Nía Yoyis se une a la manifestación estudiantil.


Yo que tenía semanas de no saber nada de los huesos de nía Yoyis  y mucho menos de sus carnes, atoles, tostadas, chuchitos, frescos y pishtones  me vi en la tarea de buscarla en el Mundo Mágico del Jetabook y también  por cielo mar y tierra, en el cielo: en las copas de los árboles de plumajillo y matasanos, en el mar en los alrededores del puerto de San José, y en la tierra en las laderas, arrabales y periferias en aquellas mal llamadas zonas rojas que conocemos como la palma de nuestras manos quienes nacemos y crecemos en los sótanos de las clases sociales,   pero ni sus luces, ni sus cachas y mucho menos su corona de oro.

Le di la vuelta a la zona viva pensando que tal vez se le hubieran subido los humos y haciéndose pasar por fifí la encontraba vendiendo refas cerca del Camino Real,  pero ni su sombra. De allí agarré a pata todo el bulevar de la zona quince pasé echándome la chamusca en los campos de fútbol y una nadada en las piscinas, e hice un  out  en un juego de softbol, más gateando que caminando llegué al hotel Quinta Real, craneando que la nía Yoyita estaría en la entrada ofreciendo fresco de tamarindo, atol de elote o sus famosas dobladas de loroco y los ticucos de flor de ayote, pero me equivoqué nía Yoyis no agarra para esos lares, porque lo único que le hacen esos carros de último modelo que entran y salen del mentado hotel es empolvarle la venta y en invierno encharcársela.

Pero yo sigo de necia, aquí muero por un mi shuco de los que ella prepara, al contrario encuentro venta  hot dog que apenas tienen un panito todo raquítico –sin levadura- una salchicha –que no es Toledo- y si bien me va mostaza y salsa de tomate, a cinco dólares cada uno.

Digo de regreso en una burra de las que vienen de Jutiapa me apeyo en la esquina de La torre del Reformador, jalo para La Terminal procurando encontrármela cerca de la venta de flores o en el estacionamiento de las camionetas que van para Jalapa y Jutiapa pero la vieja de las refas de enfrente me avisa que la nía Yoyis lleva toda la semana sin asomarse por allí,  dice que  la vieron en las manifestaciones del estudiantado, que anda regalando refas porque es su forma de apoyar la injusticia que se está cometiendo reprimiendo la forma vital de expresión de la juventud que cree y defiende sus derechos.

Se me eriza la piel con la noticia, y mientras camino por el sector de las zapaterías y la repollera me la imagino cantando las letras de canciones rebeldes, gritando vítores y repartiendo frescos en bolsa, no me esperaba menos de ella es sin duda de las de la vieja guardia de las de siempre, de las que están a pesar de los pesares. Se me llenan los ojos de agua y no por el humo en  la Avenida Bolívar si no de la pura emoción, paso cerca de la Súper Pan  y me bajo con al salivazo un pastelito de fresas con no sé qué púchis.

En la parada de Pollo Campero pasa un cuate de infancia que en Peronia lustraba zapatos en el mercado y ahora anda en su picopito haciendo fletes, me encaramo en la palangana y me agarro hasta con las unas de la carrocería y jule hacia la Petapa, allá me bajo al pedalazo en la parada del periférico y lo despido con un ¡va pue oh! Aquel se regresa pa´ la Terminal veo cómo se aleja su jarrillita sacando  humo negro.  Camino en dirección a la USAC y veo a las señoras estiradas de la colonia metiendo sus carros a sus garajes arraladas por la bola de “bochincheros que no tienen nada qué hacer” así le escucho decir a una, yo llevo colgado del hombro mi morralito  lleno de  hojas de esperanza que machacadas sirven para empaste y ungüento, y hervidas en té con miel calman las desilusiones causadas por la represión policial,  ando puestos mis tenis pa´salir hecha pistola por su la tira me quiere hacer bajado el morralito con mi armamento y  también cargo un botecito con unos polvos mágicos que al esparcirlos  al aire libre llenan el corazón de adrenalina ensanchan conciencia y despiertan las ganas de luchar.

Pero no funcionan con esbirros, genocidas y tiras, a ellos esos polvos no les hacen ni cuillo, para ese tipo de cascabeles, víboras, anacondas y corales un juicio justo y la cárcel es la mejor medida para sacarles el veneno, se curan con su propio antídoto y de no curarse se petatean que sería algo mucho mejor.

