownsville, Texas. A cada una de nosotras  nos llegaron a recoger nuestros parientes, el canje se hizo en el estacionamiento de una lavandería en un centro comercial. Mi tía no tiene documentos por eso no manejó hasta la frontera pero llegó con  un amigo suyo que le hizo el favor.
Tengo dos años  viviendo aquí en Maryland trabajo en un hotel con mi tía limpiamos las habitaciones  me tocan 18 en total diariamente  más ocho baños  de los que están en los pasillos, gano el salario mínimo.
Quisiera mandar a traer a mi niño pero mire con lo que yo viví fue suficiente, aunque me odie por no estar allá con él que se quede allá mejor, yo voy  a trabajar aquí porque quiero que él vaya a la universidad y quiero hacer mi casita, poner un negocio e irme de  regreso, estar aquí no es vida, uno está de esclavo no puede salir porque la migra anda en todos lados, como si uno fuera un delincuente.
Mis amigas  me llaman por teléfono para preguntar qué consejo les doy porque quieren agarrar camino para el norte, yo les digo que ni de locas usted por dios, que ahí se sufre mares les digo pero ellas no me creen piensan que porque ya estoy aquí no quiero que vengan a conocer Estados Unidos, dice que ya me volví creída porque le  estoy construyendo la casa a mi abuelita.
Aun no puedo dormir bien, tengo pesadillas  y el insomnio me está matando todo se me revela,   pero dicen que es normal que a la  mayoría que viene de forma indocumentada le pasa.
Sí, estoy estudiando inglés en las noches voy a la escuela para adultos es gratuita tengo que aprovechar esa oportunidad.   Ojalá y dieran los papeles pero lo de la reforma migratoria, como dice mi tía es  cuento viejo.
Ilka Oliva Corado.
Noviembre 05 de 2013.
Estados Unidos.

5 comentarios

  1. Pingback: María José (otro relato de Ilka Oliva) - Resumen Latinoamericano

  2. Ilka, leo estas cosas y me lleno de ira y una impotencia ante todo esto: .que en pleno siglo 21 todavi’a vemos a los humanos con los instintos ma’s diaboli’cos y ante todo la cobardia de estos hombres. Si la cobardi’a en su ma’xima exprecio’n.

  3. Bravo Ilka por escribir de las cosas como son, muy pocas personas lo hacen ni los periodistas, en el camino de Africa a Europa pasa exactamente lo mismo, tienen casas de seguridad con las mismas tecnicas de tortura que en Mexico.
    Tambien bravo se dice bravo en espanol? por escribir del trafico de mujeres, aqui en Francia “los intelectuales” estan firmando peticiones para defender sus derechos a ir de putas! Imaginate en que infiernos estamos !
    Un grandissimo abrazo ,
    Camilla

    • Belleza: mirá esto no es nuevo como sabés, lo que sucede es que son migrantes y los migrantes no importan a ningún país, ni al de origen y mucho menos al de llegada, las políticas migratorias esclavizan a miles, las más oprimidas siguen siendo las mujeres, los niños y niños y las personas de tercera edad.
      Con ellas se trafica, se les explota, se les utiliza y cuando ya no les sirven las matan, quedan ahí vos como basura de un vertedero. Las miran mientras se llenan de moscas y de gusanos y son devoradas por las aves de rapiña. Pero nadie hace nada. Es mejor guardar silencio y cruzar la banqueta. Los mismos lectores de mi blog en su mayoría se quejan, porque me dicen que es de muy mal gusto leer este tipo de ¨relatos¨. Como vos decís, vivimos en infiernos, que no importa si es intelectual, obrero, campesino, el hombre siempre ve a la mujer como objeto sexual.
      Y sí, se dice bravo. Pero si lo querés hacer más afirmativo le agregás dos signos de admiración: ¡bravo!, y bravo también es sinónimo de molesto, de irritado…
      Respecto a los migrantes en África como decís es el mismo calvario, la miseria humana no tiene fronteras y la perversidad tampoco.
      Me alegra mucho que estés ahí siempre, he aprendido mucho de vos. Te mando un fuerte abrazo y besos.

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