Las Adelitas.

Esa noche  un grupo de hombres armados  de la  banda delictiva Los Zetas asaltó el tren  de la muerte donde viajaban cientos de migrantes indocumentados.
Sucedió al sur del Estado de Veracruz.
A medida que se acercaba el tren al poblado y en la noche cerrada tomaron por asalto los vagones donde viajan las personas migrantes. Les exigieron cien dólares como pago a cada una  y quien no tenía era lanzada desde el techo del vagón a los rieles de la línea del tren. Muchos ya iban muertos cuando cayeron sobre las vías pues los mataron con armas de fuego y armas blancas. Muchos degollados, otros con el tiro de gracia. Muchas de las personas que sobrevivieron no pudieron hablar pues les cortaron la lengua.
Cuerpos fueron cayendo sobre los rieles a lo largo de nueve kilómetros en  las cercanías del poblado de no más de tres mil habitantes, sobre la calle de grava se encharcó la sangre de docenas que aún con vida intentaron huir.
En uno de los vagones viajaban las Adelitas tres hermanas hondureñas que decidieron emigrar juntas. Adela María, Adela Guadalupe y Adela Josefina. Viajaban solas, sin dinero y sin coyote, las alimentaba la ilusión de cruzar la frontera y sorprender a su madre en Atlanta. No avisaron a nadie de que se iban, solo dejaron una nota en la mesa de la cocina para que alguien se la leyera a la abuela analfabeta, ahí le avisaban que se iban para el norte a buscar a su mamá para reencontrarse con ella.
A ellas también les pidieron los cien dólares, no los tenían  y también fueron lanzadas desde lo alto del tren en marcha, pero antes fueron violentadas por treinta hombres, con un cuchillo les cortaron las vaginas para que no fuera difícil penetrarlas, también les cortaron los pezones,  los labios y la nariz. Con un machete les cortaron  las orejas, las manos  y los pies.  Los pies fueron lanzados uno por uno al monte de la orilla de las vías, lo mismo con las orejas y las manos, los pezones se los metieron en la boca y se los hicieron masticar.
Las sodomizaron y con un tiro de gracia en la cabeza sus cuerpos cayeron sobre la grava de la orilla de la línea del tren.
Esa noche más de veinticinco mujeres fueron violadas por los hombres armados que asaltaron el tren, todas lanzadas desde la altura de los vagones ninguna de ellas murió, algunas sí tuvieron el dinero para pagar y se salvaron del tiro de gracia pero no de la caída ni de los golpes y del ultraje.
Muchas personas que fueron lanzadas lograron salvarse porque  pobladores de alrededor las auxiliaron, no se dio aviso a la policía porque la autoridad y los grupos delictivos están pactados , muchos fueron llevados a  casas de vecinos para pasar la noche, curar las heridas y brindarles alimento.  Más de setenta personas fueron heridas con arma de fuego y arma blanca. Las fallecidas se contaban por docenas,  ninguna tenía documentos de identificación porque fueron desaparecidos por los delincuentes.
Sus cuerpos fueron enterrados en los cementerios clandestinos por los vecinos del lugar.
También las Adelitas que tenían nueve, diez y doce años de edad. Ellas no lograron salvarse de La  Bestia, porque las ilusiones se las arrancaron a golpes de puñetazos, a cortadas de cuchillo y de machete   y a dolor de transgresión.
Serán también las Adelitas tres cruces sembradas en las tumbas invisibles de los cementerios clandestinos de la migración indocumentada.
Ilka.
Junio 24 de 2013.
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