Acercándome a la entrada voy cuando veo a nía Yoyis en una esquina del lado del estudiantado encapuchado, allí está con un canasto y una hielera. La veo tirada en el suelo boca abajo con una mano cubriéndose la maceta y con la otra pasando los panes con frijol y huevos revueltos, allí van pues de mano en mano las tiras de pan se desaparecen en cuestión de segundos, mientras más me acerco el sudor de la tira antimotines me da en la losa como estocada de chara con tres día de goma y dos semanas sin bañarse.

Por cantos de las paredes y cubriéndome la shola con las manos –como si esa fuera una gran ayuda va-  logro atravesar  el muro de policías y llego hasta donde está nía Yoyis que no mete mano en armas las botellas de gas, ni encenderle el fuego a las llantas pero les está alimentando la panza a las y los estudiantes que ¡con y sin capucha siguen en la lucha!, “mija qué hacés aquí vos asoleada te van a dar un tu garrotazo” son sus palabras de bienvenida, me tiro al suelo boca abajo y la abrazo tiene la cara tostada por el sol  y su piel huele a masa y a humo de leña, su pelo amarillo y no por tinte si no por los añ
os que lleva cocinando junto al fogón.  Sus manos grietadas y ásperas, su piel surcada de arrugas, entrada en carnes y en edad, la veo es ella nía Yoyis la mujer que prepara las refas más deliciosas del Mágico Mundo del Jetabook.

A su edad, si el mundo fuera al derecho y no al revés, si la riqueza no fuera de unos cuantos, si la tierra no fuera saqueada, si la pobreza y la hambruna no fuera una realidad palpante, a su edad nía Yoyis ya estuviera jubilada y no andaría con el dolor de espalda, caminando encorvada con su canasto en la cabeza, la tinaja de agua en la cintura y buscándose el sustento en cada esquina de las calles de la capital, ella es como miles es el reflejo de la mayor parte de mujeres guatemaltecas que no tienen acceso a la educación, a la salud y el mínimo  derecho “al delirio” –Eduardo Galeano-. Pero que se las espantan, inventando, trajineando el día  a día, buscando el con qué de  una manera digna y honrada.

No puedo evitar emocionarme al verla allí tirada, participando con lo que tiene, con lo que está en sus posibilidades dar, con su cuerpo con su alma y con sus refas. Mientras la mara encapuchada lanza piedras a la tira anti motines, cantan canciones de los Guaraguao y la voz de nía Yoyis se une al , “adelante juventud siempre pa´lante, adelante juventud siempre pa´lante, unidos todos los hombros, haremos una muralla, fuerte como una montaña, mortal como una metralla, adelante juventud siempre pa´lante…”yo aprovecho apremiada con la euforia del momento a lanzar los polvos y a repartir las hojas de esperanza en el estudiantado, nía Yoyita termina su refa y salimos del lugar   pasando sobre la banqueta viendo las llantas incendiadas y las camionetas atravesadas deteniendo el tráfico en La Petapa.
En la Bolívar la esperaba su esposo el zapatero con otro canasto lleno de panes con frijoles, chuchitos y  bolsas de horchata en esta ocasión los tres nos dirigimos hacia el puente del Incienso en donde estaba el corazón de la manifestación de las normales.  Una masa de estudiantes del Aqueche, -mí- Escuela Normal Central de Educación Física, Belén, Inca, Escuela Normal para Varones,  cantaban a todo pulmón la canción que escribiera la chilena Violeta Parra, “¡Qué vivan los estudiantes jardín de las alegrías! Son aves  que no se asustan de animal o policía, y no le asustan las balas ni el ladrar de la jauría… Me gustan los estudiantes cuando levantan el pecho cuando les dicen harina sabiéndose que es afrecho…”

Yo llevaba un costal con bolsas de agua y  uno bananos y naranjas, las patojas y los patojos necesitarían hidratarse y también potasio por la tanta exposición al sol,  empezamos a repartir y las bolsas de horchata, los chuchitos las frutas y las bolsas de agua pasaron de mano en mano, mientras se leían pancartas, se declamaban poemas de José Martí, se leían versos del Che Guevara y se manifestaba pacíficamente con el arte, la cultura y la educación como escudos. Yo  no pude evitar llorar cuando vi a las patojas y patojos de la ENCEF, mi orgullo haber estudiado en esa escuela y ser Maestra de Educación Física egresada de una NORMAL.

