La calle en donde tú viviste.


“Así pasa cuando sucede”dirían los patojos de la cuadra, mi hermana remataría de la siguiente manera, “asícomo dice la Negra, ´el universo está confabulando´”, lo cierto es que ayer porla tarde sufrí uno de esos embistes que te da la nostalgia que me mandó dereculada un titipuchal de años, pongónfui a caer con las rodillas raspadas justo enfrente de la banqueta de mi casade Ciudad Peronia, fue tan fuerte la caída que por momentos me sentí reciénvapuleada, o como si los patojos me hubieran dado camorra, pasadita y despuésuna estrellita para terminar de rematarme, ya medio culeca algún salido hubieradicho que técnicas al paredón y como la chula con las canillas despeltradas lastabas no le hubieran funcionado bien y hubiera ido a parar pum al paredón, taslas sumidera. Así me sentí, recién sumida.

Me encuentro en la lavanderíade mi trabajo, doblando ropa el día laboral está por terminar, ya he limpiadola planta baja de la mansión, para el siguiente  me tocará la planta alta y el sótano,  pero bueno estaba en que me encontrabadoblando ropa, ¿va? Tengo el bulto detrapos por doblar para después ir a dejar a cada armario de las habitaciones,el chirajo que corresponde,  sin ningunaarruga, lo bueno de que cuando se seca con secadora eléctrica la ropa salenítida, nada que tu lazo o tu matocho mucho menos los alambrados para tirar la ropaa secar frente al sol, en ésta casa las planchas de carbón ni de adorno sirven,y las eléctricas se utilizan muy de vez en cuando.

Comienza a vibrar mi teléfonocelular, está sobre una parte de los gabinetes de la lavandería pienso quepuede ser una llamada y  voy según yo quea contestarla pero vaya sorpresa la que me está esperando, son dos fotografías de esas que vos no te esperás recibir, eltítulo de una  dice: la calle en donde túviviste, y abro el archivo y observo embrutecida el final de la calle en dondeme pasé chamusqueando durante muchos años de mi vida, el otro archivo tiene eltítulo de: por si recordás esta casa… lo abro y pum pum pum mi corazón seenloquece. Es una toma de la parte de enfrente de la que fue nuestra casa enCiudad Peronia, dejo los trapos que cargo en la mano por un lado y con las dosmanos tomo el celular me siento en el suelo y me quedo mirando la casa que eneste momento me parece recién salida de una película de aquellas de pueblosabandonados, no hay vida en esa imagen, como tampoco hay ya sentimiento ycólera dentro de mi corazón.

De pronto siento los párpados pesados, como si me hubiera pasado todoun día caminando cerca del salitre de las playas del puerto de San José, y sedejan venir de pronto gotas de agua salada que mojan mis mejillas, esas dosfotografías, llevo de no ver esa calle y esa casa desde el año noventa y ocho,fue cuando salimos de la colonia  y nosfuimos a vivir a otro lado, con el paso de los años regresé a la colonia a visitara mis tías y a algunas amistades pero nunca tuve el valor de subir a la que fuemi cuadra y volver a ver la que fue mi casa, había un sentimiento  extraño que no me dejaba volver y observar ellugar en donde crecí en manos de otras personas.

A lo largo de todos estosaños he mantenido viva la imagen de aquella casa, con su jardín enorme, susmatas de culantro, tomate, cebollas, y las flores multicolores que contrastabancon el verde de la grama. Ha estado  en míla película de las manadas de gallinas, las marranas preñadas, las cabras y lascoquechas. Los girasoles, los gladiolos y las milpas con enredaderas de frijol. Ayer me cayó un aguacero que hasta congranizo y me dejó más surumba que de costumbre.

La imagen que tengo en mismanos es tan lejana de la que hay en mi memoria. La de hoy no tiene color niesencia. La nueva dueña que tiene olfato de negociante le quitó el rango devivienda, de casa, de hogar y construyó cuartos de alquiler, se deshizo de losjardines y los convirtió en habitaciones independientes de una puerta y unaventana, arrancó de raíz los árboles que en mis pensamientos para este añosestarían ya cubriendo mínimo la mitad de la calle y gran parte de la casa, yano hay grama, ya no hay flores, hay tan solo cemento y banqueta. Con la fachadade ladrillo lleva años sin barnizarse, se ven las grietas por donde escurre elagua del invierno, esa casa es el fantasma de la que fue y tuvo vida en años anteriores.

