¡El Fogorón de Nía Yoyita!

¡Miércoles de dos por uno!, dije yo: me voy a  atipujar un mi pan con brijoles y un mi vaso de atol de elote,  -del  milpal  del sitio de mi abuela-  así que apunté mi nariz hacia el cableado  -inalámbrico-  me que conduce hacia el puesto de nía  Yoyita, lo último que supe de ella fue que andaba en  vueltas de trámites para inscribirse y registrarse –a ver si se encontraba algo- para la carrereada en la que andan las y los presidenciables. 
En aquella ocasión se temió  -de una emboscada  camuflageada- que una media botella de leche de cocha enviada por la vieja de la refa de enfrente, hubiese sido desvaciada en el tambo de fresco y de chicha. Porque las y los  comensales, en aquella celebración callejera hasta coches  de monte vieron volar  en el alboroto de  la pasada de nube.
Así es que según yo, hoy me soloquearía doble refa, pero ¡nones! Me encontré con doña Yoyita bien encachimbada, me acerqué  mishita  por la loza que cargaba,  por lo que le debía de las refas del mes pasado.
─Nía Yoyis, buenos días, ¡qué gusto verla!
─ Esa es tu cara incachable.
─ Nía Yoyis, ¡pero si es la única que tengo! ¡Ni modo que me hagan photoshop!
─ Sólo llamarada de tusa sos, quedé de conseguirte una cita con el Seguetas, el de la cholojería,  y embaucada me dejaste. A Milo le tocó que ir a dar la cara por el plantón que le zampaste.
─ Doña Yoyis, usté escuchó mal, yo le dije que me quería arrinconar al hijo del dueño de la carnicería, “El Rabito Bailador”,  pero como se trata de vacas; usté  seguramente pensó en que yo quería una mi libra de cachetes y dos patas para caldo. Ya vio, ¡todo por no poner atención a su puesto y andar allí tirándose para el hueso de la presidencia!,¡aunque reconozco que usté es la mejor opción!
─ Calláte que qué embaucada  me pegaron, como no junté pisto para comprarme la placa,  el Tribunal de la Tribuna no me quiso inscribir: por cholca,  entonces me fui a la Corte de Constipación,  para ver si allí sí me autorizaban escribirme, y tampoco, me dijeron  que porque no podía firmar, por ser analfabeta; pero les dije que podía poner mi huella digital, y me dijeron que  ni que fuera Pavón.
Y así, me siguió contando la gran baboseada que le metieron: “me separé del Milo, como están de moda eso de las presidenciables  divorciadas, dije yo: por si me acusan de vivir arrrejuntada ahí la  hago. Pero me dijeron  que tampoco en el Corredor ese de la Tribuna,  porque era  un mal ejemplo la unión libre y que habían pruebas de que Milo se iba a dormir  de vez en cuando a mi casa. Me hablaron de morales y valores, y hasta a la iglesia metieron, vieras vos, como si supieran que es lo  lo que es la moral.
Pues la verdad que mientras la escuchaba, yo me indigné mucho, porque era nuestra presidenciable, la única del pueblo y para el pueblo. Por lo menos el club de las refas,  estábamos ya organizándonos para el chinique que nos íbamos a echar el día en que la embistieran como la presidenta del Partido Bolivariano  de las y los Comensales de A Pie de Guatemala.
Yo dije: “ahí le caigo al hijo del carnicero” con casacas, le pregunto, cómo es el movimiento de la mano a la hora de cortar una libra de lomo. Ya me hacía bailando “Que Vengan Los Bomberos, que me estoy quemando”,  o por lo menos pegarle una arrinconada  en el rincón– al bailar “Señorita Cumbia” porque según mis investigaciones, es su canción favorita.
Pero ni la señorita, ni ex señorita, ni bomberos que apaguen fuegos,  todo cancelado debido a la cholquera de nía Yoyis. Quise ofrecerle ir a las carreras a comprar una  placa de esas que venden en El Guarda ya usadas,  pero era demasiado tarde. El Tribunal del Corredor, Ni la Corte de Constipación, mucho menos los Magistebrios, accedieron a prestarle tinta para que pusiera su huella digital.  Así es que ni la lengua les pudo sacar, porque se la mordió: ¡de la pura cólera!, mientras les echaba la bendición y la llevaban jalada para la banqueta de la vieja de las refas de enfrente.
