¡Nos robaron la bandera en pleno Comité Olímpico!

El veintitrés de octubre del año pasado, Prensa Libre tendría en portada la noticia: ¡Día Histórico!…
Quién olvidaría la imagen de  Erick Barrondo alzando sus manos dando gracias al cielo, con la bandera guatemalteca en lo alto. ¿Quién olvidaría la imagen de  Jamy Franco y Mirna Ortíz trabajando en equipo? Una buscando el oro y la otra cubriéndole las espaldas, “si no soy yo, sé vos, pero llevémonos el oro a casa” ¿A quién no se le erizó la piel viéndolas en aquel video ambientado con marimba? Los tres de los arrabales. Injusto lo que le hicieron a Erick Barrondo cuando no lo dejaron regresar a su pueblo natal en la fecha y la hora, cuando lo mandaron por la sombra para lo levantar vuelo y que su gente lo felicitara.

¿Cómo olvidar a la niña Ana Sofía Gómez en gimnasia? La destreza, habilidad, fuerza, equilibrio y corazón puestos en esa justa deportiva, ¿cómo olvidar el oro que hacía más de veinte años no ganaba Guatemala en esa disciplina?

Cómo olvidar las emociones, la felicidad y el orgullo que de  pronto sentimos por esas patojas y el ishto de Alta Verapaz. ¡De los arrabales tenían que ser! En los arrabales está la semilla buena porque está pegada a la tierra.

Hoy me enteré que el Comité Olímpico ha designado como abanderado de la delegación a un ishto hijo de papi y mami que sin merecer portará algo que ha sido robado descaradamente a tres atletas hembras que sí trabajaron duro y dieron resultados en este ciclo olímpico que está por culminar.

¡Alto a la discriminación de género! ¿Hasta cuándo? Si un hombre querían para abanderado mínimo que mereciera el honor, Erick Barrondo es un candidato más que laureado.

Clasismo, machismo  y discriminación reinan en el Comité Olímpico, Confederación Deportiva Autónoma  de Guatemala y sus diferentes Federaciones.  La bandera ha sido robada por altos ejecutivos de cuello blanco, es por eso que la tierra tembló esta madrugada porque es hembra y le dolió semejante abuso.

Qué se pudran en lo más profundo de lo negro de sus conciencias, ustedes y sus atletas de pacotilla, quienes están allí no por mérito propio si no por pertenecer a una estereotipada clase social.
Y como  buena arrabalera: ¡échense cal con sal!
Ilka Ibonette Oliva Corado.
Junio 27 de 2012.
Estados Unidos.

2 comentarios

  1. Profe, es que pues la gente, ¿qué te diré?, llena de decilusión este tipo de injusticias. Vos me entendés porque sos atleta añejado. Besos te quiero mucho.

  2. Me gustó muchísimo, por su veracidad y sentido de la justicia. Además la autora (mi cuataza)hace gala de tener sentido del seguimiento de los casos paradigmáticos que ya quisieran los pinches chismosos profesionales que se hacen llamar periodistas.

Deja un comentario