Clases de fotografía.

Here I am writing down again. Es la primera frase que escribo en mi libreta de hojas amarillas,  pensando en que sería buena idea comenzar con ese ejercicio el de escribir en el idioma de Virginia Woolf, tal vez así se me queda de una vez por todas. Ese ejercicio mío convertido ya en hábito de andar escribiendo en la calle; mientras camino, en el supermercado mientras leo asombrada los precios de las frutas o bien como ahora en este justo  momento en el que estoy devorando una arepa de choclo.
¡Sí! Así como lo leés una arepa de choclo. A mí me también me llamó la atención el nombre cabe decir que estoy sentada en la mesa de un pequeño café-restaurante colombiano en el barrio de Lake View en la ciudad de Chicago.

Escribiendo en mi bitácora que algún día –quiero pensar- será un libro de referencia para las generaciones venideras de del clan Oliva Corado, para que conozcan a la “tía Buenona” y sus vivencias en tierra gringa. O tal vez escribiendo por gana, por la pura gana de matar el tiempo o realizar mis ejercicios de alquimista y convertirlo en letras.

Aquí estoy con mi librera de hojas amarillas un lapicero, una taza de café con leche y una arepa de choclo. Que sépase es la primera vez que la como, exquisita.  Si vas al oriente guatemalteco específicamente Jutiapa te encargo que te pidás un  tu tazcal con azúcar es la versión guatemalteca de la arepa de choclo. Con la novedad que a la colombiana le derriten queso. Y en Jutiapa comemos el tazcal con queso fresco, crema, cuajada o requesón.  ¿Qué es un tazcal? Te lo dejo de tarea.

Quiero contar –este cuento en flor…-  lo acontecido hoy en mi  alocada vida. Siendo la fotografía uno de mis pasatiempos predilectos –después de la lectura y la bicicleta-  y ahora que ya tengo cámara parezco chichicúa,  acaparo modelos por todos lados  mi hijo de leche es uno de ellos, lo visto “fifí” y me lo llevo a los parques o reservas forestales y  congelo los instantes de su sonrisa y sus alegatos, mientras corre o se revuelca sobre la grama.

Su mamá las manda a imprimir  y en enormes paquetes las reparte por todo el país entre familiares y amistades. Como sabe que si me regala algo cambio se lo devuelvo, ¡ofendida! Me ha puesto zancadilla y con un golpe certero me dio justo en mi mero mosh. Sin previo aviso me pagó un día de clases de fotografía en una academia de la especialidad en Chicago, ya con el recibo impreso y  la hora de inicio en su mano no me pude negar y me tocó –rogada la otra- venir a recibir la clase hoy.

No sé cuántas veces habré tocado la puerta de su oficina con la expresión: I can not do! I can not; everything will be in English and do not know if I will understand it. Me cerraba la puerta en la nariz y seguido de un jalón de orejas  me decía prácticamente que me fuera a freír niguas.

A finales de la semana faltando ya solo horas para asistir a mi día de clases de fotografía, le toqué nuevamente la puerta de su oficina, ya no fue necesario decirle nada porque lo adivinó en mis ojos, se levantó de su escritorio respiró profundo y me dijo prácticamente esto traducido al castellano: A ver niña, ese miedo que se vaya a la mierda, dale una patada y envíalo al mar muerto. Vas a ir a esa academia vas a abrir la puerta del salón y te vas a apropiar de el, sin temor. Hacé de cuenta que estás en tu cuadra. Me dio un abrazo me despachó y me fui a la cocina a calmar las ansias con un té de mate.

El viernes por la noche preparé mi libreta, mi lapicero puse a cargar la batería de mi cámara y traté de dormir, digo traté porque ni pura estaca logré.  Hoy por la mañana el chapuzón de agua fría, doble bufanda, chumpa y jule canela a  batirme en un duelo de –un dos tres chiricuarta por mí y por mí… Yoísta la otra- cámaras fotográficas.

Para agregarle más tensión a mi ansiedad me encuentro con un embotellamiento feroz en la autopista a vuelta de rueda vi cómo ésta se blanqueó con las gotas de agua-nieve. A vuelta de rueda me fui repasando el ABC por aquello de  mi pésima pronunciación de las letras en inglés. Hasta que después de muchas vueltas de rueda, dos horas y media y sopotocientas repeticiones del ABC llegué a la mentada academia.
Un edificio de cinco niveles, todos ocupados con salones de clases teóricas y prácticas. Respiro profundo  y me digo: “¡es tu cuadra la calle Éufrates de Ciudad Peronia, aprópiate de tu silla!” Quise apropiarme pero no encontré ninguna, me la tuve que ir a peinar de otro salón, llego justo a tiempo de la famosa dinámica de romper el hielo.