Allí retomó la compostura, para no caer en desventaja ante su similar. Por lo menos mantiene la dignidad de ser la mejor en la venta de las refas en el “mágico mundo del jetabook”.
Pues  mientras me siento y saludo a toda la mara, las desveladas, los engomados, las que andan a las carreras y al pedalazo: se pasan  -en jutiapaneco se pasan = comen- una doblada  y un atol blanco. Las fifís que siempre piden cubiertos para cortar los panes con brijoles y piden cuchara para  beberse el vaso de atol de tres cocimientos.
Hay quienes llegan con buen filo y se sientan porque saben que la atipujada será de  bucul y medio. Y yo que no había llegado porque le debo las refas del mes pasado. ¡Pero es más grande el hambre que la vergüenza! Y resulta que toda la mara le debía: las fifís quisieron pagar con tarjeta de crédito, los engomados con cheque,  y las  y los de  A Pie, nos dimos el lujo de pagar en especies, así que nos tocó rajar leña, lavar los platos y ayudar a servir las refas, con un ojo pegado en la cubeta de la horchata, no fue a ser de una segunda confabulación y ahora la leche de cocha fuera de un galón.
Hay indignación entre quienes están tramando,  -pero les truenan las muelas no dejan frijol parado-  por el movimiento de Las Camisas Blancas, y el grado de “arralamiento” que sienten si se lograra inscribir la única candidata que tiene “las fuerzas sobrepoderosas” para darles hasta por debajo de la lengua. Eso  lo escuché de las mismas palabras de nía Yoyis, que mientras sirve la refa también hace proselitismo.
 Entre la indignación también se quejan de la urgente militarización que le quieren zampar al país, aunque hay opiniones distintas, hay quienes defienden “su hueso” en el “Cartel de Las Camisas Blancas”  mínimo tendrán su pistío extra para comprar las refas,  hay de todo en ese lugar, orejas enviados por “la vieja de la refa de enfrente””tacuacines camuflageados de clientes nuevos” también, quienes creen en la legitimidad del sistema de justicia. Quienes están en contra y a favor del matrimonio homosexual. Aquello no se entiende, entre bocas llenas de comida y la efervescencia de la hora pico y los ya parte del paisaje: “ cachimbazos de agua”, pareciera  estar escuchando el discurso presidencial “del Fuáaaa.”
Pero el bullicio es cortado de un sopapo cuando nía Yoyis, con un vaso de atol de maicillo en la mano, declama,  “El Brindis de las refas” atragantada con mi ticuco en la boca y mi pichel de fresco de semilla de morro  en la mano, la escucho musitar, ¡qué tu musitar! ¡Gritar! “¡A mí: Suger, Otto Pérez, Baldizón y Caballeros me pelan los dientes!”La concurrencia emocionada deja la comida sobre la mesa y se alza en estruendosas palmadas…
Prosigue, mientras yo  observo atontada, cómo se empieza a amontonar la gente  alrededor: “¡Todos son del Cartel de Las Camisas Blancas!” otra ola de aplausos termina de dar la bienvenida a la mañana. Y se escuchan porras y chiflidos, ¡Nía Yoyis para presidenta! “¡Nía Yoyita la más bonita! “¡Cholca la queremos!””¡La cholca para presidenta!”
 Ella aplaca los ánimos  y prosigue “¡todos son miel del mismo panal!” “¡representan a la oligarquía que es sinónimo de ladrones de cuello blanco y mugre bajo el brazo!” “¡No a al Cartel de Las Camisas Blancas!”
La amontonazón que tiene frente a su puesto, lanza vítores y flores, “¡Nía Yoyis la presidenta cabal!” “¡refas solidarias de lunes a domingo!” “¡Nía yoyita la Soloqueada laboral!” “¡No escriba su nombre, ponga su huella!”
Yo como no estoy enterada de ni cuántos partidos están inscritos,  pregunto a una de las fifís que está soloquándose a dos manos y tiene las uñas untadas de frijoles, me contesta que ¡hay más partidos inscritos que parejas en auto hotel en día viernes por la noche!  -Me deja en las mismas porque no tengo idea de lo que sea un auto hotel (ajá) -.
