Cuarenta Años de Resistencia.

Escucharlo hablar es como levitar con Las Coplas del Payador Perseguido en voz de Atahualpa Yupanqui, por supuesto sin el infaltable acento chileno, con su prosa de obrero, de proletario. Él es Víctor Toro uno de los fundadores del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR). Me imagino que algo así sería haber conversado con don Ponchito.
En la noche del miércoles once de septiembre la comunidad chilena de izquierda radicada en Chicago conmemoró los cuarenta años del golpe de estado en Chile, y una reafirmación del MIR , la reafirmación de Cuarenta Años de Resistencia.
Tuve la oportunidad de asistir y como siempre me sucede, experimento una emoción adrenalínica cuando convivo con la comunidad chilena revolucionaria. Tanto que aprenderles.
Da un orgullo, un cierto alivio cuando se ve entrar a las crías nacidas en este país de descendencia chilena que hablan el español con acento de la patria de donde les viene la identidad. De pronto ver entrar la juventud con sus playeras de líderes revolucionarios del país de sus Tatas y Nanas y andarlas puestas no por gusto sino saber de quiénes se tratan, cualquiera te recitaba versos de Neruda, te cantaba letra de Violeta Parra, de Víctor Jara, te hablaba de Allende, de Gabriela Mistral, de las comunas, del movimiento estudiantil chileno, de la lucha obrera desde la década de los setenta. Cualquiera y eran ishtos e ishtas que no pasaban de los treinta años de edad. Te hablaban de la actualidad chilena en cuanto a movimientos revolucionarios, de neoliberalismo y esas hierbas.
La noche estaba cargada de palabras reivindicativas, cada frase mencionada por Víctor Toro era respaldada por un apabullante, ¡venceremos! ¡Presentes! ¡La lucha sigue! ¡Los seguimos buscando! ¡Viva la lucha obrera! ¡Viva la lucha proletaria! ¡Vivan los campesinos de Chile y de Latinoamérica!
Se encontraron en la velada viejos y viejas camaradas de lucha, fui testigo de abrazos que llevaban el dolor, la nostalgia y el recuerdo de aquellos años que marcaron un país y varias generaciones de chilenos y chilenas. Ahí estaban los y las de la vieja guardia, los pasados de sesenta años hablando de sus tiempos de juventud en las calles de Chile, en las provincias. Y yo una guatemalteca espectadora conmovida por la unidad de aquella gente y agradecida de que Los Vientos del Sur sean la honra del Continente, nunca perdiendo la esperanza de que las Grandes Alamedas también se abran en Guatemala y en la región, para que seamos finalmente la Patria Grande de un solo corazón enardecido. Contamos con la decencia de Brasil, Bolivia, Uruguay, Ecuador, Argentina, La República Bolivariana de Venezuela, la Nicaragüa, Nicaragüita de los hermanos Mejía Godoy.
Víctor Toro fue torturado por el gobierno de Pinochet y fue expulsado de Chile a finales de la década de los setenta, ha vivido en varios países y ha visitado docenas exponiendo el testimonio propio y de lo que fue testigo mientras estuvo junto a otros chilenos torturados. Residió en Cuba y México, en el segundo se unió al movimiento revolucionario y también fue perseguido por autoridades mexicanas por lo cual tuvo que cruzar de forma clandestina la frontera hacia Estados Unidos y lleva ya treinta años viviendo de forma indocumentada en el país, ha solicitado asilo y su caso está en proceso por lo cual no puede ser vuelto a tocar por las autoridades de inmigración como sucedió en junio del año 2007 cuando lo bajaron de un tren a empeñones y enchachado y posteriormente encarcelado.
Se autodenomina un obrero que no pasó de la primaria que ha sido autodidacta, lector feroz. Comprometido con la lucha de los migrantes indocumentados, comprometido con la lucha de los obreros de este país, vive desde hace tres décadas en el sur del Bronx en Nueva York donde ha creado La Peña del Bronx, con el objetivo de llevar la cultura a la comunidad y sacar a la juventud de las pandillas, de las drogas, La Peña del Bronx ya tiene más de veintisiete años de existencia y se ha vuelto multicultural, multiétnica y plurilingüe. Ahí hay desde trova hasta Hip Hop, dice que apoya toda expresión cultural de la juventud porque ésta necesita ser escuchada y que cada generación aporta lo suyo al movimiento de la lucha de clases.
Yo iba por una entrevista de diez minutos y el hombre dictó cátedra, qué lujo conversar con hombres así, humildes, con una identidad arraigada que ningún lujo puede arrancar, que ningún espejismo, que ningún Ego.
