Eros y Afroditas.

Lo recuerdo patente íbamos una amiga y yo a visitar a los primos al zoológico la Aurora habíamos quedado de  juntarnos con el resto del grupo en la entrada, tenía yo quince años de edad.
El semáforo cambió de color de amarillo a rojo y el bus se detuvo yo iba sentada del lado de la ventana y  aparecieron pues caídas de algún aguacero que no vi,  las  dos amantes comiéndose a besos en otro autobús que también esperó a que cambiara de  color el semáforo las vi abrazadas sentadas en un sillón de los últimos de la fila mi amiga también las vio  una persignada católica rematada hasta el tuétano, comenzó a despotricar contra ellas con  insultos  y escupitajos que lanzaba desde el asiento,  los vidrios bajos de ambos autobuses dieron la señal de salida,  yo no pude reaccionar me quedé petrificada con la piel eriza viendo los besos  y un extraña sensación de apoderó de mí, me despabilé hasta cuando vi a las mujeres bajarse del autobús y correr tras del nuestro para agredirnos  pero el conductor se percató y aceleró, nos salvamos de la arrastrada segura que nos esperaba ellas eran mujeres hechas y derechas y nosotras dos púberes una sobada y la otra persignada.
Esa fue la primera vez que vi a dos mujeres besarse. Ahora entiendo que aquella extraña sensación era de aceptación, me había gustado verlas. -Porque es la misma sensación la que me embarga cuando veo esas muestras de amor entre parejas del mismo género-.  Si no hubiese sido por la moralista de mi amiga  que las insultó  hubiese sacado raíces en el sillón deleitándome.
Lo veo siempre en la abarrotería  de la esquina de la cuadra y me atrae cada poro suyo es un imán, una atarraya que me atrapa, un anzuelo, es un panal él es la abeja reina y yo su adepta pero no lo sabe aún. Nació él y se siente y actúa ella. Con la cuestión es de garbo y elegancia una sensualidad al caminar que yo nunca la tendrá, la presencia es un ser que impone, la forma de pararse, sus gestos, sus expresiones faciales, su espalda recta y la nalgas y los pechos llamándote.
Lo he visto como él y como ella y me atrae más cuando es ella.  Porque es libre, expresivo, feliz y auténtico.
Envidio sus pestañas postizas y el labial flor de fuego, las blusas ajustadas sus zapatos de tacón y las medias negras que me seducen, esa bolsa que colgando de su brazo y la coquetería que destila ésa que yo nunca tendré.
Cada vez que lo encuentro enviando alguna remesa  hacia su país se origen  busco quedarme más tiempo entre las estanterías solo para verlo para llenarme con su presencia, para admirarlo y para en silencio aplaudirlo, por su valor, por su prestancia, por su aceptación.
Trabaja en un fábrica haciendo piezas de empaques para estufas un patojo cualquiera que pasa desapercibido con su uniforme azul. Cuando es ella me cautiva, me enamora, me provoca  me dan ganas de arrinconarla y de  arrancarle la blusa a tirones, esas sus medias negras,  sus piernas depiladas, lisas, ejercitadas cuando se sienta y las cruza me trastorna.
Él tiene todo lo que yo jamás tendré.
 
Se enamoraron a primera vista yo estaba ahí en medio de las dos, yo las presenté ingenuamente sin saber que aquella tarde de entreno de fútbol  estaba enciendo una hoguera.
Nunca había visto ese brillo de lucero en sus ojos. Ambas comprometidas a punto de casarse con sus respectivos hombres apuestos y letrados. Una de clase alta y la otra de las laderas. Una de a pie y la otra de carro último modelo. Sus miradas se encontraron y se entendieron y eso bastó.
En la Guatemala de la década de los noventa en un campo marginal una futbolista añeja y la otra aprendiz.
Primero a escondidas ese amor negado, señalado, lapidado, ese amor castigado que sepultan los moralistas y las persignadas, el que calcina y el que encierra la sociedad.
Se amaron a escondidas con todos los poros de su ser, intentaron salvarlo, lo defendieron, lo resguardaron, terminaron la relación con sus apuestos hombres  y la familia las sentenció,  perdieron sus trabajos, sus amistades por defender su amor.
Pero era más fuerte la mirada que las enamoró.
Cambiaron de ciudad y luego de país viven en Europa de proletarias ambas, son esposas, conyugues, amigas, compañeras y siguen siendo amantes y yo las presenté.
 
