Che Guevara, lozano canto revolucionario.

Hoy querido y  arrecho de la honesta lucha estás cumpliendo ochenta y cinco años, apenas hace cuarenta y seis que las manos traidoras obedientes a la venta de la Patria Latinoamericana te traicionaron, fieles serviles de los que poseen chilate en la venas en lugar de roja sangre hirviente y ferviente en lealtad al suelo amado.  Apenas hace cuarenta y seis que pensaron haberte evaporado de la Memoria Histórica, del corazón latiente, de la conciencia impía, de la honestidad decente. No se percataron que vos ya no eras semilla sino fruto maduro plantado en los surcos de las manos campesinas, de las espaldas de obreros, en los rostros de proletarios, en los vientres de madres primerizas.
Con todo y con tanta maniobra de desmemoria  agenciada por los truhanes sirvientes del capitalismo no han logrado arrancar de tajo tu raíz que llega hasta el propio corazón de la tierra y al fondo del océano más profundo que respira   más allá de toda desinformación.
Lo vi, vestía de campesino ondeaba tu bandera con orgullo de labrador. Era el primero de mayo Día Internacional del Trabajo.  Ahí en medio de la aglomeración sobresalía tu rostro ondeando en una bandera roja,  la sostenía en alto para que  nadie se quedara sin verte, sin sentirte latir en su  libertario corazón. Era una marcha multitudinaria me acerqué y lo vi con sombrero de campesino,  y un pañuelo rojo amarrado en el cuello, le sonreí y él se plantó como gallo de patio encrestado le volví a sonreír y lo enfoqué con mi cámara  entonces con ambas manos ondeó la bandera con tu rostro y gritó: ¡hasta la victoria siempre!  Capturé el instante que quedó congelado en mi lente. Conversamos fue inevitable  hablar con él mis ojos ya estaban llenos de agua a punto de desbordar los umbrales de mis pupilas.
Un jovencito nacido en Estados Unidos de padres latinoamericanos  que trabajan  en fábricas. Hablamos de vos y  ése  hombre joven  de veinte años de edad te lleva tatuado en cada poro, dijo que sos  el ferviente rostro de la autonomía y de la honra.  Sus padres le han hablado  de vos a lo largo de sus tiernos veinte años, no ellos no fueron a la universidad, son los de pies descalzos por los que vos luchaste hasta la muerte, vos que hasta el último instante de tu vida fuiste culto para servir.   La bandera con tu rostro ondeó en las principales calles de la ciudad de Chicago y  cada corazón que te observó de frente vitoreaba tu nombre en conmoción de alegría.
Sigue siento tu estampa y tu acción  la guía de todo enardecido corazón que busca la liberación de este suelo encarcelado, de este suelo que quieren secar a golpes y  a traiciones, sigue siendo tu voz  de ternura la que embellece cada prosa del  lucero de la mañana que nunca se apagará ni en la más tenebrosa noche que finja no amanecer.  No, no era solo el hijo de proletarios quien  portaba con orgullo tu bandera, durante la manifestación vi muchas ondear y escuché a muchos gritar tu nombre y a tantas corear  la canción que te escribiera don Carlos Puebla.
Te has vuelto verso de poema interminable, pétalo de rosa de jardín en plusvalía, sos los cerros y los barrancos, sos matilisguate florido en lozanía    y savia de rama de guayabo rojo, sos hoja de escobillo y chirivisco que enciende el polletón.
Sos pupitre añoso de universidad pública, pared manchada de escuela Normal, sos la sombra del tamarindo que refresca cuando la cordura nos quiere encarcelar.
Sos vientre materno, útero y pezón. Sos espalda de cargador de bultos, sudor de campesino, canto de senzonte, sos ocaso de parvada de golondrinas, palmera que nunca doblará su tallo aunque la corten de tajo.
Sos estepa verde y semilla de frijol. Sos el mate y la luna tucumana, la Patria Latinoamericana sos.
Inmortal como  el mito mismo en que te han convertido quienes te quisieron eliminar de todo mapa que en relieve cuente  una a una tus hazañas. De todo canto, de toda prosa, de toda rosa que en sus pistilos lleva la dulzura de tu presencia honrada, honesta y fiel para llenar de polen la miel de las abejas que nacientes abrazarán el panal de la revolución a la que vos le diste lozanía.
Honrado hombre de la Patria Latinoamericana. Te volviste pueblo en vida e inmortal el día en que atentaron contra tus dos luceros iluminados de justicia.  ¡Hasta la Victoria Siempre!
 
Ilka.
Mayo 14 de 2013.
Tabucolandia.
 
 
 
 
 

4 comentarios

  1. Aparte de las buenas y malas cualidades de Ernesto Guevara (todo ser humano esta conformado asi), es de mencionar que es uno de “los articulos” que mas produce ganancias a los, que el combatio, los comerciantes. Esto a nivel mundial.

    • Por supuesto que un hombronazo como él despierta a la industria del comercio, ¿acaso es cualquier pelele pues? Aquí el punto es otro y lo sabes muy bien, pero al parecer a ti se te quitó lo revolucionario con los años, es decir no aguantaste la faena. Es curioso que en este tipo de artículos si te expreses y no en los de feminicidios por ejemplo o de perdida tocar el punto de la sentencia por genocidio. Tal parece que lo reaccionario siempre ha estado inherente en ti.

      • No se pretende quitarle meritos a nadie. Pero, que tal seria que nos identificaramos con lo nuestro? El martir y poeta Otto Rene Castillo tuvo mas influencia que Guevara en nuestros afanes. El de: Vamonos patria a caminar. Asi como el, hay mas. Podria decir que lo de vivar al Che, se ha convertido en retorica de cantina.

        • Patadas de ahogado. Ciertamente nadie quita mérito a nadie. Pero ya quisieran muchos tener los pantalones que ese hombre se supo amarrar muy bien, y sigo siendo grito de cantina, de universidad pública y de pueblo raso porque la desigualdad y la injusticia tal como lo dices, son retórica respirables en el día a día.

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