Entre la boñiga.

Dicta el decálogo del perfecto cuentista de Horacio Quiroa:
No escribirás bajo el imperio de la emoción. Déjala y evócala  luego. Si eres capaz de revivirla tal cual fue, has llegado en arte a la mitad del camino.
Esto  me recordó a muchas palabras aconsejadas por conocidos y conocidas que me dicen: Ilka dejá ya de escribir artículos  no te metás a camisas de once varas, lo tuyo es la poesía y la narrativa. Y yo que de escritora no tengo ni la suela del zapato sigo siendo una ciudadana guatemalteca indignada en esta ocasión no con el gobierno si no con este pueblo de miseria que somos.

Hoy no escribiré relatos ni poemas, así es que dejaré a Quiroa descansar un momento y me desahogaré.
Ya sé, ya sé me van a decir: ah es que la Ilka está fuera del país por eso escribe así, como toda la gente que está fuera… y como siempre me tildarán de extranjera prácticamente.

Cuando converso con amistades que viven en Guatemala me dicen que ya no se puede opinar como antes, porque no se sabe en dónde están las  orejas, que ya no se puede indignar la gente como antes porque con el gobierno que está y el nivel de violencia que por un lapicero te matan.

Entonces seguramente nos refugiamos en  el malinchismo que ha sido nuestra zona de confort siempre, gritamos, aplaudimos y lloramos los goles del Barcelona y Real Madrid nos compramos sus camisetas y  las cargamos como tatuajes pegadas al cuerpo, eso nos permite salir un poco de la periferia de la realidad en que vivimos.

Nos alegramos con el lanzamiento del nuevo iPhone y alabamos el café de Starbucks ignorando tal vez,     –quiero pensar que  lo ignoramos y no que sabemos y aun así seguimos dándoles de comer a las empresas extranjeras- que en Guatemala tenemos uno de los mejores cafés (por si alguien me puede corregir no sé si escribe café ó cafés)  del mundo.

Somos tan insignificantes amantes de nuestra patria que nos minimizamos a los colores azul y blanco cuando Guatemala es un arcoíris es un ramillete de tonalidades, Guatemala no es una bandera y mucho menos  un adiestrado desfile de bandas, redoblantes y gastadores.

Guatemala es más que una antorcha en el Obelisco y un puñado de carros bocinando en las carreteras. Si con la misma euforia del quince del septiembre se vivieran  todos los días del año otra Guatemala sería. Si con la misma emoción con que se viste de azul y blanco recogiéramos la basura que tiramos en las calles, saludáramos a la señora que vende refacciones y le ayudáramos a cargar el canasto con el pan,  si con  el mismo ímpetu dejáramos de rayar las paredes de autobuses, pupitres y nos indignáramos con lo que  pretende hacer el Ministerio de Educación con la carrera de Magisterio entonces otro gallo cantaría.
Si un día dejáramos la corbata y los zapatos de charol guardados y nos fuéramos a ayudar al niño que lustra zapatos para aprender un poco de su labor.

Si  por lo menos durante un día dejáramos de ser patronas y limpiáramos los baños de nuestra casa y mandáramos a nuestra muchacha – que  nos llaman- a una sala de masaje, a una de esas a las que tanto vamos nosotras. Aquí el rollo consiste en colocarse en los zapatos de la otra persona para vivir la experiencia y saber discernir…
Estoy hablando de empatía, de eso que carecemos. Estoy hablando de solidaridad, de unificación. Hablo de justicia de conciencia social,  no hablaré de moral porque las y los guatemaltecos la tenemos doble una la dejamos en casa y la otra es la que sacamos a pasear todos los días.

Para nadie es secreto la bajeza de la Cervecería Centroamericana con esa su pantalla en su lata de cerveza, pero peor aún es que el INGUAT lo permitiera.  Pero son cuestiones de mercadeo y es válido cuando  los buitres pelean por acaparar más mercado. Ahí viene valiendo pura estada ética, moral, nacionalidad y los tamalitos de chipilín de nía Yoyis. Se les olvida que puramente nuestro solamente el atol de masa con pepita brijol y chile. Sin olvidar el atol shuco manjar de mi herencia Xinca.