 
Vi su fotografía estaba vestido de payasita de rojo fuego con esa esbeltez de siempre, atlético, fino. Era mi amigo de años, estaba ahí haciendo su colaboración comunitaria. Le escribí, qué bello sos, qué bello te ves, sos una inspiración y  me contestó soy como soy y no me parezco  a nadie. Y sí no hay nadie como él, es un ser único como lo somos todos y todas.
Blanco como la leche recién ordeñada, ojos color miel, cabello rubio, flaco, músculos macizos  y todo ejercitadamente puesto en su lugar. Me lleva quince años me conoce desde güira. Se niega a abandonar el país y su condición de obrero. Se niega a salir y vivir en libertad su amor en otro suelo.  Está ahí en mi arrabal de infancia y los tiene muy bien puestos. De esos seres que te inspiran a ser mejor persona con su sola presencia, con su luz.
Le han destrozado el alma infinidad de ocasiones se lame las heridas y vuelve a andar con su frente en alto porque no le debe  nada a nadie y porque está orgulloso de quien es.
Lo  han agredido en las calles, en las discotecas, en las reuniones de gente  homofóbica cuando se enteran de quien es. Ésas que señalan y castigan con sus prejuicios, dobles morales y represivas religiones.
No se va del país ni del arrabal, en el arrabal es un leyenda que se respeta, un mito, un consejero y uno más del proletariado. No se va del país porque lucha diariamente porque se respete a las personas sin etiquetarlas por su preferencia sexual. No se va porque no huirá se quedará peleando de frente en primera fila como lo ha hecho siempre desde que lo conozco. Hasta que exista  una ley que ampare  y de los mismos derechos a matrimonios entre personas del mismo sexo así como los tienen las heterosexuales. Hasta que bisexuales, transexuales puedan caminar libres en la avenida sin ser agredidos por quienes son.
Se acercó y me dijo abrieron una nueva tienda  el dueño es homosexual pero dicen que es bien buena gente. Le clavé la mirada en las pupilas y le dije,  yo tengo una amiga heterosexual pero es bien mala gente y  homofóbica. Me miró de vuelta y me dijo, ya vas vos. No, no se puede andar por la vida etiquetando a la gente, marcándola, somos seres humanos y punto. El amor es algo  que está en otra órbita lejos de los géneros, no tiene nada que ver con éstos.  Quien ama de verdad lo sabe. El amor anida en lo más sublime, en la esencia en el alma. En las caricias, los gestos, las miradas, las acciones, la conciencia y consecuencia. Está distante de la negación, señalamiento, de los prejuicios, de las condenan. Quien hace esto no sabe de amor, ni de amar ni der amado o amada. El amor es aceptación, admiración y lucha diaria.
Es consuelo y batalla. Es genuino, auténtico, libre y leal. El amor puede anidar perfectamente en dos personas del mismo género, así como anida sin importar la edad, condición social, idioma…
El amor es espesa niebla y lluvia de abril que hace florecer hasta la más seca raíz en el desierto.
Y al cualquier pasmada que se atreva a amar la convierte mágicamente en Afrodita y  a ese soplado que  lo arriesgue todo le dará la honra de Eros.
 
Por la igualdad y equidad siempre. Yo: sol y luna, cara y escudo, noche y día,   XY y el abecedario completo.
Ilka.
Abril 18 de 2013.
Tabucolandia.
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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