Sin embargo es inolvidable elrecuerdo para las vecinas, que cuando mi mamá quería chicotearme  yo en dos saltos me trepaba al techo de lacasa y quién me alcanzaba, pasaba horas ahí sentada, mientras mi mamá me tirabapiedras y caites para que me bajara, pero yo prefería quedarme allá que hacermela valiente y rifarme las  barejoneadasde mi Nanoj. Como también nunca se olvida la forma en que nos costó hacer deaquel cuarto de cuatro paredes  un hogarhabitable.

Cuando emigré mi primera metafue ahorrar lo suficiente para comprar la casa de vuelta y recuperarla, ahíestaba mi corazón en cada esquina, en cada palmo. Cada vez que llamaba a ladueña para preguntar el precio ella le subía otro tanto, hasta que mi corazónsanó y logré sacarla de mis tormentos dejé aquella casa en el pasado, lugar endonde está muy bien, lugar que guarda los años de mi infancia y adolescencia enaquel arrabal. Dejé de luchar y arar en el mar. Dejé aquella casa tranquila y también tranquila mi alma y misnostalgias.

La fotografía de la calle endonde jugaba cincos, chamusca, técnicas al paredón, agarradera, arrancacebolla, policías y ladrones, me dejó perpleja en mis recuerdos era enormeancha, y regada todas la tardes a guacalazos de agua para asentar el polvo, lacalle de mis recuerdos tenía viva, vibraba con la mañana de ishtos jugando, conel puñado de niñas jugando yax en l
as banquetas, con las vecinas tomando elfresco de la tarde, con el canto de los gallos en las mañanas y el paisajeverde de la aldea vecina.

Ya no hay nada de aquello,esa fotografía pareciera estar en blanco y negro o sea una copia borrosa  y mal hecha en papel pasante, gris y conmanchones… la pared que divide la colonia Jerusalén de Ciudad Peronia, nosprivó de la vista de los volcanes, Pacaya y el de Agua, ya no se mira laAntigua, tampoco San Lucas y el lago de Amatitlán, antes lo podías ver con solosalir a la calle, y si te trepabas a los trechos de las casas disfrutabas delas luces de Campero para fin de año, también nos amontonábamos para ver losaviones aterrizas, los cuales seguíamos con la mirada perpleja desde que dabanvuelta en Amatitlán y regresaban a  lapista del aeropuerto.

Antes de ser colonia y antesde estar ese tapial, aquello era una arada, llena de flores de mirasol, dezacate, palos de nance, chipilín, bledo, escobillo, quilete y verdolaga. Uncampo desnudo y virgen, en donde nos perdíamos tardes enteras hasta que caía lanoche.

Bah… el paso del tiempo y laindustrialización. Que no deja nada bueno, porque la tierra la vuelve infértil,seca los árboles y desaparece los paisajes.

Me encuentro a la distanciade muchos kilómetros y de muchos años de aquella casa, de aquellos recuerdos,de aquellas vivencias, pero ha quedado en mí la esencia de los momentoscompartidos, de las experiencias, de las vivencias, de lo aprendido. Que alfinal del camino es lo que  me ha hechola mujer que soy. Negar que tengo gran parte de aquel arrabal en mí, en miforma de pensar, en mi forma de ver la vida, sería algo desleal a mi amadaCiudad Peronia, a mi añorada por muchos años, calle río Éufrates, y a lasamistades que allá quedaron pero que siguen latentes en mi corazón.

Dejo el celular de vuelta enel gabinete me seco las lágrimas y sigo doblando ropa, que aún tengo que hacerantes de terminar mi día laboral, queda guardada en el celular la imagen  de la calle y de la casa en donde yo viví.

Posdata: por vida suya, porsi alguien puede tomarle una foto a una flor de escobillo ahí le encargo el volao.

¡Gracias Lupita te mandaste!


Ilka Ibonette Oliva Corado.
Abril 26 de 2012.
Estados Unidos.







5 comentarios

  1. de nada amiga…ya sabes q siempre estas en nuestros corazones y de mis papas tambien y te mandan muchos saludos y muchas bendiciones q siempre estan en las oraciones y los rezos de mi mamita linda….te cuidas y esperando en un dia no muy lejano poder vernos…eso dicen mis papas tambien…..

  2. Don Sergio, sacá fibra apué, apué.

  3. ooooh que bien Ilka, tengo rato de no ver escobillos, igual los tengo en el recuerdo cuando mi abuelita barría el patio con esas escobas!!! por si encuentro una mata yo le tomo la foto y te la envío, un gusto leerte… saludos

  4. Ay! Ay! El ingrato!!!

  5. Decime cuál es la flor del escobillo y te la mando.

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