Yarderos.

 Hoy almorcé con tres jardineros a quienes quería entrevistar desde hace mucho tiempo y que me contaran un poco más de su trabajo.
Así es que hoy con lapicero en mano y libreta llevé el postre y fui a acompañarlos a almorzar y esto fue lo que sucedió.
Me recibieron en el vagón en donde transportan las herramientas de trabajo. Para mi sorpresa de una esquina  junto a una parihuela sacaron una mesa que desdoblaron y pusieron en el centro de la pieza, le tendieron un mantel y sacaron una estufa de gas muy pequeña, después una parrilla en donde pusieron a calentar tortillas.
Una silla para mí y ellos se sentaron en costales llenos de hojas secas que acaban de aspirar en una jardín vecino. Yo mágicamente saco de mi morralito una vela y un encendedor,   la miran sorprendidos les cuento que es para que el almuerzo sea más romántico. El viento sopla fuerte y frío, hay niebla que en minutos se convertirá en lluvia fina.
De pequeños contenedores plásticos van sacando la comida: frijoles, carne en recado , panes con pollo, huevos revueltos, queso fresco. Chile jalapeño y de una hielera sacan gaseosas.  Yo con mis once ovejas les llego comiendo soya y tofu.  Que han escuchado mencionar pero que jamás han comido, les convido.
Los tres son mexicanos de diferentes Estados. Joaquín es de Sonora tiene cuarenta años está casado con una mexicana  y tiene tres niños nacidos aquí. . Ediberto de Chihuahua tiene cincuenta y ocho y está casado  con salvadoreña y tiene cinco hijos. Carlos  de Oaxaca, de sesenta y siete casado con hondureña y tiene también   cinco hijos.
Cada uno tiene una historia qué contar los recuerdos de frontera los tienen apiñados  en la coraza.  Mientras se tuestan las tortillas yo saco el postre que es pastel de tres leches y les digo que empecemos por ahí, ellos dicen que el postre se come al final pero yo los atizo a que hoy hagamos algo distinto y que nos lo atravesemos antes.
Joaquín del Estado de Sonora. Es el que más habla inglés, es él el que se entiende con los gringos cuando se trata de ir a cortarles la grama a sus casas, mientras que Ediberto y Carlos se niegan rotundamente a aprender el idioma dicen que así están bien que ganan para lo de diario y con eso se conforman que además sin papeles por mucho inglés que sepan no se  pueden tener mejores trabajos.
Joaquín lleva 17 años en Estados Unidos de los cuales vivió cinco en California donde trabajaba cortando tomates. Ediberto  ya tiene 21 años y Carlos va para los 35.  Mil usos todos han pasado por todo tipo de trabajos: lava platos, empacadores, albañiles, limpiadores de vidrios.
Joaquín llegó a Estados Unidos vía desierto de Sonora-Arizona. Ediberto por el lado de Tijuana y Carlos se aventó el río Bravo.  Todos solteros y sin familiares en este país.
Ediberto cuenta que le tocó dormir durante seis meses debajo de un puente mientras que a Carlos le tocó buscar refugio  en una iglesia, Joaquín corrió con suerte pues un amigo le dio donde vivir.
Llevan más de diez años en el oficio de yarderos.  Así les llaman aquí porque les dicen a los jardines yardas, aquí las casas tienen metros y metros de grama sembrada en los patios traseros y en los de enfrente muy pocas tienen flores.
Yo no les llamo jardineros y cariñosamente Zompopos de Abril. Porque en abril cuando la nieve recién se ha derretido ellos emergen de las entrañas de la tierra como los zompopos de mayo y empiezan el trabajo que culminará en los primeros días de noviembre.
Se levantan a las cuatro de la mañana para estar a las cinco en punto en el lugar a donde van  a  recoger el carro de doble tracción  y el vagón donde llevan la herramienta.
Mientras ellos comen dejo la libreta unos instantes sobre la mesa y me dedico a observar lo  bien ordenadas que tienen las herramientas dentro del  pequeño vagón. Dependiendo la época del año llevan carretones y camiones pequeños con carrocería.
De la pared cuelgan escobas, machetes, tijeras, lazos,  cinturones  de cuero que se colocan  en la cintura para soporte de la espalda baja. Rastrillos, aspiradoras, también unas mangueras de donde sale aire a presión que lo utilizan para barrer las hojas secas   en otoño y la grama verde recién cortada en verano.
Hay galones llenos de gasolina  que echan en las cortadoras de motor.
Antes eran seis pero la época de verano ha pasado y no es necesaria tanta limpieza en los jardines por lo que los otros tres ya tienen tres semanas desempleados. A ellos les quedan dos más a mediados de noviembre también estarán desempleados y regresarán hasta en abril a sus labores de jardineros.
El dueño de la compañía es un gringo de segunda generaciones de alemanes, tiene cincuenta trabajadores y cinco carros con vagón en donde se transportan alrededor de los suburbios en donde tienen los contratos de mantenimiento.
Es él quien hace las entrevistas con los dueños de las casas o edificios y ellos los que hacen el trabajo pesado.  Cobra por jardín pequeño la cantidad de ciento cincuenta dólares dólares por  una  hora y media de trabajo que incluye corte de grama nada más, a ellos les    paga a ocho dólares la hora.    Tienen que estar a las cinco de la mañana en el lugar donde recogen el carro con el vagón y regresan a dejarlos a las siete u ocho de la noche, pero solo  les pagan de ocho de la mañana a cinco de la tarde, el tiempo en transportar  el carro con el vagón e ir a estacionarlo en el mismo lugar no cuenta en su salario.