¿Cómo una persona que ha sobrevivido a la tortura de un ejército traidor puede seguir luchando sin claudicar? ¿Cómo se puede seguir sembrando rosales después de que haber visto tanta sangre correr? ¿Cómo se puede respirar y continuar sin que la amargura del recuerdo te calcine? ¿Cómo seguir creyendo en un movimiento, en una lucha, si los traidores siguen vendiendo la decencia de la patria? ¿Por qué no jubilarse del oficio de perseguir quimeras?
¿Por qué no cambiar de bando si tan fácil que es? ¿Por qué seguir creyendo en que otro mundo es posible? ¿Por qué no enjararse con un carro de último modelo y jugar a haber conquistado el sueño imperialista? ¿Por qué fingir que aquí no pasó nada?
Aquí, que tan fácil que es inventarse otra vida, cambiar las costumbres, olvidar la identidad, irse con la marea, aquí en el galillo del diablo donde los migrantes sin documentos seguimos siendo el rostro de la esclavitud moderna.
Tal vez la respuesta sea: porque fueron miles los que dieron la vida por ese sueño, porque nosotras y nosotros estamos vivos, porque tenemos sangre en las venas, porque la conciencia lo exige, porque el dolor quema, porque la denuncia es reivindicación, porque el silencio es avaro, porque la memoria tiene historia, una historia contada al revés, porque las calles respiran, porque los montes gritan, porque la noche tiene miedo de que los muertos se levanten y abran las puertas de la alameda.
¿Por qué seguir luchando? Si el cansancio pesa, si la decepción mutila. Sin han sido tantas las vidas lanzadas al mar. ¿Por qué? Porque la niña vulnerada tenía el derecho humano de vivir a plenitud si infancia y le fue arrancado por la orden de un militar traidor, porque la madre tenía derecho de ver crecer a sus crías, porque las crías tenían el derecho de crecer junto a sus padres, porque el estudiante, la obrera, el campesino tenían el derecho de exigir un salario justo. De exigir el derecho a la tierra.
¿Por qué seguir reivindicando el movimiento revolucionario de la América Latina y del mundo entero? Porque mientras unos niños van a escuelas exclusivas otros se quedan sin el derecho a la educación, porque mientras unos tiran la comida otros se mueren de hambre, porque mientras unos duermen calefacción otros se mueren de frío, porque mientras unos tienen un armario lleno de zapatos otros caminan descalzos, porque mientras unas se pasan la vida en el gimnasio y jugando canasta otras se parten la espalda sembrando la tierra, porque mientras unas compran ropa de marca otras la fabrican en las maquilas a costo del sudor de la explotación.
Porque mientras vos estás leyendo estas letras en tu teléfono inteligente son miles las niños que los están fabricando quemándose las yemas de los dedos con líquidos que ni siquiera se pueden respirar, porque las religiones oprimen, porque el machismo castiga, porque el patriarcado impera libre y torturador. Porque es la saña de un traidor la que dirige la orquesta de vendidos y de avaras.
¿Por qué seguir? Porque no podés ser azadón, porque fuera de tu órbita hay un mundo que agoniza, hay mujeres explotadas, hay esclavitud, ingratitud, hombres que trabajan de sol a sol sin recibir a cambio ni un plato de comida que los nutra.
Porque tenés una voz y es tu obligación utilizarla por quienes no pueden hablar, por quienes están tres metros bajo tierra y murieron peleando para que vos tuvieras ese derecho de expresión, no hay que ser avaros y avaras y tener la ingratitud de dejar que las muertes, que las torturas, que las desapariciones forzadas queden en el olvido, porque aquí hay un pueblo que sigue siendo oprimido, esclavizado, lentamente desmembrado por la osadía de traidores.
Hay una razón para vivir la vida, que la tuya no sepa a traición. Que la tuya no apunte hacia las casitas del barrio alto, mirá pa`bajo pa` los barrancos, pa´los asentamientos y encontrarás que desde las entrañas de las alcantarillas se respira lucha. Que el hedor de la avaricia no compre tu libertad y sea ésta la expresividad de tu libre albedrío que no importa si es de noche y hace frío él te sabrá cobijar, por la memoria de los caídos, por la decencia de las torturadas, por las almas en lozanía de los murieron buscando la equidad. Por la realidad de los invisibles de hoy en día que sea esta tu letanía que nadie pueda callar. Y que vea la mañana llegar en rocío de alborada la lucha que reivindicada no se atreve a claudicar.
Ilka.
Sep. 12 de 2013.
Aquí.

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