Todo iba bien hasta que llegaron los de la tira anti motines y comenzaron a reprimir y a intentar callar la voz de todo un conglomerado de estudiantes, intentaron robarle la libertad a la expresión y también intentaron vapulear a jovencitas y patojos que estaban allí manifestándose pacíficamente, entonces  me vi en la obligación de pararme en uno de los barandales del puente y lanzar al viento lo último que me quedada del polvo de la esperanza, aprovechando el ventarral lancé lo que me sobró del polvo de la empatía, -que  se hace al juntar un puñado de pachamama con una pisca de amor- deseando que lo llevara hacia los rincones de las más exclusivas áreas del país, periferias y  poblados rurales.
Minutos después comenzaron a llegar estudiantes de colegios privados, se unieron a la manifestación pacífica estudiantes de las universidades privadas, también las y los catedráticos,  empresarios, finqueros, las y los vendedores de La Terminal, se vació completamente el centro comercial de Oakland, el Starbucks se quedó sin  ni un alma, los cafetaleros y algodoneros dieron el día libre a las cosecheras y cosecheros, en las maquilas pagaron el día y dejaron a las empleadas unirse a la manifestación de sus hijas y de sus hijos. La avenida reforma se llenó de gente encopetada que detuvieron sus automóviles de último modelo, es su forma de protesta en apoyo al estudiantado de la misma forma en que lo hicieron con los sucedido con Barillas  y  la minería. De la misma forma en que se unieron a lo del Polochic, a lo de la marcha campesina.

Los bancos cerraron sus agencias y  las y los trabajadores de unieron al desfile de gente manifestándose por la justicia y por la desaprobación de la represión policial contra el estudiantado.  Los helipuertos cerraron, no se realizaron vuelos hacia Petén, TACA se unió a la manifestación y la Cervecería Gallo regaló gorras,   playeras  almuerzo de Pollo Campero al estudiantado en manifestación, también donó quince millones de quetzales para remodelación de pupitres, pizarrones y material educativo.

La avenida Bolívar, tanto como la Hincapié, la Atanasio, las  Américas, la San Juan, la Martí,  y la Roosevelt,   se vieron atestadas de masa humana manifestándose en contra de la  represión del gobierno y policial contra el estudiantado.

La Fraternidad Cristiana, La Casa de Dios y la iglesia católica donaron  los diezmos de todo un mes para implementar material educativo en las instalaciones del Belén, Inca y Aqueche.
Por su parte Banrural, Industrial, Agro y G&T donaron lo que cobran del uso de tarjetas de débito y crédito para construir más escuelas de primaria en los departamentos del país y proveer durante cinco años de refacciones y almuerzos al estudiantado.

La unidad hizo la fuerza, se puede ver  manifestando  tomados de la mano a, católicas, evangélicas, ateas, judías, musulmanas, homosexuales, metrosexuales, bisexuales,  blancas, rojas, amarillas, negras, altas, bajas, flacas, verduleras, zapateras, doctoras, ingenieras,  en un  solo objetivo:  no porque compartan la idea de que el estudiantado tenga la razón, si no para pronunciarse ante la represión policial y de gobierno, por negarse el derecho a la libre expresión del pensamiento y por mantener al pueblo bajo el manto negro de  la impunidad.

Pero esto solo sucede en el Mundo del Jetabook,  inventaré una poción mágica que se pueda beber en el agua, la cerveza y la leche para que crías y adultos la puedan beber por igual y así podamos lograr convertir la utopía en realidad. Por el momento me voy a trabajar debo de apagar mi ordenadora y dejar dentro a nía Yoyis repartiendo sus refas en el ese lugar que sólo habita en mi imaginación.
Ilka Ibontte Oliva Corado.
Abril 07 de 2012.
Estados Unidos.
 

3 comentarios

  1. Viole: son muchas las emociones, ¿verdá?
    Chente: viniendo de un escritor de tu talla, olvidáte me elevás vos. ¡Abrazos!

  2. Negrita linda: No importa el tema que toques, la fluída redacción y la imaginación te fluyen por los poros. Te felicito. Abrazos, Chente.

  3. Ilka, lloré manita, hoy sí lloré.

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