De chinique con los Tigres…

De: La Gaceta Independiente. 
…Los Tigres del Norte.
Y es que del aire salen los temas solitititos llegan para que vos los escribás.  Hace unas semanas comentaba con un paisano jutiapaneco que radica en el Viejo Continente  respecto al tremendo aporte de Los Tigres del Norte a la música “popular” y de la conciencia que siembran en quienes han escuchado y cantado sus letras y bailado sus canciones. A la conversación –vía correo electrónico- se unió un buen grupo de españoles/las y otro de gente guatemalteca. Se llegó a la conclusión de que  la siguiente edición de su periódico mensual,  será dedicada a Los Tigres del Norte.
Curiosamente otra amiga se quejaba hace unos días del terrible desafine que le llegaba a su casa por medio del viento y de los “aullidos” que estos pobres cristianos lanzaban desde el estadio Del Ejército. Varias personas comentamos y expusimos la opinión respecto al grupo y la cantante que los acompañaba. Opiniones varias y encontradas. Ya me había dejado picada la plática con el paisano que vive en el viejo continente y aquí con lo de la “aullada” me dieron carreta, es decir: solita me auto invité a escribir al respecto.
Más de tres décadas alegrando jornadas laborales en el monte, mientras se siembra la tierra y se tapisca. En los arrabales mientras se lucha la cacha de un nuevo día. Albañiles, costureras, limpiadoras de casas, maquiladoras, lustradores de zapatos, amas de casa, y toda aquella persona que viva en un arrabal tiene en su memoria más de alguna canción de Los Tigres… yo por mi parte me sé todas sus canciones y si tuviera la oportunidad de asistir a uno de sus conciertos ni dos veces  y me apunto.

Crecí con ellos –como con Antonio Aguilar, Javier Solis, Chelo, Las Jilguerillas, “Chente” Cuco Sánchez,  El Grupo Miramar entre otros- es la música que tocaba la Radio Ranchera que albergó mis años de infancia y adolescencia, era la música que mi papá ponía en “la rocola apolillada de la casa”, esa música llegó en casete a nuestra primera grabadora y después en disco compacto con el equipo de sonido. –Sin dejar  arrumada a la FM Joya que es mi estación favorita y Los Iracundos, Abracadabra, Los Galos… -.

  Por ser mi familia de oriente le huía a la marimba sin embargo los fines de semana nuestros almuerzos fueron acompañados por Mosaico en Madera. Y por la enorme influencia que tiene en nuestro país la cultura mexicana en el sector popular porque diría que en otras clases sociales el afán es con la cultura gringa – la mara quiere hablar inglés porque es “cool” y porque  si no hablás inglés no sos nadie, ya no es porque es una herramienta como un idioma extranjero sino porque es “nice” saludar en inglés y despedirte de “bye”-.  Pero no tiene el mismo efecto el interés por aprender uno de los más de veinte idiomas que tenemos en Guatemala. ¿Por qué será? Te lo dejo como tarea.

Pero para variar ya me salí por el camino real,  o mejor dicho me perdí entre tanto –tushte- atajo así es que me toca buscar la vereda y retornar a la calle de terracería por donde veíamos aí disfrutando el paisaje –camino a Comapa-, escuchando y cantando la música de Los Tigres. Ha de ser tanto el pegue con la gente del sector popular ¡y arrabalero! Porque ellos mismos son gente del campo, del área rural de sectores mal señalados como zonas rojas, ha de ser po
rque es gente que ha vivido al ras del suelo que llevan las canillas cenizas, y saben de trabajar de sol a sol, de cargar las manos grietadas y los labios partidos por el frío o por el sol.
Ha de ser porque sus letras son denuncia; denuncia de la injusticia, de la desigualdad, de los malos gobiernos, de las clases sociales, de los abusadores, violadores, del narcotráfico. Ha de ser tanto el afán de la gente del sector “mundano y naco” por ellos, al escucharlos cantar las letras que hablan del dolor de emigrar y andar en suelo ajeno. De los mismos acontecimientos diarios en la vida de cualquier familia sin importar la clase. Son tan grandes que los premios y reconocimientos ya ni cosquillas les hacen, realmente creo que nunca les han prestado coco a esa parte de “la industria” porque podés sentir la humildá que les brota del ronco pecho sólo al verlos andar.

