Paquete de Correos en U.S. Postal Service.


Por allá de inicios de julio, cuando el verano estaba a todo lo que daba en la nación estadounidense, un día por la tarde recibí un mensaje de texto en mi teléfono celular que leí: “¡estoy en la universidad de tus amores!” mi corazón latió de tal manera que por instantes sentí que se  salía de mi  ronco pecho. Era de una “amiga-alera” que en antaño fue lectora. De aquellas con las que hacemos planes, de que el día en que nos conozcamos personalmente, iremos a tantos lugares… y escalaremos todos los volcanes habidos y por haber en Guate. Que iremos a celebrar mis 35 años a Brasil, ¿por qué a Brasil? Porque ambas sentimos una atracción feroz por aquella cultura y sobre todo por aquellos mulatos que encantan. Según mis planes, para cuando llegue a cumplir 35, yo ya no estaré en tierra gringa, ya habré retornado a mi nido. Esos son mis planes, pero no sé  si el universo confabule a mi favor, o si logre respirar para cuando el 2014 llegue, quien quita y mañana me ahogo con un vaso de agua, el tiempo…  es aire que no podemos comprar…

Otro día, había una  foto en donde yo estaba “tageada” en el mundo mágico del jetabook, era de un rótulo de carretera que decía: “El Amatón”, era foto  de mi “amiga-alera”, andaba por La Cuna del Sol, y al pedalazo desde el automotor, tomó la foto a las carreras. El Amatón… tan significativo en mi vida. Ha habido y seguramente habrán, mil amatones más en mi vida, pero como ese viejo árbol, ninguno…  ai me apeaba cuando iba de visita a Comapa,  y la carretera  en aquel entonces era de terracería, cuando solamente habían dos camionetas que iban a la capital desde el pueblo en donde nací, hoy ya hay asfalto y hay más de media docena que  viaja cada dos horas, hacia El Pueblón. ¿Cuántas veces pedí jalón en ese Amatón para Comapa? No sé, pero me permitía ahorrarme lo del pasaje de las camionetas regionales,  para darme el lujo de comprar semitas y en la tienda de La Adelona, amiga de la infancia de mi Nanoj, la única que vendía semitas, pan de arroz y quesadillas en todo el pueblo. Hoy las que me  manda vía “encomienda camuflajeada” las hace gracias a la amistad que hay con mi progenitora, de lo contrario, aquellas sabrosuras, serían un esfumado recuerdo de vacaciones de Semana Santa.

Esa foto “tageada” por mi “alera”, me devolvió de un tetuntazo a la árida tierra en donde dejé el ombligo.
Gladys Bala: fue una de las primeras personas “lectoras” de las que recibí un correo electrónico. En aquel entonces, no tenía un blog,  y la mayoría de mis letras, representaban un dolor sordo y oscuro,  los abismos de mi depresión y mi autoexilio, los plasmaba tal cual los sentía, ellas representaron mi llanto,  fueron mi manera de exteriorizar… fueron y son mi catarsis.

Los tiempos han cambiado, y también estas. Otros vientos soplan en mi vida y la frescura de la brisa, ha limpiado poco a poco mi ser.

Su primer correo  recibido en enero del 2009, lo leí así: “Hola Ilka: Qué manera maravillosa de escribir!!! Gracias por compartir el texto. Está buenísimo. Saludos desde su país, Gladys.”  Se refería al escrito de: La Terminal brilla con luz propia. Fue el primero que leyó.
Suelo guardar los correos que me envían lectores y lectoras. Gladys en aquel momento era una lectora. Yo ni siquiera sabía que tenía “lectoras y lectores”,  yo escribía y compartía  a mis amistades y en una página de “yahoo grupos”de esa página mis escritos se dispersaron por el inalámbrico de  la poderosa “Web”. Perdí todo poder sobre ellos, ya fuera de mi ordenador, los soltaba al viento y que él decidiera hacia dónde los conduciría.

Recibí un segundo correo suyo al mes siguiente: “Hola, Ilka. Le escribí hace un par de semanas. Recibí su e -mail titulado Añoranzas heladeras, desde hace varios días, pero hasta ahora lo he podido leer. Lo tenía guardadito. No quiero aburrirla, pero me gusta la forma en que escribe, sus textos están tan llenos de cotidianeidad; de realidad, de magia. Pero me surge una duda, ¿Desde cuándo está usted en EEUU? ¿Usted estudió letras?

