Mujer migrante.


Mientras pensaba en qué escribir para esta noche me imaginé realizando una pancarta  con un puñado de querellas y gritando vítores en mi propia y única manifestación.
Tratando de dramatizar las movilizaciones de miles de mujeres que en el siglo pasado se atrevieron a revelarse contra el patriarcado  dominante y opresor  de la sociedad mundial.
Ese que desde la creación humana se ha empeñado en invisibilizarnos,  abusarnos, ultrajarnos y violentarnos con todo tipo de vejaciones.
Hemos sido las del género femenino las ciudadanas de segunda categoría en oficios y profesiones.
En el hogar la que obedece la voz del esposo, la que es regida por las leyes del padre, la abusivés del hermano y el acoso del patrón. 
 Pero que quede claro que hemos sido tan culpables y manipuladoras del propio machismo que siendo éste nuestro yugo también ayudamos  a que se expanda,  dándolo en la leche materna con los patrones de crianza y de conducta.
Nos convertimos en sumisas silenciosas que de ser víctimas nos convertimos en victimarias,  y seguimos con esa cadena anclándola en las generaciones que nos siguen.
Mientras no despertemos y cortemos con ese mal de raíz en nuestros propios hogares, no podremos afrontar  a la sociedad conservadora y patriarcal y menos tener la osadía de exigir derechos, espacios y oportunidades.
Pero hemos avanzado, se ha visto un cambio, la ardua labor de nuestras ancestras y antecesoras ha dejado un camino que sirve de guía para seguir en la búsqueda de la igualdad, del respeto, de la equidad, de los espacios y sobre todo de la visibilidad.
Pero falta mucho por hacer, un camino cundido de espinas que hay que desherbar. Nuestra voz de lucha logrará  que  se haga mella en el oscuro patriarcal que nos rige. Desde nuestros espacios, aportando con la herramienta que tenemos en nuestras manos, esa es la lucha diaria con la que enfrentamos la dominante opresión del machismo autoritario que ya he dicho, también nosotras solapamos.
Pero dejaré la pancarta y el puñado de protestas en la imaginación y me dirijo a las hembras migrantes.
A ustedes las mujeres presentes en este recinto que se atrevieron a migrar, a dejar lo cierto por lo incierto, las que con la frente en alto han iniciado una nueva vida lejos del suelo patrio y  del hogar, las que han surcado nuevos horizontes y construyeron nidos en suelo extraño, han enfrentado nuevas realidades, alimentado sus noches con sueños distintos y han amanecido inmersas en  alboradas que traen con los primeros rayos de sol, el sonido de un  idioma inteligible el cual han aprendido a dominar con el trabajo del día  a día.
A ustedes que han llorado de nostalgia y desconsuelo y a quienes la añoranza les ha nutrido la identidad honro sus manos trabajadas y sus ojos cansados, su voz de lucha y de canto libertario, aplaudo el ímpetu de su rebeldía y el llamado de independencia.
. A ustedes que mientras la neblina comienza a despuntar el día y sus mil trajines se levantan conscientes y consecuentes con su postura y realidad de ser mujeres emprendedoras, libertarias y dignas de cada gota de sudor que les corre por la frente.
A ustedes que por las noches después de un ardua jornada laboral,  se ven frente al espejo  y respetan y aman el reflejo que les habla al oído y mientras la luna bosteza antes de irse a dormir ustedes le cantan una canción de cuna en el idioma materno traído como herencia y que se empeñan en no olvidar.
A ustedes que han cargado sobre sus hombros el techo de un hogar, la entrañable luna de su país de origen y que aun derrotadas por la lucha incansable en busca del sustento, se levantan por las mañanas en busca de una nueva oportunidad lanzándose a la conquista de este suelo extraño sin dejar así de abonar la raíz del aquel suelo lejano que sigue esperando nuestro regreso.
A ustedes, hoy y siempre mi vitoreo por ser ejemplos de lucha y de dignidad.

(Escrito que leí en la conmemoración del Día Internacional de la Mujer realizado en Casa Guatemala anoche)
Ilka Ibonette Oliva Corado.
Marzo 10 de 2012.
Estados Unidos.

Un comentario

  1. Felicidades vos, vi el video de tu exposición, me encantó verte en escena, ahora frente al público, sos grande de verdad. Ánimo, en el camino seguiremos aprendiendo a convivir más humanamente. Tu lucha es sumamente importante. Abrazos.

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