Limpian por promedio de cinco a seis  casas diariamente.
Aunque el trabajo varía dependiendo los días y horarios. Hay días que son solo de edificios y otros solo de mansiones,  sea cual sea el tamaño del jardín y lo que se tenga que hacer ellos ganan igual ocho dólares la hora.
El dueño cobra por separado si hay que sembrar árboles, flores, recortarlas, abonarlas pero a ellos no se les da ningún tipo de aumento.
No tienen ninguna prestación laboral y si sufren algún percance  mientras se encontraban laborando lo más probable es que en lugar de llevarlos a  un hospital sean despedidos en el acto y sin ningún tipo de remuneración.
En abril abonan la grama y  siembran flores en los  jardines, en verano cortan la grama  cada tres semanas y en otoño arrancan las plantas sembradas solo para verano, cortan en los primeros días de octubre la grama y después aspiran las hojas secas que van cayendo. Abren pequeños agujeros en la tierra para que la grama no se muera  en invierno y que esos agujeros la oxigenen.
Terminan a mediados de noviembre cuando los árboles están desnudos, entonces ellos quedan en desempleo. El dueño de la compañía también tiene para tiempo de invierno el negocio de limpiar nieve, igual que en verano él hace los contratos de que nieve o no nieve se le paga por igual, en cambio  él no paga a quienes lo ayudan si no nieva.
Hay temporadas en invierno que pasan meses sin que se acumule la nieve, los dueños de las compañías siguen cobrando su sueldo, los trabajadores de mano de obra no, éstos bajan todos los santos del cielo y se encomiendan a su virgen favorita para que nieve y se acumule el hielo para así poder ir con pala en mano a limpiar estacionamientos de casas y edificios de lo contrario no tendrán  para pagar la renta ni para alimento de los hijos.
Me cuentan todo esto mientras los observo sentada en mi silla, no he querido interrumpirlos ellos se pasan la palabra entre los  tres.
Deberían de estar contentos porque una especie de vacaciones asoma en los días venideros, pero también el desempleo y las cuentas por pagar y es lo segundo lo que les aprieta el cuello.
Ninguno tiene licencia de conducir del Estado se andan arriesgando manejando un camión con vagón, pero la necesidad es más fuerte y obliga.
Joaquín me cuenta que le hubiera gustado graduarse de ingeniero pero solo llegó hasta tercero primaria, Edilberto y Carlos son analfabetas.  Edilberto dice que le hubiera gustado ser  arquitecto y haberse aventado el diseño de la alcaldía y del quiosco de su pueblo natal.  Carlos dice que nada, que la vida hay que afrontarla con lo que hay en el camino y no andar soñando babosadas, que el camino es lo que está en el camino.
La mayoría de jardineros tiene problemas en las  vértebras lumbares dolor que tratan de calmar con lienzos    y ungüentos, con pastillas y recetas caseras pero lo que les provoca los desajustes vertebrales es el trabajo y no pueden dejar de realizarlo porque de lo contrario no hay cómo pagar las cuentas del hogar. Se ayudan con cinchos  gruesos  de cuero que amarran en su cintura.
Los tres son indocumentados, Ediberto ya sufrió una deportación hace diez años y volvió a regresar de forma indocumentada   lo que significa que si lo vuelven a agarrar irá directo a la cárcel a echarse en el bote mínimo cinco años antes de ser deportado nuevamente. Pero aquí está su esposa y sus hijos y ella no se va si no es para El Salvador y sus hijos dicen que ni para México ni para El Salvador, que ellos se quedan aquí porque aquí nacieron.
Tiene solamente media hora  para almorzar y nosotros nos tomamos cuarenta y cinco minutos. Me despido de los yarderos y les agradezco la conversación, los veré para la primavera si que estamos vivos y en el mismo país.
De las bellezas del otoño hay agriedades y el desempleo de cientos de jardineros es una de éstas. Joaquín, Edilberto y Carlos esperan con ansias a que el invierno deje caer las primeras nevadas y sean  acumulaciones de medio metro de altura para que les permitan ir a trabajar aunque sea de vez en cuando. Pero como el que es arrecho es arrecho cuando no nieva   hacen tamales y salen a venderlos en los edificios donde alquilan latinoamericanos. He visto a muchos jardineros que en invierno llevan sus canastos al hombro y van tocando timbres de apartamentos.
De la época del frío hay hermosuras y agriedades   éstas son parte de un todo y hay que vivirlas y admirarlas por igual.
Son pues los jardineros los Zompopos de Abril que emergerán de las entrañas de la tierra  con las primeras lluvias del mes, para sembrar poesía en los  jardines de las mansiones, parques, estacionamientos y edificios de Estados  que tiene las cuatro estaciones del tiempo bien marcadas.
¿Y vos, conocés a algún  jardinero? Qué tal si un día te caés de la cama y lo saludás o mucho mejor le  llevás refacción y le decís que las flores de tu jardín son poesía pura gracias a sus manos que las embellecen. No importa que sea el jardín de la universidad en donde estudiás, el de la empresa en donde trabajás, o del parque. Un saludo y un agradecimiento como un cumplido le alegran el corazón a cualquiera.  Quienes trabajamos en oficios no somos invisibles.
 
Ilka Oliva Corado.
Octubre 30 de 2013.
Estados Unidos.

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