Cheili, cipota de barrio.

Me la imagino en la escuela primaria cuando la maestra pasaba lista al inicio de clases, ¿Cheili González? ¡Presente! O cuando le preguntaban en la escuelita de párvulos, ¿Cómo te llamas? Cheili.
Me pregunto si a esa corta edad aquella niña ya visualizaba su futuro como atleta de alto rendimiento.
Tiene una belleza que me embruja  y ha de ser su espíritu y el ímpetu de superación, ha de ser su inagotable  fuerza  porque aunque la tratan de  derrumbar ella sigue en pie, andando, avanzando, con la frente en alto, fiel representando de la clase obrera, campesina y proletaria. Digna estirpe de la mujer de pies descalzos.
Muero por entrevistarla, abrazarla y que me firme un autógrafo, decirle cuánto la admiro. Por si alguien la conoce muchades, ahí les encargo el volado,  háganme el paro por vida suya.
Pero Cheili no ha llenado ni llenará los portadas de la sección de deportes de los periódicos, tampoco le darán tiempo de aire en los noticieros locales, no. No porque es mujer, no porque aparte de ser mujer no representa un deporte de la élite social. Porque encima de todo la patoja es de pies descalzos. Porque no tiene el garbo de una miss, porque su familia no le consciente viajes vacacionales al extranjero, porque la niña no tiene  los contactos en las altas esferas de las clases sociales. No. Ella solamente es Cheili  la mujer que en deportes individuales ha colocado el nombre de Guatemala en lo más alto del podio, la que sigue a pesar de las barreras impuestas por el propio Comité Olímpico, la que avanza a pesar de la discriminación, sí es simplemente Cheili y estoy orgullosa de que represente el temple de quienes crecemos en las periferias  y en los sótanos de las clases sociales, ahí también se tejen sueños y personas como Cheili conquistan quimeras.
Hacer un recuento de lo mal que la han tratado las autoridades deportivas sería ensombrecer este artículo cuando mi única finalidad es agradecerle, aplaudirle y vitorearla por no desmayar, por seguir cuesta arriba.
El deporte, el deporte. Pasión, encanto, vida, energía, sueños, deseos,  tiene tanto que darnos que dejar de practicarlo sería un suicidio.
Pero un peldaño  más arriba se encuentra el de élite, el que requiere de toda tu concentración, esfuerzo y sacrificio. No cualquiera se mantiene en esas alturas y guardando el equilibro. Claro no cualquiera por cuenta propia, porque otro paisaje es quien cuenta con el apoyo de contactos, conectes, cuellos, y la marmaja de papi y mami  para sobornar…, pero ese tipo de gente no cuenta.
Así es que Cheili que las tempestades no te derrumben que tenés esencia suficiente heredada por tus ancestras para seguir adelante conquistando triunfos en lo que te apasiona hacer. Seguí subiendo podios, que vos no necesitàs de hidroeléctricas tenés luz propia suficiente para iluminar a todo un pueblo.
Jovencitas como vos son las que nos inspiran diariamente y nos convencen de que vale la pena seguir luchando a pensar de los pesares.
Mi reverencia hacia vos siempre. Aplaudo tu triunfo en Paris  y la humildad con la cual lo recibiste, ésa es la grandeza de las mujeres de pies descalzos.
Como también aplaudo tu coraje y tu deseo de superación, aplaudo el no dejarte derrumbar aunque CDAG, federación de Karate, Comité Olímpico Guatemalteco y Ministerio de Cultura y Deportes quieran echarte tierra. ¡Ustè es una flor del campo de las que no necesitan abono superficial! ¡Así es que mijita siga viendo de frente al sol, como los girasoles en verano y como las chiliguas en invierno!
Con mucho orgullo y agradecimiento por tu extraordinario trabajo y desempeño dentro y fuera del tatami te aplaudo y  ya guindada mi alma arrabalera en el umbral de las nostalgias te dedico la canción Cipota de Barrio de Guillerno Anderson.
Ilka.
Enero  22 de 2013.
Estados Unidos.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

2 comentarios

  1. Vicente Antonio Vásquez Bonilla

    Cheili orgullo de Guatemala. Sigue adelante y que nadie te detenga. Cumple tus sueños y vívelos. Gracias por ser chapina. Chente.

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