San Erick Barrondo.

Santo Patrono contra la discriminación racial.

Dentro de una hora y media la cadena de televisión NBC estará transmitiendo la  clausura de los Juegos Olímpicos, así que mañana ya serán historia. Para los canales de televisión estadounidenses los países en desarrollo no cuentan y por ende sus deportistas tampoco, así es que no perdí mi tiempo viendo porque no encontraría nada de lo mío.

En cambio leí artículos, sopotocientos comentarios y vi los videos de la participación de las patojas y patojos de marcha.

Y me pregunto si vos viste el programa de televisión  de Chespirito, cuando salían los personajes preguntando, “¿Y ahora quién podrá defendernos?”, yo me pregunto ahora que han concluido las justas Olímpicas, ¿de que tópico ó de qué personaje nos agarraremos para seguir viviendo?  ¿A quién recurriremos para que nos salve de nuestras míseras existencias?  ¿A qué santo nos abrazaremos para seguir sintiéndonos parte de un país?

Porque tenemos vidas tan míseras que resulta que  lo único que sabemos los 14 millones de guatemaltecos/as es  el reglamento de la caminata,  – o marcha atlética-  (que por cierto declarado deporte olímpico en 1908 para los hombres y para las mujeres en 1992 en la edición de Barcelona) la conocemos tan bien que sabemos qué significa “flotar”  y tan ignorantes que no sabemos que hay varios jueces/zas y que  para ser expulsado un/a  atleta  tres jueces/zas distintos/tas deben de mostrar la amonestación, que se pasa el  aviso a un/a juez/za jefe.

Aprendimos el reglamento inclusive antes de abrir los ojos y aprender a caminar, no y no tiene nada que ver con el mal de ojo, ni con la fumada de puro de Mashimón, mucho menos con los eclipses de sol o de luna, eso lo traemos como herencia quienes nacemos en Guate, en ningún  país del mundo se da semejante fenómeno.

Porque resulta que desde la expulsión explícita de Barrondo –la de el otro y las patojas valió pura estaca- la mara de la nada, se ha vuelto conocedora de la marcha –caminata- del desenvolvimiento de cada movimiento y sobre todo del  reglamento del deporte y de la competición.
Porque a un atarantado en un canal de televisión se le ocurrió decir –en su desconocimiento  total del deporte y de la regla- que las amonestaciones y expulsiones fueron injustas el resto del ganado opina lo mismo, tenían razón Guatemala es un gran potrero.

Atolondrada  me quedé con los comentarios de la mara, y allí sí que el estudio en la universidad no les sirvió ni para espantarles los piojos de la maceta, que han tenido la osadía de tocar puntos como la psicología, sociología y patologías,  “del movimiento mesoamericano”  y de las hierbas que se fumó Lennon. Del huevo de pato con jugo de naranja y del atol blanco con chile.  Conocedora la mara de cada célula de Erick. Hasta el caldo de chunto, del boj y del Paabanc.

Hasta andan diciendo que a Barrondo –insisto el tópico es Barrondo y el otro y las patojas valieron estaca, porque  la culebra por su naturaleza se arrastra, y todo mundo quiere estar al lado del ganador  no del perdedor-  lo expulsaron por  -la ley del majunche y la revolución del plátano-    represalia de Gran Bretaña porque  Guatemala anda reclamando Belice. Porque ningún país tiene la receta del Tortrix ni de la tortilla con chile cobanero. 
Ahora el patojo será San Erick Barrondo, patrón de Chiyuc y de toda Guatemala.  A él las oraciones de los discriminados. Ah sí porque  están alegando discriminación racial por parte de los jueces.  Una oda al marchista de Chiyuc.

No entienden que el movimiento de flote  es por inercia, nadie lo hace adrede y para eso están allí las juezas y jueces,  por cada atleta hay mínimo cinco pares de   ojos fijándose en sus movimientos y listos para que al primer error se amoneste,  ese es su trabajo.
Ahora resulta que  esa mara que pasa con sus carros último modelo encima del charco de agua y moja al indígena que anda vendiendo escobas a tuto,  exige trato justo a un atleta.