Sin embargo el desconcierto mío es por la reacción de la plebe, enardecida en las redes sociales enajenada la gente repudiando el desprestigio que han hecho a Lo Nuestro con la propagando  de lata en blanco verde y rojo, heridos en los más profundo de su corazón y de su intimidad cervecera los tomadores de entre semana se han manifestado en contra de la campaña, se han cortado las venas con pétalos de rosas secas y  han colgado los tenis para no ir a jugar la chamusca el fin de semana ya que, después del juego ya no tomarán Gallo  por la huelga de cerveza que acaban de iniciar.
Intolerante es para ellos el proceder de los jugadores que se peinaron dinero arreglando  juego de fútbol, pero me pregunto, ¿cuál es el ardor? ¿Cuál es la ofensa? ¿Porque los mocosos son ídolos? ¿Porque deberían ser ejemplo para la juventud? ¿Porque vos en tu casa tenés un autógrafo firmado? No hombre, no jodan muchá que lo que hicieron ellos lo ha hecho la mayoría comenzando por directivos, gente de la administración de la FEDEFUT. Es un karma  de siglos y no de años. Pero sí indignados los amantes del fútbol federado, por eso sí protestan y lloran la vergüenza para el equipo y se dan tres golpes de pecho en honor al ego mancillado.

En cualquier momento con este gobierno de genocidas  nos meten en las escuelas  el desfile de la canalla en lugar de las clases de literatura. Y nos va a dar absolutamente igual.

Pero hace unos días en una colonia asesinaron vilmente a una madre y sus dos h
ijas en un acto de feminicidio del cual muy pocas personas se manifestaron,  siguen desapareciendo niñas a las cuales ultrajan y las matan y nosotros/as ni nos inmutamos. Siempre recurrimos al viejo refugio de: en algo andaban por eso les sucedió.

Es que las violaron por provocar a los hombres vistiéndose así, ellas tienen la culpa. Es el primer escudo de esta sociedad patriarcal y machista. Ahora resulta que no podemos vestirnos como queremos porque nos violentan. Pero no es un problema en la sociedad el que sí es un problema grande y por el cual reprochamos y renegamos de nuestros santos, es cuando Messi no anota un gol.

Hay huelga de cerveceros y de parranderas en nombre de la lata de cerveza Gallo, pero ni siquiera nos inmutamos con lo que ha sucedido a  las crías en la escuela de Alta Verapaz así de podrido estamos como pueblo, así de sucia es nuestra conciencia social. Así  de carentes estamos de sed de justicia y de empatía.
Ahora decime vos, ¿con qué derecho le exigís a este Gobierno de mediocres que procedan bien? ¿Con qué cara les pedimos a las autoridades que cumplan con sus obligaciones? Si nosotros como sociedad estamos hundidos en un pantano.

Somos un pueblo  de mediocres, de malinchistas que cada once de septiembre recordamos el derrumbe de las torres gemelas pero que no reparamos en recordar a Myrna Mack, ni pensamos en el Sur… Tampoco en las miles de víctimas guatemalteca que también un once de septiembre un gobierno genocida por órdenes de Estados Unidos –ese mismo que vos tanto alabás-  mandó a desaparecer, a torturar a asesinar.
Así de desmemoriados estamos, así de decadente es nuestra sociedad y así de podrida está nuestra conciencia.

Somos un pueblo que merecemos el gobierno que tenemos, y merecemos mil gobiernos más de la misma calaña, somos un pueblo egoísta  e indolente que hemos perdido la conciencia y el amor al prójimo, el respeto a la vida y hemos aprendido a amar a las cosas más que los seres vivientes.
Somos un pueblo que día a día vive y se hunde entre la boñiga y no de gallina si no la propia y que con todo gusto se la tragará.
Ilka Ibonette Oliva Corado.
Septiembre 13 de 2012.
Estados Unidos.

Un comentario

  1. asies… al que le caiga el guante que se busque el par, y si te dan ganas de escribir pues hazlo, a los que no estan de acuerdo ni modo…
    es cierto a todo lo extranjero se le da prioridad
    y nuestro café es el mejor del mundo!!!

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