Decir tu nombre y a qué te dedicás. Ahí estoy yo escuchando a la gente con sus amplios currículos: menganita, estudiante de la universidad Loyola en la carrera de medicina, zutanito arquitecto recién egresado de la universidad de Illinois. Fulanito docente en la universidad de Chicago y así la mara diciendo sus nombres y sus quehaceres, le tocó el turno  a la Ilka y pues me presenté y dije I am a houskeeper. No me causa pena y mucho menos vergüenza hablar de mi oficio y de lo que permite el que yo tenga sustento en este país.  A mí no me incomoda pero por supuesto a ellas/os sí, pues desde el momento en que expresé el nombre de mi oficio quienes me sonreían al principio comenzaron a ignorarme.

Y es uno de esos instantes en que son justos para captar rostros y expresiones me hubiese encantado tener una fotografía de este momento, me dio pena por ellas/os  porque un papel de un título no tiene nada que ver con la calidad humana ni con la dignidad de un trabajo que te permite tener techo, abrigo y sustento.
Al maestro le peló los dientes y me trató como parte del rebaño, hasta se preocupó más por atender mis preguntas y algunas palabras que no entendía y que pedía amablemente que las volviera a repetir.

Aquí estoy en este pequeño café-restaurante y me llama poderosamente la atención que hay libros  de autores colombianos a la venta y aparte un puñado para que vos los leás mientras comés, soy la única latinoamericana en el lugar, aparte de los dueños y una la patoja que cobra en el mostrador.  En las meses observo a estudiantes que están inmersos en su iPad, sus ordenadores portátiles y sus libros en inglés.
Aquí estoy escribiendo en  mi libreta de hojas amarillas, y revisando las fotografías que tomé en la avenida justo mientras caminaba hacia el  café-comedor. Ejercicio
de hora de almuerzo, revisar la velocidad de la toma y la luz. Treinta tomas que revisaremos por la tarde.

Ya hemos regresado de la hora de almuerzo y estamos revisando las tomas, la luz, los contrastes y la velocidad de no sé qué y de no sé cuánto. Los estudiantes del salón siguen observándome de cuando en cuando pienso que están aún sorprendidos por la calidad de compañera que les tocó en la clase, nada más y nada menos que una limpiadora de casas.

Se preguntarán acaso, ¿cómo hizo una limpiadora de casas para comprar una cámara de esas? Pues ahorrando durante siete años, en un bote plástico metiendo monedas y billetes hasta que ajusté para comprarla. Claro para ellas/os no ha de haber sido difícil es como quitarle un pelo a un gato, en cambio para quienes somos migrantes y trabajamos en oficios de segunda mano y no en profesiones el camino es cuesta arriba porque tenemos todos los contratiempos y barreras por vencer.

En la clase el profesor habla de RAW y JPG, de Software y de White Balance. De spot, autofocus, servo, focus area, shutter speed, motion blur, aperture, exposure ACB.   A: aperture, B: balance shutter/IS0 C: compensate. ¿Y sabés? ¡Todititito lo entendí! ¡Aplausos para mí por favor!

Sigo escribiendo en mi libreta de hojas amarillas, tenemos diez minutos de break que le dicen. En el corredor un puñado de personas fumando, otras preguntando al profesor, algunas jugando con sus teléfonos inteligentes, otras escuchando música en sus aparatos esos de Apple los mentados iPad.

Algunas trasteando sus cámaras y los botones. Y yo aquí escribiendo observando los cuadros de fotografías que guindan de las paredes, los distintos colores y sus tonalidades. Nadie conversa conmigo seguramente pensarán que con una limpiadora de casas no hay mucho de qué conversar. Salvo una muchacha gringa de descendencia irlandesa me pregunta del botón del spot, le explico en donde está y me muestra la fotografías que tomó durante el almuerzo, noto que le gustan las mascotas la mayoría son de gente caminando sobre la avenida con sus perros. A mí me gustan las hojas de los árboles y mi fascinación son los paisajes donde haya monte.