Resulta que San Erick es el mártir de los caídos por discriminación, cuando al niño que lustra zapatos no se le voltea  a ver, a la niña que en lugar de asistir en la escuela trabaja limpiando casas, cuando al conserje no se le dan ni los buenos días “porque es el que limpia la caca de los  baños”.  ¿A qué hora dejamos de ser racistas? ¿Las tres horas en que participó Erick? ¿Tres  horas nos duró la amnesia? ¿Y después de la goma  de los Juegos,  qué nos espera?

Seguir discriminando a quien vende shucos en la esquina, al conserje y a quien no está en la misma posición social, decirle muco o muca a quien no usa cremas de Victorias Secret, y a quien no tiene un celular inteligente, discriminar a quien t
iene distinta preferencia sexual. ¿Qué más sigue después de que aterricemos? Exigir a las autoridades… sí, pero ¿y  nosotras/tros como pueblo, qué nos exigiremos?

Pero como no sabemos perder con dignidad  recurrimos a los lloriqueos de siempre, el de culpar a –cúrara mácara títere fue-  los jueces.  Que nos discriminaron por ser pobres, por ser un país tercermundista y  desconocido y lo más crudo porque teníamos a San Erick Barrondo con su aureola y doce pares de baterías Rayovac  que nadie podía alcanzar.

¿Cómo se atreven a blasfemar de tal manera? Señalando de discriminadores a los jueces, siendo Guatemala el país  más discriminador del mundo, allá se discrimina hasta por el  modo de andar,  por la forma en que agarrás la taza de café,  y no digamos por etnia.
De ser un indígena olvidado, ignorado y discriminado Erick Barrondo pasó a ser el estandarte de la defensa contra la discriminación racial el estandarte de  los hipócritas.

Nos quejamos del trato internacional –injustificado- si en nuestro propio país le damos menor categoría a quien no sabe hablar inglés, a quien es analfabeta, a quien pertenece a otro etnia, a quien trabaja en oficios y no en profesiones. ¿Con qué  autoridad moral exigimos? El colmo de la descarades.

Cuando termine la bulla de Erick, me pregunto ¿ Pá ´ónde vamos  a jalar? ¿A quién ó a  quiénes les tiraremos piedras? ¿A dónde iremos a llorar nuestros dolores?  Yo sugiero que nos echemos cal.

Lo único cierto es que  el equipo de marcha, Ana Sofía de Gimnasia y  Amado García de Maratón, han representando dignamente a esa clase campesina y proletaria que la pequeña cúpula acomodada pretende ignorar. Y hablo de ellos y ellas específicamente porque han sido quienes en su pobreza económica supieron vencer las barreras que impone un país tan racista y clasista como lo es Guatemala.

El esfuerzo lo hizo la delegación completa  pero los y las de abajo tuvieron que ver hacia arriba y extender las alas, ¿Cómo se hace eso cuando tus pies descalzos caminan al ras del suelo? Porque se sueña y se trabaja arduo hasta vencer los propios límites y la cárcel de un país injusto como el nuestro.

Estos Juegos nos dejaron el rico sabor de boca de ver por primera vez la participación de la mujer en todas las delegaciones, ver a un hombre amputado participar en maratón y a una amputada en tenis de mesa, vimos a representantes de  países islámicos extremistas, a una afro estadounidense ganar en gimnasia, a un indígena ganar en marcha, pero sobre todo vimos que los propias barreras emocionales se pueden vencer. Que esto nos inspire.

San Erick Barrondo, patrono de la aldea Chiyuc y quien guste desde ahora  puede rezarle una oración cada noche para que intente eliminar la discriminación racial que nosotros como pueblo no hemos podido.
Ilka Ibonette Oliva Corado.
Agosto 12, (día del Patrono contra la  discriminación racial  San Erick Barrondo)
Estados Unidos.

3 comentarios

  1. ¡¡¡ Salud querida amiga, salud…!!!, me llegó hasta el ultimo rinconcito del ser, ASÍ SE HABLA… ASÍ SE ESCRIBE… y no porque yo sea un gran critico literario, simplemente porque soy un Canche de este su pueblo, que desde que la conoció, la quiere mucho y la respeta.

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