Encomienda desde el sur.


Para agradecer a veces la palabra gracias sale sobrando…
No sé, no tengo idea desde hace cuánto él lea mi “catarsis bloguera” llevamos más de dos años escribiéndonos y compartiéndonos correos electrónicos.

Hace más o menos un mes me pidió la dirección física de donde vivo, me dijo que me enviaría algo que me gustaría; y quince días después llegó a  mi buzón de correo, ¡la notificación para ir a recoger el paquete a la oficina de correo!  Generalmente sucede, el espacio del buzón en los edificios  de apartamentos,  es muy pequeño y no caben más que cartas con los cobros del mes.  Mi hermana me hizo la campaña de ir a recoger el famoso paquete, cuando llegué en la noche a la casa, ella atorada de la risa me dijo: ¡leé el sobre! Y el sector del destinatario leí: “Para; Señorita Tentación Oliva”.  Yo tampoco pude parar de reír por largo rato. ¡Qué ocurrente!  En una esas minuciosidades tan insignificantes me fijé, mi nombre venía escrito a máquina, osea; se tomó el tiempo de buscar un papelito de esos que tienen goma atrás  ¿cómo es que se llaman? Y escribió mi nombre y mi dirección al estilo: clases de mecanografía con máquina Remigton .

Abro el sobre y me encuentro  con cuatro CD´s : uno de ellos contiene en sus entrañas cuatro películas guatemaltecas; el otro  viene con 22 canciones guatemaltecas, cada una de ellas dedicada a cada departamento, el tercero trae consigo imágenes de Semana Santa, y con el cuarto,  – ¡de Quetzalteca especial salú!- con el cuarto se saltó el cerco, ¡me fui de espaldas! Un Cd con un titipuchal de libros, que todavía no logro terminar de contar, son tantos que sigo fascinada con los nombres y la maravilla de la tecnología para meter tantas letras en un CD. Entre los autores  -y ella- desfilan: Mario Benedetti, Rafael Albert, Isabell Allende, Aritóteles, Isimov Isaac, Bakunin Mijail, Gustavo Adolfo Becker,  Bradley Marion Zimmer, Chomsky,  Coelho, Delibes, Dostoyesvski, Poe, Engels, Ernesto Guevara, García Lorca, Robert Fisher, Gibran Khalil,  Gabo, Julio Verne, Marqués de Sade, Ernesto Sabato,  José Saramago, Stephen King, y otro puñado más.  Aparte no viene un libro o un poema de cada autor  y autora, ¡no! ¡Viene un titipuchal! ¡Me saqué la lotería!
Inmediatamente le mandé a preguntar su número de teléfono para darle las gracias de viva voz,  así que hoy pude lo pude hacer.

Me sorprendió su acento tan  guatemalteco, la mayoría cuando emigra pierde hasta la memoria no digamos el acento,  con él no ha sucedido. Sí, la alcurnia, la cajita de cristal que aparenta ser la nación norteamericana, compra sueños –no los realiza- nostalgias, añoranzas y lazos de sangre, en este país, hay una epidemia que no es por temporada ni por estación, es perenne, aquí hay madres que se olvidan de los hijos que dejaron en sus países de origen, y toman como únicos lo que han procreado en la nación de  Yankees, aquí  los hombres se olvidan de las esposas e hijos que dejaron atrás, al otro lado de la frontera, para andar de solteros y conquistadores en sitios nocturnos.

Aquí los malos se vuelven buenos y los buenos se vuelven malos, así  trabaja el verde del dólar, el espejismo de los rascacielos, de las calles cementadas y autopistas de ocho carriles, aquí el sexo es sinónimo de amor, la droga y el alcohol  te abren las puertas al mundo social y cool.

Alguien dirá, “pero es que ahora la situación es mundial”, lo es, claro que lo es, estoy de acuerdo, pero en la nación “más poderosa del mundo” hay migrantes que fantasean  y piensan que con tener la residencia  y la ciudadanía gringa, inmediatamente vivirán la metamorfosis y tendrán los ojos verdes y azules, tez blanca color cal,  serán de estatura de jugador de la NBA, pero aunque logren una posición económica y tengan mansiones y carros de lujo, los ojos negros, la piel morena, la panza de pupo mareño, la piel morena no lo pueden cambiar, eso les recuerda cada vez que se miran al espejo, de dónde vinieron,  y la tierra en donde nacieron, aunque ellos, con la espumarada de la comodidad quieran borrarlo de la memoria. Y es dato curioso, -lo mismo que sucede con quien es abusado generalmente se convierte en abusador- ya tendiendo los famosos papeles, se vuelven tanto o más discriminadores y racistas que los propios gringos.  En su mayoría este tipo de personas son más peladas –económicamente  hablando- que las propias indocumentadas, pero la ignorancia comprada con la brillantez de esta cajita de porcelana,  les da luz verde para que saquen al sol  su calidad humana.
Volviendo al mandado: por curiosidad le pregunté ¿cuánto tiempo de vivir en USA  lleva? Me dijo que yo  no había nacido cuando él emigró. Es decir; ya llovió en la vida de Mariano Gálvez.

Tan sin pedir permiso, y como si fuéramos cuates de la  misma cuadra, salió el vos con el que nos escribimos los correos,  me preguntó que, qué pasó con el trato de tú, le dije que lo detesto, lo utilizo solamente para marcar mi espacio con personas que no mucho me agradan, así que ¡Mariano gracias por dejarme tratarte de vos!