Pero claro en medio de la urbe de dónde tu monte. Pero el objeto es lo de menos, el encanto de jugar con un lente fotográfico, los colores, los instantes captados y los contrastes es lo que produce la magia en la fotografía.

Hemos regresado del recreo de diez minutos. Fui al baño y me encontré con dos mexicanos pintando las paredes, originarios de Oaxaca. Al escucharme saludarlos en castellano se les iluminaronlos ojos, un puñado de gringas que estaban en línea de espera nos estudiaron los movimientos con cautela, sin apartar las miradas del abrazo en que nos fundimos cuando ellos me dijeron que se sentían orgullosos de ver a una muchacha lationoamericana en esa academia. Llevaban quince años trabajando en ese edificio me dijeron y nunca habían visto una.

 El profesor despide la clase y salgo de aquel edificio con un poco más de conocimiento respecto a la fotografía del que tenía anoche cuando me acosté a dormir.

Afuera caen como alfileres las gotas de agua-nieve, la tarde se ha cubierto con un poncho negro que te recuerda que en otoño los celajes y la tarde mueren antes de la hora de la oración, ya atisba el invierno lo podés sentir en las frías temperaturas y en el vendaval gélido que ha acampado.

 Me subo a mí automóvil y me despido del barrio de Lake View, realizada porque he recibido un día completo de clases en inglés y logré captar y entender, también hablé  y escribí en ese idioma extraño pero cada  día más cercano para mí.  Los malos gestos y los estereotipos son parte del día a día, a estas alturas me pelan los dientes. Lástima se perdieron de conversar con nada más y nada menos, que con La dueña de la calle Éufrates, de la famosa y ovacionada Ciudad Peronia.

Ilka Ibonette Oliva Corado.
Noviembre 19 de 2011.
Estados Unidos.

4 comentarios

  1. ¡No, porque si te hubieras presentado como arbitra, maestra o escritora, no serías la Ilka que amamos: Irreverente, rebelde, desafiante. La que salta cercos y las calaveras le pelan los dientes. Un gran abrazo para tí

  2. Estuvo bien tu presentación, aunque bien te hubieras podido presentar, como Arbitra, Maestra y Escritora….te apuesto que se hubieran quedado aún más con la boca abierta.. , me llega siempre tu humildad, Saludos un Abrazo….

  3. una vez mas la felicito!

    me llega cuando dijo, 'esto es una calle de Peronia' y a buscan una silla.

    Asi es Ilka, este pais es suyo… bravo!

    —Sobre la fotografia

    …desde que usted me mando la foto del lago con los veleros y la moto de agua, me di cuenta que tiene madera. Yo diria tomada en el tiempo perfecto, con unos cuantos retoques en la computadora y esa foto es para concurso.

    Yo NO uso fondo de pantalla en mi computadora, es completamente negro, y esta es la segunda vez en mi vida que pongo una foto, y es su foto.

    La primera vez lo hice con una foto que tomo mi ex, en un paraje de oregon, foto mas buena!… y la tomo con el telefono.

    Pero la quite cuando nos separamos, todavia anda por alli… se la voy a mandar.

    Mi jefe tambien toma fotos muy buenas, se las voy a mandar…

    Ahora…

    Con tanta tecnologia, las camaras tienen mas opciones que word, todo eso es buenisimo, le pone acento a las tomas, pero ninguna de esas opciones, pueden tomar la foto en el momento exacto y con la gracia que viene en hipotalamo de un buen fotografo.

    y una cosa importante…

    tomar fotos de humanos es dificil, y tomar de bebes todavia mas pisado, excuse me my chapin.

    bueno mi querida escritora, se me acabo la hora de leerla, la pase rico.

    y…

    a mucho orgullo, housekeeper, eso es un oficio muy bueno, que le da chance a estar en forma, ser escritora, ahora fotografa y un excelente amiga.

    Gracias,

    PS

    yoummm… Arepas con queso, son mi segunda comida preferida, despues de las arepas con queso untadas con jamon del diablo.

  4. Estimada Ilka: Me hiciste recordar que hace varios años, estando en Ecuador, me dijo uno de los anfitriones: ¿Has probado el choclo?, le respondí que no. y me pidió uno. Y me llevo la sorpresa que me pasaron un elote cocido, algo que me gusta y lo he comido infinidad de veces. ¡Ese era el vendito choclo! Suerte con la fotografía. Besos, Chente.

Deja un comentario