En los chiniques y fiestas en sectores populares y de zona roja como les tildan y señalan esos que viven en “el barrio alto” nunca falta una buena bailada con música de Los Tigres… decime vos si no has bailado La Puerta Negra, si algún buen caballero ahogado en las penas de amor no ha llorado con La Mesa del Rincón, alguna tortola que no ha llorado con Golpes en el Corazón. Y quien no ha migrado y llorado con Tres Veces Mojado, La Jaula de Oro y De Paisano a Paisano. O aquella que dice: “En la puerta de la iglesia llora un niño” que le hace honor a esos padres que abandonan a sus crías a cambio del amor de una hembra ajena.

Por donde vos  busqués o rasqués en cualquiera de los cientos de canciones que estos hombres cantan vas a encontrar mensaje, conciencia, denuncia. Aquí no importa si aúllan o maúllan, si chiflan, gritan o silban aquí lo realmente valioso es el enorme aporte que están brindando a la sociedad, a las culturas y la guía para esa juventud que cada día busca comer del sustento ajeno. Cantan y recitan a esa gente del campo a la que trabaja de sol a sol labrando la tierra y acariciando el monte, cantan al albañil, a la madre soltera, al hombre abusador, al narcotraficante y al adinerado. Acarician las llanuras de los pueblos por medio de las cuerdas de sus guitarras y sus voces son eco en el paso sonoro del tiempo.

Claro, claro que los Tigres del Norte son íconos, no de la música ranchera ni de banda pero sí, sí lo son de la justa denuncia que si te relajás le encontrás la prosa.

Aquí hay  un punto muy importante que es justo mencionar y es que el autor  de la mayoría de sus letras –¡ajá aunque usted no lo crea!- es un campesino convertido en albañil que no sabe leer ni escribir, pero piensa las letras y se las dicta a un amigo suyo y éste le hace el favor de apuntarla en un cuaderno y con ese proceso han llegado hasta nuestros oídos letras como: Al Sur del Bravo –que escuchándola de este lado los ojos te lloran y ni cuenta te das-, Corazón Herido –que esa ni cantarla hace falta con el puro título te atipujás tu media (botella) de chicha-, Las Mujeres de Juárez –que es denuncia pura del feminicidio-, Lagrimas del Corazón –que esa hasta explicarla es falta de respeto-, La Navidad de los Pobres –que la escuchás retumbar en covachas, chozas, cantonales, aldeas y arrabales- La Puerta Negra –que quien no la  bailó ¡qué la baile ahoritita mismo!-.

Como te digo no es trova pero hay tanta denuncia en sus letras, no son el cuarteto aquel famoso de Liverpool pero con sus voces que “rechinan y ronronean” han logrado llegar al corazón de millones  de personas, es por eso el amor que el pueblo les profesa la misma fidelidad desde hace décadas, porque son gente  del pueblo que canta para la gente del pueblo.

Es gente que a como pudo buscó una guitarra y aprendieron como pudieron a tocarla, sin maestros, sin escuela nada de afinar voces ni gargantas porque lo que buscaban era el sustento, así como lo buscamos vos y yo y lo  busca cada quien en lo que puede, a ellos la venia les dio el privilegio de que  aparte de ganarse el sustento con sus letras también alegran los corazones    y despiertan la dormida conciencia, acompañan  nostalgias y pérdidas humanas. Amores contrariados y prohibidos. Desamores, deslealtades y sobre todo el enorme respeto que profesan a la tierra que les vio nacer, por ese lado están sembrando identidad, cultura y tradición.

Cuando escuché por primera vez La Temporada es Buena pensé: ¡púchica una canción escrita específicamente para Tío Lilo (mi abuelo materno)!  Expresamente para la gente que vive en el monte y carece de luz eléctrica, de arbolito de navidad y de intercambio de regalos.

Y si tu pregunta es ¿la Ilka es naca? Yo digo que la respuesta seguramente es que ¡sí, lo soy! Prefiero ser naca a cantar canciones en un idioma extranjero solo porque es “cool” y porque necesito ser aceptada en el “escabroso mundo de la gente bien”.
 Como siempre aclaro: no generalizo  y cantar canciones en otro idioma no es precisamente porque busqués ser aceptada/do en un cierto grupo,   también hay quienes lo hacen por simple placer y es válido. Ser diferentes nos engalana como país y como humanidad. Me toca aclarar porque después del aire me caen los cuentazos y las acusaciones, los señalamientos y las peladeras.
Ilka Ibonette Oliva Corado.
08 de diciembre de 2011
Estados Unidos.

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