Lo único que lamento es que se le negara la oportunidad a nía Yoyis, de participar, era la única candidata De A Pie, que es del pueblo y para el pueblo. La única en que teníamos esperanza quienes comemos las refas más deliciosas, en el  “mágico mundo del jetabook”. Tal vez la única  representante de: chicleros, lustradores de botas, cholojeras, vendedoras de pacas, cargadores, trabajadoras sexuales, recogedores de basura del relleno sanitario, maquiladoras, asistentes domésticas, albañiles, campesinas y labradores.
¡Y todo por estar cholca! ¡No quisieron hacerle la pala, con el photoshop al que se entregan las y los presidenciables. Dijeron que dientes no los podían crear, sí los podían blanquear y emparejar pero inventarlos… inventarlos  solamente sucedía en el tushte  en los discursos de los presidenciables.
Ahora nía Yoyis, se ha llevado su televisión para el puesto, agarra señal con una cercha que le tiene pegada con chicle, allí tiene un video, llamado Cuando Las Montañas Tiemblan,  en el se ve la participación de Otto Pérez, uno de los genocidas que andan libremente en el país. Cada vez que se termina y la gente se va con su panza llena y su dosis de consciencia, lo vuelve a pasar, para la siguiente camada que va para atipujarse.
Quiero saber más,  me inspira su forma de crear consciencia en la población del séptimo sótano.
─ ¿Nía Yoyis  y qué púchicas que anda con ese video?
─Es mi obligación abrirles el ayote y refrescarles la maceta a mis comensales, algunos no saben del genocida y otras  personas que están atontadas con la ola de arralamiento que les han inyectado a la población.
─ ¿Y qué es eso del Cartel de las Camisas Blancas?
─Va que te digo que sos dunda, por gusto estudiaste, pero te voy a explicar: es un movimiento creado por la oligar
quía, que utiliza de pretexto la indignación para revelarse contra el presente gobierno,  también tratar de engatusar al pueblo par que participen con ellos, pero la verdad es que  han  manchado el color blanco, que significa pureza y paz. Es un bloque, ultraderecha, capitalista, que representa al CACIF  y a la  minoría que tiene en sus manos la mayor parte de tierra del país. Son  cabalmente capitalistas y le lustran los zapatos a papá Estados Unidos, al ejército y a los genocidas que están repartidos: unos conforman las  bandas delictivas y los otros los solapan desde el poder.
Saben del Che Guevara y tergiversan su ideología, son camaleónicos, así que tené cuidado porque no dudo que haya más de uno sentado en este momento en mi puesto,  atipujándose un pan con brijoles y parando la oreja.
─Puchis nía Yoyis, usté si me deja con el ojo cuadrado. ¡Qué pilas! ¡Y eso que no sabe escribir  ni leer!, ¿quién le enseñó a hablar así, con esa casaca de oradora?
─Bueno mija es que para pensar no se necesita ir a la universidad. Mirá, al final todos van por un hueso, no hay ningún partido que valga la pena, ahora se trata de votar por el menos peor. Y es que por los alrededores venía de cuando en cuando El Último Revolucionario que quedaba en Guate,  un señor de avanzada edad, que siempre habló de Reforma Laboral y Agragia, mientras comía no desperdiciaba los minutos y enseñaba con el ejemplo, a muchos lustradores de zapatos, les  empujó a ir a la escuela nocturna, hablaba de igualdad y de derechos y responsabilidades. A él le aprendí mucho, en el barrio se le extrañará. ¡Hombres como él ya no nacen! Me dijo que aprendiera a leer y a escribir, pero por andar en propaganda este año no me inscribí en la escuela, pero el otro seguro que sí.
 ─Púchica nía Yoyis usté me asombra… tan soñadora y utópica, socialista y por lo que veo, conoce muy bien el sueño Bolivariano y la doctrina del Che Guevara.
