En las Vísperas del Centenario.

Para combatir el antisemitismo no hace falta ser judío, como para luchar contra el racismo no hace falta ser negro. Lamentablemente, a veces parece que para combatir la discriminación de la mujer hace falta ser mujer. (Soledad Gallego-Díaz)

No  faltará el soplado que el día 8 de marzo,  regale una flor y diga: “felicidades en tu día”, como si con ese gesto, estaría contribuyendo  al cambio… o no faltará el: novio, tráido, agarre, esposo, trinque o soque, que de paso, te invite a cenar y que quiera hacerte el amor con ternura, las mujeres no necesitamos  eso, bueno sí, aunque no siempre, pero no precisamente el 8 de marzo,  no es ese el motivo de la “celebración” no celebramos, ser llamadas “el sexo débil”, no pedimos, preguntamos o necesitamos, caricias, ni besos, ni piropos, ni coqueteos,  ni que nos llamen guapas, sexys,  bellas, o nos digan “ qué linda te mirás hoy”,  bueno sí  es agradable escucharlo, pero no únicamente el 8 de marzo, y no precisamente ese día, es decir; no hay que confundir el motivo de la “celebración”.

Seguramente  en el lugar de trabajo no faltará el compañero o jefe varón, que  le diga a las mujeres de la oficina, “felicidades en su día y de paso les dé un abrazo y un beso en el cachete”,   muy probablemente también para muchos y muchas el día pasará inadvertido, un típico martes cualquiera (bueno… en ésta ocasión de carnaval).
Pero es que estamos conmemorando un siglo, por más que yo lea, vea películas, documentales y cualquier otra  información respecto a la explotación de nuestro género, no me imagino aquellos días, como tampoco logro llegar hasta el principio de la historia, de la Creación Humana, desde los primeros pasos del Homo Sapiens, de la era cavernícola, el descubrimiento de la polea, la palanca y la rueda y después los matrimonios arreglados, (por cierto  a los 18 mi papá me consiguió “marido”, ya te imaginás vos el alboroto… pero esa la cuento en otro colazo) vivir para servir… las  mujeres hemos sido criadas para servir, al padre, al hermano, al jefe,  y por último al marido y a los hijos. “Servir”, nada más para eso, esclavas de una sociedad machista por los siglos de los siglos… “Servir” en la intimidad de la alcoba, en la mesa,  y ante la sociedad…

“Nos han enseñado a tener miedo a la libertad; miedo a tomar decisiones, miedo a la soledad. El miedo a la soledad es un gran impedimento en la construcción de la autonomía”. (Marcela Lagarde)
Pero en silencio al principio, confabulando tal vez, la lucha se inició mucho antes de aquel 1911, la lucha por los derechos de género viene desde principios de la Creación, con los años  nuestra voz se ha hecho escuchar, más que nuestra voz, nuestras acciones han sido consecuentes, en pro de la necesidad de ser reconocidas como un ser igual, en cuanto a derechos, ya que siempre hemos sido sobrecargadas en las obligaciones.
Entonces hoy recordamos los nombres de las heroínas, de quienes dieron voz y rostro a  un género pujante deseoso de cambios, muchas sufrieron torturas, vejaciones, humillaciones, y hasta su vida dieron como enganche para que nosotras hoy en día   disfrutemos de los derechos que a ellas  les fueron negados.

Hemos logrado mucho sí, en el papel, por escrito, en leyes, códigos y normas que rigen estatutos y constituciones, de países y empresariales, pero están en el papel, porque en acción seguimos siendo “el sexo débil” las menos inteligentes, las carentes de carácter y capacidad. Seguimos siendo las “buenonas”   que por tener pezones y nalgas, solamente podemos optar a puestos laborales, dando a cambio  la satisfacción del placer,  en la mayoría de los casos, aunque hay ejemplos de mujeres que han alcanzado la cima a fuerza de tesón y sacrificio.

 El feminismo es una linterna, su luz es la justicia que ilumina las habitaciones oscurecidas por la intolerancia, los prejuicios y los abusos. (Nuria Varela)

Sin embargo quienes somos culpables de criar hombres machistas somos nosotras, curiosamente las mujeres, porque nuestros hijos varones no deben de lavar los platos, no porque ese es “oficio de mujeres”, mucho menos  lavar y planchar su ropa y no  digamos cocinar, ellos si pueden tener relaciones sexuales antes del matrimonio, es más se lo aplaudimos, pero nuestras hijas no, porque entonces dejan de ser “puras”, para convertirse en putas y ser señaladas como mujeres “vividas”,   no, no, aquí lo mismo es Chana que Juana, los mismos derechos y obligaciones.
Que si la mujer utiliza falda y blusa escotada, y le “meten mano en la calle” es culpa de ella, por vestirse de forma  indecorosa, el inocente es el hombre que malvadamente fue provocado por la insolencia de una mujer. Él si puede andar sin camisa, tomando el sol,  pero una mujer no puede andar en “top” corriendo, haciendo ejercicio, porque sería una provocadora, una mujer inmoral…

