Mirna Ortiz, ¡más que una medalla!

Medirse con las mejores atletas del mundo y obtener un digno segundo lugar, ¡no cualquiera! ¡El podio es para las grandes almas luchadoras! ¡La gloria es para quien entrena arduamente, se disciplina y se sacrifica! Atleta de alto rendimiento en un país como Guatemala es un sacrificio desmedido, cuando representás a una disciplina individual de las que menos apoyo y recursos recibe.
Si agregás que la atleta pertenece a la clase obrera, campesina y proletaria te darás cuenta que tiene todo en contra. Porque la primera de la fila –en cualquier situación- será la niña bien, la blanquita, canchita de ojos claros, la niña que llega en carro a entrenar, la de apellido elegante, la que papi la manda de vacaciones a Italia o a un tour a Asia. Ésa será la primera de la fila, la que reciba inmerecidamente el apoyo y los recursos.
La que tiene docenas de tenis Spikes guardados sin estrenar en su armario. La de las calzonetas Speedo, la que entrena en club privado porque el agua fría de la piscina Olímpica le daña su piel de seda. La que juega tenis con raquetas Wilson. La que tiene cientos de gallinitas y docenas de raquetas NanoSpeed (Yonex) para jugar bádminton.
(Cualquier soplado y zopenca riquillo puede hacerse llamar montañista, pero qué lejos está de saber escalar un cerro)
La niña bien que tiene la chacha en su casa que le lava a mano el uniforme de entreno. Ésa que sin esfuerzo, talento, habilidad y destreza alguna recibe todo a cambio de nada.
La no respeta la duela y el tatami. La que no entrena en barrancos, calles y arriates.
La racista, clasista. La que habla más de tres idiomas. La que asiste a universidad privada. La que no conoce de hambre, frío y desvelos. Ésa es generalmente la que representa al país – y no precisamente en deportes-.
Pero también es por consecuencia quien no logra conquistar sus propias marcas, clasificar más allá de los Juegos Centroamericanos. Por sí sola no lo logra, es generalmente porque su papi pasó bajo la mesa algo más que una marmaja de buenos verdes. Así se manejan las cosas entre la gente de saco fino que no conoce de dignidad, esfuerzo y honestidad y se lo heredan en la mala leche, patrones de crianza… a sus mustias crías que seguirán con abolengo la dinastía clasista y racista que se pavonea en el país.
La niña bien que llega con su ropa de marca y denigra a la compañera que no tiene más que un par de tenis de segunda mano para entrenar. Y es ésta la segunda la que es ocote verde, la que sabe el significado de cada gota de sudor. La que no desmaya, la que desborda en templanza, la que corre el kilómetro extra, la que madruga, la que corre atrás del autobús, la que sueña y despabila frustraciones. La que toma a las carreras una taza de café ralo y come una tortilla con sal antes de irse a trabajar, la que da de mamar, la que ha parido, la que no cuenta con más recurso que con lo de su pasaje de autobús.
La que vive en las laderas, barrios, guindos, la que conoce la espesa agua de charco de periferia, la que traga polvo entrenando en las noches, la que se curte bajo el sol del medio día. Ésa, ella es la atleta que cuando el cuerpo ya no le responde, cuando los músculos cansados exigiendo oxígeno se manifiestan en una huelga general, se convierten en ocote verde, cáscara de encino y flor de chipilín, entonces compiten, corren, nadan, pelean, con el alma y el corazón y para eso ¡Tenés que sentirlos, vivirlos, respirarlos y el dinero el dinero y la diferencia de clases no tienen lugar ahí!
¡Esas son las grandes¡ ¡Las que logran conquistar sus propios retos! ¡Las humildes! ¡Las honestas hijas de este suelo que no reniegan de él!
Por supuesto me refiero a Mirna Ortiz, mi linda niña de arrabal que una vez más sacó la cara por el país y por quienes desde aquí abajo en las laderas la aplaudimos.
Un merecido segundo lugar en una competencia de élite rifándose el pellejo de tú a tú con la campeona olímpica y por milésimas de segundo…
Marcha es una de las disciplinas olímpicas más difíciles –al igual que la gimnasia- si “flotás” tres veces vas para fuera. Y queda en la basura meses de entreno.
Portugal se vistió de gala al tener en su tierra y en su podio a una atleta guatemalteca de pura cepa como Mirna Ortiz.
¡Bravo Mirna! ¡Bravo cipota de arrabal!
¡Qué nazcan más niñas y niños como vos en las laderas, aldeas, guindos, cerros de nuestra tierra! ¡Las grandes glorias se ha demostrado que nacen en la inmundicia de la invisibilidad!
¡Canto de viento libre! ¡Voz de cerro en retoño! ¡Luz de alcantarilla! Más que una medalla, un segundo lugar, sos lluvia de mayo que nos invita a florear.
Seguimos esperando que las autoridades “competentes” otorguen la ayuda a quienes realmente hacen algo por el país.
Esperemos para cuándo les dan a las patojas y patojos de la selección de Marcha la Orden al Quetzal. Digo si es que realmente esa distinción se le otorga a gente honesta, trabajadora y que saca la cara por Guatemala.
Ilka.
Abril 10 de 2013.
Tabucolandia.