Me dio risa cuando leí que le gusta R. Domingo, yo también leo de manera religiosa esa revista.
Bueno, que esté bien, y gracias por compartir sus textos. Por cierto, me encantó lo que escribió sobre la mujer, gracias!!!
Gladys”

Yo le contesté de vos, le dije que no había estudiado letras y que trabajaba en USA, limpiando casas y de niñera. -Como el día de hoy-. Después de muchos meses supe que era un socióloga egresada de la universidad de mis amores.  De allí pal real… todo es historia.  Los correos van y vienen. Ella dejó de ser mi lectora, y yo dejé de ser su escritora,  para  convertirnos en “amigas-aleras”.

¿Cómo sucede esto cuando las personas nunca han compartido físicamente, nunca se han to
cado, y ni siquiera se ha reflejado una en los ojos de la otra? Ella y yo nunca hemos compartido,  nos separan más de siete mil kilómetros de distancia,  algunas veces nos hemos escuchado las voces, gracias al teléfono.

Pero hay una fuerza, un universo que confabula, y una esencia que traspasa fronteras, salta cercos y rompe muros y eso se llama: “la comunicación de las almas”. Que muchas veces no se logra ni teniendo a la persona enfrente.

Y eso me sucede con Gladys, que nuestras almas están conectadas, y es tan fuerte ese  imán, que  sin habernos sentido ni tocado, nos queremos.

Lo habitual que hacés con las amigas: salís, las abrazás, reís, te divertís, llorás, ese contacto no lo tengo con ella,  pero nuestras almas se comunican en un idioma distinto, uno de los tantos lenguajes del cuerpo humano.
Es la parrandera que siempre colabora con el tequila y la cusha en las fiestas de nía Yoyis.

Ayer recibí un aviso para ir a recoger un paquete a la oficina de correo. Me fui echa pistola, para llegar antes que abrieran y  ser atendida como unas de las primeras en la fila, y así no llegar tarde al trabajo.

Un paquete  esperándome  que  viajó por los aires, cruzó dos fronteras, y La Ciudad de los Vientos, un paquete enviado desde mi país.

Es una emoción extraña e inexplicable. Recibir un paquete de alguien con quien has compartido la voz de tu interior,  pero que no conocés físicamente. Ya sé, es de locura… pero yo tampoco soy una persona normal…  -por si no te has dado cuenta- ¡así que es aceptable!

Finalmente tengo el paquete en mis  manos, es un sobre tamaño oficio color amarillo chiltoto, viene tapizado con 19 estampillas, las observo de cerca, tienen la imagen de la Hemeroteca Nacional, celebrando cincuenta años  de la creación de la misma.  Entonces sucede nuevamente… la brisa agonizante del verano sopla suavemente y el  vahído comapense me abraza,  viajo hasta Correos,  y le doy la vuelta a la manzana, aquel edificio antiguo huele a pegamento, papel y tinta.  Muy parecido al de las  imprentas y al de las librerías.

Por muchos años, yo llegué a dejar paquetes con curiosidades típicas que compraba en el Mercado Central, y las enviaba a mis amistades que habían emigrado antes que yo, en aquel entonces, habían emigrado antes que yo, en aquel entonces, no pasaba –ni de chiste- por mi cabeza emigrar. Llegaba, agarraba una brocha con pegamento y cerraba el sobre, después lo tapizaba con la cantidad de estampitas requeridas, tal como hoy llegó el sobre que tengo en mis manos. ¿Quien lo diría? Ahora soy yo, quien está de este lado, viviendo esa sensación extraña,  y la alegría de la espera de una encomienda guatemalteca.

Lo abro a las carreras, no puedo “aguantar” llegar al estacionamiento y subirme al carro. Tiene “maskin” por todos lados, ya mero que lo agarro a mordidas para abrirlo, al fin de tanto forcejear lo logro y;  asoma, una playera roja, la saco y la extiendo; tiene la imagen de Alfonzo Bauer Paiz,  y  una palabras impresas que leo: “Alfonzo Bauer Paiz revolucionario siempre” mis ojos se llenan de agua salada y la piel se me eriza.  Hay más dentro del sobre, y saco un “chalina” que no sabía que así se llamaba esa tela, yo la conocía como un tipo de mini perraje, bueno en mi jerga peroniense… así la llamé y la he nombrado siempre. Hasta hoy supe que se llama chalina,  porque lo leí en la nota que venía con puño y letra de mi amiga.