Siempre firma como: El Tal Parroquia. Bueno, él también escribe, me comparte sus escritos, los hace tan originales que cuando los leés sentís que están hablando con la marita con la que creciste, con ese idioma callejero, de pueblo, de barrio, sin ningún tipo de etiqueta o lineamiento; libre, te sentís libre al leerlo.  Al instante te enganchás con la nostalgia, la añoranza y ese amor fiel  a la patria. Y ahí te lleva pues, en sube
y baja, del norte al sur, del oriente a occidente, sumergida entre modisnos, cebolleras, lluvias, tejas, calles, y vivencias propias de Guatemala. Él es una muestra clara de que no toda persona que emigra sufre de amnesia, al contrario, él: día  a día, con sus letras refresca los recuerdos  y alimenta su amor por la tierra que lo vio nacer.

El Tal Parroquia, por qué firmar con ese sobrenombre,  me imagino que lo de  Parroquia ha de ser por el barrio de la zona 6. Y cabal , el Tal por ser la forma en que en la colonia se habla de las personas, claro está en las colonias populares, “marginales” las que son zona roja. El tal fulano, la tal mengana, así que él es El Tal Parroquia.  Y para que mirés que  soy coyota de tu misma loma,  de hoy en adelante soy para vos, ¡la Tal Peronia o bien, la Tal Comapa!

Hoy hablamos antes, en el entretiempo y después del juego ese de la chamusca estaba interesado en escuchar la opinión del juego en voz de una mujer, Mariano siente una especie de fascinación y curiosidad por mi profesión de árbitra,  no le cabe en la cabeza cómo puedo ser capaz de andar arreando ganado dentro del campo. Y entre la platicada terminé confesándole mis  aventuras arbitrales en Guate y aquí. Periquita parecía hablando de las maltratadas y de las veces que me salvé de ser agredida en los campos  de los diferentes pueblos, colonias, y departamentos a donde me tocó ir a dirigir. Quiere que escriba  en el blog  esas anécdotas futboleras, tal vez un día de estos lo consienta.

Él me habló de su tiempo de jugador en primera división cuando vivió en Guate, me percaté que ambos compartimos  el amor y la pasión por el deporte rey. El balompié es algo más que una disciplina deportiva, es un motivo  y pretexto para reunirse con la mancha para ver el juego,  no importa en dónde lo estés mirando o escuchado la narración, en donde exista el fútbol hay motivo de celebración. Quienes lo practicamos, en alguna época de nuestra vida,  sabemos la euforia y adrenalina que recorre nuestro cuerpo como un chicotazo eléctrico, al anotar gol, ¡anotar un gol! Por eso se ve a las jugadoras y jugadores, que tras anotar un gol se transforman, son tres segundos de gloria, de alegría, de euforia, de adrenalina, de pasión,  ahí van corriendo enloquecidos, hacen molotera, se abrazan, se nalguean, se besan, se dan camorra, estrellita, en fin,  bailan –la samba de Brasil, ya dije que en el otro mundial me pongo la pititanga que quedó burlada con el mundial pasado-.

 Hablamos de todo un poco, y como si nada pasaron sin darnos cuenta dos horas, uno en el sur del país y otra en el norte,  conectados por la añoranza y el amor a la patria. Ambos sabedores de la soledad y del reto diario de vivir en un país extranjero.  Ambos escribimos, con modismos y palabras muy de allá, él de su generación y yo de la mía.

Hoy escribo, para agradecer el tiempo que te tomaste para escoger la música, las películas y los libros que me mandaste, por el dinero que gastaste en gasolina y en el correo, en los CDs, no es dineral, ¿pero hacerlo para una completa desconocida? ¿Por qué? Yo sé por qué, porque sos  de quienes practican lo de: expandir la escuela.

Gracias por contribuir a mi educación y a mi crecimiento personal, gracias por  ayudar a cultivar mi amor  por Guatemala, por tenderme tu mano de migrante, de paisano y de maestro, yo por mi parte espero que se cumpla la promesa de vernos,  y como sé que te causa fascinación mi profesión, quedás invitado a ser espectador de mi trabajo en el campo, ese día, ¡te voy a dedicar las tarjetas rojas que saque! ¡Vas a ver cómo arrea el ganado una mujer! ¡A punta de tarjetas y gorgorito!¡ Y también las maltratas que recibe!

Y así fue como recibí la encomienda desde el sur, desde Las Californias, ella trajo consigo, el olor, el paisaje, y la añoranza de Guatemala, también un manojo de escritores con costaladas de libros cada uno,  para seguir imprimiéndome de la literatura para que viaje a través de mi imaginación, que día a día se convierte en mi segunda pasión.
Orientalmte, la Tal Comapa, capitalinamente la Tal Peronia.
Ilka Ibonette Oliva Corado.
Estados Unidos.
Mayo 28 de 2011.

2 comentarios

  1. Ilka, bueno es saber que aun donde las cosas parecen diferentes, sigue usted teniendo muy bien la brujula de donde es, tal como escribio este fin de semana muchos se quieren olvidar de lo que son. lo cierto es que usted aun a la distancia sigue añorando esta tierra tan hermosa, de contrastes increibles que se solo se pueden dar en Guatemala. un Saludo desde Coatepeque Ciudad de las Gardenias. Roberto Lorenzo

  2. Estimada Ilka: Como siempre, escribís muy bien, así has ganado mi atención y admiración. Al fin tengo una leve pista del Tal Parroquia, así que estás en California y eres de mi generación. Yo pensaba que eras un patojo mocoso y que vivías en la zona seis. Un saludo para vos y que bueno que estás en contacto con una buena onda ccmo es la negrita.
    Ilka, besos para vos, Chente.

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