La sociedad necesita que las mujeres ocupen más lugares en los sistemas de decisión y en los sectores empresariales. Siempre tenemos que rendir doble examen: primero, demostrar que porque somos mujeres no somos idiotas, y segundo, el que tiene que rendir cualquiera. (Cristina Fernández De Kirchner) 

Pero bueno, el derecho a la educación formal fue un gran paso, por el que lucharon nuestras antecesoras,  el derecho al voto, a las prestaciones laborales, entre otros. Pero nuestras niñas siguen siendo explotadas en fábricas y maquilas, en los campos de cultivo. Se les sigue negando el derecho primordial de la educación.  Nuestras niñas siguen siendo  utilizadas como mano de obra barata y realizan el mismo trabajo que una mujer mayor de edad, y se les paga menos, trabajan horas extras y no son remuneradas como  “marca la ley”. Aunque en la mayoría de casos no hay ley que ampare,  porque no  nuestras niñas no existen en los estatutos laborales, por lo tanto no son tomadas en cuenta, como trabajadoras. Ellas no deberían trabajar, deberían de estar estudiando en la escuela y haciendo sus deberes por las tardes, eso sería un gran paso en la  igualdad, si no existiera la pobreza y la explotación,  la división de clases y si el mayor porcentaje de tierra no estuviera en manos de la minorías sino de las mayorías. Bueno, ya me estoy columpiando en otro parque… dejáme regresar… para seguir con  el tema central.

En todo momento de mi vida hay una mujer que me lleva de la mano en las tinieblas de una realidad que las mujeres conocen mejor que los hombres y en las cuales se orientan mejor con menos luces. (Gabriel García Márquez)

Es algo tan inestable nuestro progreso, porque avanzamos en algunas cosas y retrocedemos en otras, por ejemplo, aunque debo aclarar que existe el libre albedrío, y cada quien puede hacer con su “cutete” un candelero, pero bueno,  por culpa nuestra también, no de todas, pero   de un buen porcentaje,  seguimos siendo vistas como los “culitos” y es que las mujeres somos  mucho más que piernas depiladas y ropa de seda bañada con perfume de Chanel, (aunque la historia de  Gabrielle Coco Chanel también deja los pelos de punta) somos más que cuerpos semidesnudos modelando en pasarelas y movimientos sensuales en programas de televisión, las mujeres somos más que damas de compañía.

No, las mujeres somos: campo, vida, luz, eco, lucha, camino. Las mujeres somos: entrega, sacrificio, inteligencia, sustancia, alimento, voz, canto, llanto, fuerza. Somos; entrega, risa, anhelo, sueños, conquista.

Las mujeres somos; paz, música, talento, ritmo, educación, esperanza, movimiento,  cambio. Somos: crecimiento, autoestima, apoyo, trabajo, habilidad, lealtad, seguridad.

La otra vez un amigo me decía que su hermana se graduó de maestra pero su esposo “no la deja” seguir estudiando en la U, me dio una especie de “ataque de rabia”  y pensé, ahora que murieron muchas para que nosotras hoy en día tengamos derechos y oportunidades,  venimos tan campantes y las desaprovechamos,  porque el papá o el esposo como típicos miembros de una cultura machista y solapadora,  se sienten amos y señores de nuestras vidas, y nosotras en lugar de ejercer y hacer valer nuestros derechos, venimos y agachamos la cabeza, obedeciendo al “rey” que manda nuestras vidas, que nos dice, qué, cómo y cuándo debemos de actuar… no, no es justo, no es leal, no es honesto y sobre todo vamos en contra de nuestros ideales, de nuestra propia lucha, de nuestro género,   aceptando esa forma tan “abrupta” de violencia silenciosa que ejercen sobre nosotras.
Aquí mire muchachita si usté quiere estudiar y su papá no la deja, pues múdese de casa y busque un trabajo aunque sea de vender chicles y costéese usté sus estudios, si su esposo no la deja, pues que lo siento por el esposo pero mándelo a freír niguas, porque entonces ese esposo no la valora y no la quiere, como un ser humano igual, porque no la está ayudando a crecer. “Pero es que lo quiero, y tenemos hijos en común”, más mal le hará a los hijos si se queda en una relación en donde usté es esclava, y mutilada emocionalmente, en una relación en donde le cortan las alas cada vez que éstas  quieren crecer, no alimente ese patrón de crianza, rompa las cadenas, limpie el camino y habrá otras veredas, por y para usté  principalmente y también  para las que vienen atrás de usté, como lo hicieron ellas hace más de cien años.