7 comentarios

  1. Cagazón de resentimientos… ¿t pinta tal cual sos?¡Vos sabrás!   el_ju(Who?)
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  2. Que articulo mas real, es increibe ver que muchas/os que tienen todo no lo valoren, lo den por “natural” y personas a las que cada cosas les ha costado esfuerzo, trabajo, logren sus sueños, nos sirvan como ejemplos de vida. Sigo leyendo con emocion, alegria, tristeza sus articulos. Son muy especiales. Gracias por compartirlos.

  3. Josè Luis Hernàndez, Periodista..

    Ilka; soy periodista y no me canso de leer tus artìculos y, èste, me ha dejado maravillado, no solo por la claridad de tu escritura, tu pensamiento y la realidad sino la elegancia con la que enfocas cada tema. Recordemos que en los arrabales de las periferias de la ciudad y el interior, asì como en lejanas montañas y cerros de aldeas, municipios y altos montes o càlidos parajes, han sido testigos mudos de nacimientos de grandes y refulgentes estrellas que dieron brillo, prestigio y respeto a nuestra cada vez mas esquilmada pero bella Guatemala. Recordemos a quienes lo dieron todo a cambio de nada, y que al final de su jornada partieron al mas allà dejando a su familia mas pobres que nunca porque jamàs les dieron un buen apoyo econòmico, ni moral y mucho menos espiritual. Gracias por recordarnos a aquellos y aquellas grandes deportistas cuyos alimentos fueron nada mas que tortillas con chile y frijolitos, pero aùn asì, su amor a la Patria y al deporte de sus sueños, hicieron ondear nuestro Pabellòn en paìses que ni siquiera en el mapa pudimos conocer. Felicidades Ilka……Josè Luis Hernàndez (A.P.G. 629)

    • José Luis, muchas gracias por expresarse. Efectivamente quienes nacen pegadito a la tierra saben y aprenden a respetarla. Entre màs separadas y separados estemos de èsta, màs cerca de las nubes sin norte ni sur. Abrazos a la distancia y gracias por sus palabras.

  4. ¡Bravo por la atleta de arrabal! Quien una vez más desnuda ante los ojos de los que no quieren ver, no solo la realidad del deporte nacional, sino que, la realidad de una sociedad dominada en todas las esferas por una elite corrompida hasta el tuétano que no ve más que sus puros intereses de clase. Si, una elite con un complejo de superioridad enfermizo, y que sin embargo, no se dan cuenta o no quieren darse cuenta que el país que ellos gobiernan, como su finca privada, es un total fracaso. Y las estadísticas y los hechos que son parte del diario vivir de millones de guatemaltecos excluidos, discriminados y marginados no mienten, son una sonora bofetada al rostro de la enclaustrada “high society” chapina. Pero no se preocupen, ellos no sienten nada.
    Por último, ¡bravo por la articulista! Usted como una “rara especie” tiene la franqueza y valentía de decir las cosas tal y como son. No puede ser de otra manera, si no es así, entonces ¿para que la crítica y la denuncia? Bien hecho Señorita Oliva.

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