Hasta Siempre Don Ponchito.

Mi ideología  y mi amor a mi Patria no me permiten irme a dormir esta  noche y no escribir mi pésame y mi sentir hacia tan lamentable pérdida.

Pertenezco a la generación de la ignorancia,  soy de la camada que vio cómo llegaba la era del cable a las colonias marginales,  soy de la generación de la que no lee o lee poco, de la generación que sólo ve por el derecho de su nariz, de la que no le importa el dolor ajeno ni cree en utopías y que  le importa un comino la igualdad…  Y la injusticia, la opresión y el desconsuelo.  Soy de la generación  que se revienta en discotecas, bebidas alcohólicas y sexo al por mayor, de la que no piensa o piensa poco. De la que no sabe discernir y que carece de ideología. Así nos han tildado las generaciones anteriores, tal vez tengan razón… 

No hablaré de mi generación, ni de las anteriores y de las que están por venir… mi dolor y mis letras son para honrar la memoria de un verdadero HOMBRE DE MAIZ, un Ser Invaluable, en la lucha por la abolición de la opresión y sumisión de los pueblos. Un Licenciado que  fue CULTO PARA SERVIR.

De los pocos hombres con agallas, con criterio y consecuente  con sus pensamientos y acciones. Luchador incansable, de esos que ya no nacen porque el molde se rompió con él.  Ejemplo de honestidad, perseverancia y justicia.

A sus noventa y tres años, nos dice  hasta pronto, porque a estas horas ha de estar reunido con los grandes, con sus compañeros de lucha que partieron antes que él,  seguramente festejando el reencuentro de los seres que propiciaron la Revolución del 44. Un hombre de luchas, uno de los más importantes en el siglo XX en Guatemala. Sobrevivió un atentado y salió al exilio, pero nunca dejó de trabajar por la patria.

Es un hombre que desde su “anonimato” ha aportado más al país que todos los presidentes que hemos tenido desde el 1954 -2010. Una vida entera de lucha. A sus 26 fue  diputado del Congreso Nacional –hoy en día nido de víboras y tacuacines- durante la Junta Revolucionaria. En la administración de Juan José Arévalo fue  subsecretario de Economía y Trabajo, fundador de los Tribunales del Trabajo. Ministro de Economía.

Y así… yo podría venir   y bajar de Intenet información y darle un “copy paste” es lo que se acostumbra hoy en día. Y hablar de todas sus luchas, sus derrotas, su exilio, sus desencantos, sus triunfos que pocas veces fueron individuales, porque siempre buscó el bien común, el bien de todo un pueblo.

Un hombre Insignia de lo que es Ser Un Guatemalteco Cabal. Amante del deporte, de las leyes, del trabajo del campo. De esos hombres que se comen junto al campesino un plato de frijoles con sal. De esos hombres que detestan el lujo y la arrogancia. La doble moral y el desperdicio. Vulnerable y sensible. No cabe duda que julio ha venido con fuertes aguaceros para Guatemala.

Les invito para quienes no  lo han visto, el documental llamado Testamento, allí hay una buena parte de la historia de su vida y su lucha, de su entrega y su disciplina, de su hambre de justicia. Uno de los pocos hombres que ha trabajado constantemente por la igualdad, por el reconocimiento del pueblo oprimido, del silenciado, él fue una voz para muchas generaciones, inclusive para la mía. Un hombre que indudablemente deja huella y deja también un gran vacío que nadie lo podrá llenar, un par de zapatos que ningún presidenciable  podrá calzar, porque no tienen los tamaños ni la honestidad ni el amor a la patria que ese hombre tuvo durante sus 93 años de estadía en tierra de traidores.

Un documental  llamado Testamento en donde lo vas a ver en su labor diaria. Se ha ido un Grande de la Patria, se ha marchado un Guatemalteco Cabal, un claro educador que llevó a la práctica lo de”  Id  y Enseñad a Todos”.

Desde el frío autoexilio,  abrazo a ese hombre ejemplar y todas aquellas personas que  vimos en él un ejemplo a seguir, mi pésame y  sentir, hacia  ese grupo grande de amistades que hoy  al igual que  yo lloramos en distintas partes del hemisferio, la partida de tan Importante Persona.

Vaya pues… querido Hombre de la Patria,  nadando por las aguas frías, -como lo solía hacer en las piscinas públicas de Guatemala-  a descansar al lado de toda aquella camada  que partió antes que usted, a las  y los mártires que  dieron su vida por el país, por la igualdad, y por la justicia. Vaya, y divise desde aquellas alturas, nuestras lágrimas y nuestra gratitud, por su entrega y su ejemplo de vida.

Seguramente lo estará recibiendo en la antesala,  el presidente que al igual que usted soñó con una Guatemala próspera y de oportunidades.  Dejó semilla,  hay plantitas que están creciendo que muy pronto darán fruto… porque su esfuerzo no fue en vano.

Vaya pues querido Don Ponchito, a reunirse con su camada… allá le tendrán seguramente una fiesta.  Lo espera el Che Guevara, Salvador Allende, Jacobo Árbenz, Facundo Cabral que seguramente caminará a su lado. Las miles de personas desaparecidas  durante el conflicto armado, las torturadas, las silenciadas. Seguramente también catedráticos y catedráticas de la USAC,  campesinos y labradoras…  estudiantes que fueron mártires, un pueblo completo, estará feliz de recibirle… vuele alto Maestro… como El Quetzal. ¡Hasta Siempre Don Ponchito! ¡Hasta la Victoria Siempre! ¡Claro que sí!

Ilka Ibonette Oliva Corado.

Junio 10 de 2011.
Estados Unidos.

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