Sin duda, lo usaré de bufanda, viene asomando el otoño, y qué mejor que esperarlo “calientita con una prenda de mi tierra”. Y envuelto  escondiéndose atrás de la chalina, veo a un muñeco de tela, vestido de típico, y sombrero de petate: según la nota es el novio chapín que me envía mi amiga.

Desdoblo la nota y leo, allí me explica que el día en  que me envío el mensaje de texto desde la universidad de mis amores, compró dos playeras, una para ella y otra para mí, que es  justo la que tengo puesta en este momento.

Un valor invaluable tiene en mi vida, el paquete del correo el día de hoy. Vino en August y fue enviado en agosto. Allá llueve, aquí finaliza el verano.

Quiero agregar: aquí tengo varias playeras de la universidad de mis amores, y me las pongo  de decho” cuando voy de cuando en cuando a esas reuniones de “la sociedad guatemalteca en Chicago”, -porque aquí también hay mara encopetada y de alcurnia… dicen ellas va  entonces me miran con el rabillo del ojo, son de esas personas que en Guate, tienen hasta maestrías, en la USAC y en las privadas, pero que aquí trabajan limpiando baños –como yo- pero que frente a una persona paisana, se presentan con todos los títulos por delante.

Algunas se atreven a decirme: ¡Y vos  engasada con tu USAC! Y yo les contesto con una sonrisita de mulata jutiapaneca: ¡brincos dieras por lucir esta playera pero no cualquiera!

Retornando a mi paquete desde Guate:

Esa playera viene con el  cariño y el amor, que
solo una persona que entiende tu alma lo puede obsequiar. Y yo que no puedo enviar desde USA algo “Made In China” porque sería como regalar algo falso, una imitación… un ejemplar del capitalismo estadounidense que seduce almas y compra conciencias… aquí no hay nada puro que comprar ni regalar…  pero cuando me vuelva a encontrar con una nativa norteamericana, le diré que haga un atrapa sueños, es lo más puro que he visto en el corazón de este país.  Es por eso que: “te envío mis letras, como un adelanto, de nuestro encuentro,  que  sin duda habrá de llegar, no antes ni después” entonces… nos iremos de patas de chucho o en mi yegua Picapiedra, a aplanar calles y a brindar en “Las Cien Puertas”, conocerás la casa en donde nací, y bajo la sombra de El Amatón, vamos a brindar con chicha, en la cima del volcán Chingo, iniciaremos nuestra ruta de escaladoras…

Vuelen pues, mis letras, y se conviertan en un abrazo que al  aterrizar frente a tu casa,  y cuando abrás la puerta, te sorprenda desprevenida, la fuerza de un corazón que late, y una voz ronca que te diga: ¡hola amiga! ¿Nos encaramamos en  la Picapiedra?

Y así fue como recibí un paquete de Correos en U.S. Postal Service.

Ilka Ibonette Oliva Corado.
Agosto 26 de 2011.
Estados Unidos.

3 comentarios

  1. Querida Ilka: Que lindo escribes, tu atento y seguro lector. Chente.

  2. Hola querida Ilka:
    Ya vez no dejo de visitarte por este lado. Brevemente solo quiero pedirte un favor. Cuando decidas regresar a la tierra nuestra no lo pienses dos veces que siempre habra lugar para una tercera y asi solo te pasara como a mi que deje pasar mis 30, 40 y 50. Y ahora con 56 quiero encontrar la memoria de todos esos años y a pesar de que los vivi para mi familia ( marido y mis tres hijos) con todos los subes y bajas de la vida, pues nada que siempre existió aquel vacio de sentirme como que flotando en medio del Pacífico queriendo agarrame a una orilla sin saber a cual. Si te sientes bien donde estas, pues quedate. Pero si las ganas de volver a ser tu, con los pies donde debe ser, no importa si el modernismo de las grandes ciudades extranjeras no es el mismo que el polvo de nuestros caminos poblados de gente nuestra; entonces, que no te pase como a mi. Que a esta altura de la vida, ya ni se ni quien soy de tan partida mi vida en dos que se encuentra. Bendiciones para ti y un abrazo de distancia. Te mando esto que si núnca viste te dará una idea.

  3. Ilka te felicito por tu forma hermosa de expresarte. Un paquete enviado desde la distancia, es amor envuelto en papel. Es un decirte: “Sabes que, paso en esta forma a darte mi cariño” Y tu tienes mucha gente que te tiene cariño. Muchos saludos desde la distancia. Y que tu pluma nunca se seque. Abrazos. Patty

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