─Pues no sé muy bien quienes sean ellos, pero basta voltear a su alrededor para que veás la calamidad en la que estamos viviendo, en un completo abandono,  una niñez carente de oportunidades, hundida en la hambruna y la miseria, una juventud que no ve más allá del derecho de su nariz y un adulto mayor que ya está cansado de los sueño tópicos ¿o cómo es que dijiste que se llamaba la doña pía?
─ Utopia.
─Pues no seré más candidata a la presidencia, porque me tuvieron miedo, se inventaron lo de mi scolquera, como te diste cuenta no les conviene alguien que cocine en polletón y ofrezca refas solidarias;  pero sigo siendo nía Yoyis  y mi deber es: aparte de cocinar saludable;   crear consciencia con las herramientas que tengo a mi alcance, luchar por la igualdad de todo tipo, sin importar credo, color, género y  preferencia sexual. ¡Aquí o todas/dos hijas/jos o todas/dos entenadas/dos!
Finalmente hace su último discurso,  necesita que el grupo que está por retirarse escuche su queja: al parecer la quisieron comprar, y también  la trataron de amedrentar con sacar a la luz pública que a sus 42 años ciuplidos, todavía sigue siendo  pura y casta porque según las pruebas que dijeron que tenían, don Milo no ha ayudado a la botada de la aspirina. Así es que me siento sobre un bloque y la escuccho:
“No sé si fue broma de mal gusto, o en verdad quisieron  arreglarme los dientes,  pero me ofrecieron comprarme una placa nueva, y pintarme las canas, me dijeron que con la celulitis no podían hacer mayor cosa. Pero también quisieron pintarme las sillas viejas del puesto,  y cambiar el pollo por una estufa de gas, un canasto nuevo para las tortillas y sobre todo una manguera para que ya no que toque acarrear agua en tinaja, todo con tal de un favor a cambio: que mis palabras fueran dirigidas a un partido político en particular, pero yo soy Yoyita la más  Bonita, y mis palabras no las vendo ni por una red de tusas.
Tal vez por cholca y analfabeta el photohop no me arregla jeta. Pero le digo aquí al conglomerado, que mi trabajo me ha costado, comprarme un polletón, y aunque lo tapo con un cartón, no le  hace falta estufa al comal, ni photoshop a la ceniza, que quien la atiza, tiene un corazón campirano y labrador,  que mientras siga palpitando, versos irá recitando, en contra del opresor, delincuente y violador, de los derechos humanos, aquí el pueblo se da la mano, para gritar ¡ya no tenemos temor! ¡Que venga el conquistador a tratar de dominarnos!
¡Con Camisas Blancas y sacos finos! ¡Ya no tenemos más temor! ¡El pueblo está caminando! ¡Hacia el sueño de utopía! ¡Que se  unan las mayorías! ¡Y mandemos al rincón a genocidas y capitalistas a que bailen  nuestro son! ¡Aquí hay un solo corazón! ¡Que se llama Guatemala! ¡Ya no queremos más balas! ¡Pero sí educación! ¡Les ofrezco un buen platón, de plátanos en gloria! ¡Para que  no borren de su memoria! ¡Este momento de emoción!¡Viva Guatemala! ¡Justa, libre e igualitaria! ¡Viva el pueblo unido! ¡Y que viva mi polletón! ¡Que sin ese fogorón! ¡Yo no tendría comensales! ¡Y qué vivan los quintales de máiz y de frijol!
Un aguacero de aplausos, sacude los nubarrones, de orejas y sholones que merodean el puesto de nía Yoyis, los vítores se alzan y las y los comensales  hacen una batucada entre palmas y silbidos.¡Nía Yoyita la presidenta cabal!,¡cholca la queremos!¡No firme, ponga su huella!
Yo apenas me puedo pasar el pichelón de fresco de semilla de melón, entre la aglomeración, me redacto a las carreras, una nota para el blog.  Y a petición de nía Yoyis una nota dirigida a “la vieja de la refa de enfrente” que dice: ¡Nía Yoyita es autónoma! ¡Y la leche de cocha no compite con la chicha!
Mientras le pelan los dientes a nía Yoyis, yo pregunto: ¿alguien tiene un pache que me convide por vida suya?
Ilka Ibonette Oliva Corado.
Julio de bono catorse de 2011.
Estados Unidos.

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