“Pero es que mi jefe me dijo que me da el puesto si me acuesto con él”, pues entonces búsquese otro trabajo, no se acueste con ningún fulano, por la humillación de un puesto laboral, no contribuya a que siga creciendo la hierba mala, pero entonces me vas a decir, “ es que necesito el trabajo, la situación está difícil”, pero la situación está difícil en todos lados,  oportunidades de trabajar hay, pero se necesita buscarlas, y si te aferrás a  tu capacidad  y no  a la opción más fácil, las vas a encontrar,  ya te imaginás vos, devengando tu salario mensual, sabiendo que diste  a cambio placer por obtenerlo, a eso yo le llamo: ser mujer indigna. Porque si no confiás vos en tu inteligencia, en tu capacidad, entonces no esperés que los demás te respeten, no tenés derecho a exigir absolutamente nada. Y peor aún si con esa “acostadita” le quitaste el puesto a otra que se fajó quemándose las pestañas estudiando, olvidáte entonces, allí sí, merecido tenés que te despidan cuando llegue otra más “buza y buena” que vos y te quite el puesto de la misma forma. No contribuyás a que siga creciendo la cadena, no solapés.

Llamar a las mujeres el sexo débil es una calumnia; es la injusticia del hombre hacia la mujer. (Mahatma Gandhi)

Y qué decir a los hombres, también es su obligación y responsabilidad  trabajar en pro de los derechos de la mujer, asimilando que somos seres iguales en  inteligencia y capacidades, que por ende merecemos tener los mismos derechos y oportunidades en todo. Como padre de familia, de amigo, como hermano, como compañero de trabajo, como maestro, como alumno, en todo ámbito de tu vida es tu obligación ayudar a que se rompan las barreras, es tu obligación derrumbar muros estúpidos, es tu obligación, dar la mano y ayudar a crecer, a buscar oportunidades y tocar puertas, abrir brechas y limpiar caminos.

Es tu obligación hacer justicia y ayudar a cambiar paradigmas, crear diferentes esquemas. Aquí la lucha no es solamente de nosotras, no, aquí la lucha es y debe ser de todas y todos, en conjunto, como equipo. De la misma forma que luchamos porque desaparezca la división de clases,  con la misma garra con que luchamos por erradicar la pobreza, por que desaparezca la violencia,  con el mismo ímpetu con que exigimos se derrumben los muros y las murallas en las fronteras en los países,  así mismo y con mayor fuerza debemos de trabajar en equipo, para que desaparezca la desigualdad de géneros.
Sería deshonesto mencionar nombres de heroínas, cuando han sido miles y anónimas quienes han luchado día tras día por erradicar la desigualdad,  a través de los siglos, años,   en diferentes lenguas y miembros de diferentes clases sociales,  de diferente color y credo, estudiantes y obreras, madres e hijas, hermanas, maestras, capitalinas y campesinas: mujeres al fin, trabajando en  pro de un género,  a ellas hoy y siempre nuestro agradecimiento,  y por ellas  hoy y siempre es nuestra obligación continuar con el trabajo, buscando horizontes.
Un centenario, ya es tiempo que dejemos al Homo Sapiens atrás, en la historia y forjemos nosotros nuevas brechas, juntos, de la mano: hombres y mujeres: para dejar un mundo con mejores oportunidades e igualdad a las generaciones que están por venir.

Ilka Ibonette Oliva Corado.
Marzo 06 de 2011.
Estados Unidos.

2 comentarios

  1. Animo!!! mujeres somos el sexo inteligente!!!! comencemos cada una en nuestros hogares a marcar la diferencia con respeto.
    Feliz día, en nuestro día!!! en el mes mas lindo. ja,ja,ja

  2. Bien dicho!!!. Aplaudo y comparto tu corajuda opinion.Es cierto que a lo largo de estos ultimos cien anos las mujeres han logrado significativos avances en todos los ambitos del que hacer humano y aunque han demostrado con creces su capacidad para actuar al mismo nivel y en no muy pocos casos superar en actuacion a muchos hombres. La triste realidad es que vivimos en un mundo extremada y criminalmente machista. En donde las maximas autoridades politico – religiosas que defienden el orden establecido dan como un hecho aceptable y,aunque muchas veces digan lo contrario, el papel secundario – marginal que a las mujeres les corresponde desempenar.Ya que segun ellos corresponde con el orden natural de las cosas.

    No cabe duda que hay un largo y arduo camino por recorrer y que la lucha no es de unas sino que debe ser un esfuerzo colectivo; mujeres y hombres unidos en la lucha por la consecucion de un anhelo: La humanizacion de las relaciones humanas.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.