De mujer a mujer: expandé la escuela.

«Existen dos tipos de personas en el mundo, los seres humanos y las mujeres. Y cuando las mujeres tratan de comportarse como seres humanos se les acusa de querer ser hombres» Simone de Beauvoir.

Hoy me preguntaba: ¿en dónde anduve hace cien años? No sé. Por más que quiera imaginarme no me da la maceta para ubicar el pulso de aquella avalancha feminista que despertó al mundo. Y es que hace un siglo comenzó la cuenta regresiva, hace un siglo del primer estruendo feminista que asustó al patriarcado mundial, hace un siglo que viene haciendo eco la voz femenina, la que exige derecho de igualdad, como seres humanos pensantes y actuantes.

Y a eso eco uno mi voz, mi grito, el ritmo de las palpitaciones de mi corazón de mujer: ¡feminista! Ojo que el hecho de ser feminista no significa ser extremista, tampoco soy “anti-hombres”.
Alguien me dijo en una ocasión que yo odiaba a los hombres, y quiero aclarar que nada que ver; tengo más amigos hombres que mujeres, a los hombres los amo y creo firmemente en que somos complemento, pero desgraciadamente la mayoría que es la que gobierna el mundo y barniza la sociedad es opresora del derecho de género. Dicen que una golondrina no hace verano, más como fiel soñadora socialista tengo la firme esperanza que pronto se irán uniendo las demás, para poblar esta tierra de igualdad de oportunidades. En esta ocasión me atrevo a cambiar la letra compuesta por el grupo chileno Quilapayún: el pueblo unido jamás será vencido… yo diría: ¡las mujeres unidas jamás seremos vencidas!¡Amén!
Y es que el “machismo”, la opresión y el autoritarismo no lo realizan solamente los hombres, también hay mujeres que se creen que por tener “buenos culos” se ganaron de guasa el coeficiente intelectual más alto del sector en donde trabajan, las que abusan de poder, porque económicamente están mejor ubicadas que la empleada que les limpia su casa, han tenido el atrevimiento hasta de clavarle un uniforme para diferenciarla de los miembros de la familia. Las humillan de mil maneras. Empezando porque le debe de llamar patrón o patrona, o doña fulana… Don mengano… aunque el patrón sea más joven que ella, a eso le llamo yo:¡inconsciencia! ¿Por qué no pensar en crearle oportunidades? ¿En expandir la escuela? Si es analfabeta, mandarla a la escuela nocturna, ayudarle económicamente con los útiles escolares. ¿A la escuela en fin de semana? ¿Organizar un horario de trabajo y no obligarlas a irse a dormir cuando al patrón y la patrona se les suelte el último pedo? Motivarlas…
Enseñarle que los libros que tienen en la biblioteca de sus casas no sólo sirven para tragar polvo, que también los pueden leer. Que si les ensucia la pasta o una hoja no importa, eso quiere decir que lo ha leído. Que ha aprendido algo nuevo. Que también puede utilizar el ordenador de su casa: herramientas, dale herramientas, ayudála es tu obligación moral como ser humano y tu obligación de ser solidaria con tu género. Hoy escribo también a esas mujeres “intelectuales” que se creen que por tener un título universitario en su portafolio las coloca en un punto privilegiado de la plataforma, pues déjenme decirles que morirán engañadas porque a muchas de ustedes el título las “ha puesto más brutas”. Y no me alcanzarían los minutos del día para llamarlas por su nombre propio…
En el día Internacional de la Mujer; no necesitamos que nos regalen rosas, que nos inviten a cenar, que nos traten como piezas finas de vidrio, que nos piropeen, que nos manden mensajes de texto con un: ¡felicidades en tu día! Ese día es para concientizarte y para que concienticés, para que dejés de solapar actitudes machistas y opresoras.
No doblegués a la más humilde, cuando vayás al mercado no rebajés por una libra de tomate, ni por la de papa comprála al precio que te la ofrecen, porque no tenés idea el trabajo que lleva a esa vendedora tener esa verdura allí, para que vos sólo llegues con tus once ovejas a comprarla.
A la que pasa de casa en casa vendiendo ponchos, escobas… ¿alguna vez te has preguntado si ya comió?, ¿si el niño que lleva de la mano desayunó? Por qué no abrís la puerta de tu casa y le ofrecés un plato de comida, y por favor calentá las tortillas. De esa manera le podrás ahorrar lo del almuerzo y puede servirle para el pasaje de mañana.
Las mujeres feministas nos somos “ardidas” ni “dejadas por el último tren” como bien se tiende a tildarnos, las mujeres feministas somos voz de las que han sido oprimidas por distintas circunstancias. No todas las mujeres feministas somos solteras y divorciadas, también las hay las bien casadas con hombres pensantes, honestos y justos. (Así quiero uno para mí). Con hombres que son compañeros de vida y de lucha en la igualdad de derechos. Además el que una mujer esté soltera o casada no tiene nada que ver con el tema… (Pero para aclarar por si las moscas… porque nunca falta el soquete bocón…)
Hoy estoy aquí pronunciándome soy parte de la generación que está viviendo los cambios y siguiendo el sendero de la brecha hecha por mujeres que me antecedieron en este mundo, de las que fueron pioneras, las que entregaron su libertad, a las que les arrebataron el fruto de sus entrañas y a quienes les robaron la ilusión y sus vidas. Hoy estoy aquí haciendo eco con mi voz, uniéndome en la empresa de tratar de cambiar esta sociedad (suciedad) inhumana por una más justa y tolerante, por una que acepte, honre y valore la equidad de género.
«La igualdad ante la ley todavía no es la igualdad frente a la vida. Nosotros esperamos que la obrera conquiste no sólo la igualdad ante la ley, sino frente la vida.» Vladimir Ilich Lenin.
Hoy hablo por la mujer rural, por la que madruga a sembrar la tierra, por la costurera, por la que coce el nixtamal y vende tortillas para poder alimentar a sus crías, por la trabajadora sexual, porque solamente ella sabe el peso de la cruz que lleva cargando en su espalda, el desempeñar ese tipo de trabajo no la convierte en una mujer indigna. Porque también las hay quienes prostituyen sus ideas y su inteligencia las venden al mejor postor. ¡A ese tipo de calamidad humana yo le llamo: no tener amor propio! Hoy abrazo a todas aquellas mujeres que pueblan los mercados, porque su carencia económica, desvelos y madrugadas no les han podido arrebatar su dignidad y con paso firme han sacado avante a los vástagos que Dios les regaló.
A las madres, a las hijas, hermanas y amigas, a las jefas, a las maestras, porque todas han salvado vidas: sin tener que ser doctoras. A las que emigran, a las que lloran en el destierro tener que ser madres por correspondencia y telefónicamente: ¡su lucha no es en vano!
Hoy aplaudo a todas aquellas mujeres que fueron ejemplo en mi vida, muchas de ellas analfabetas pero que entienden perfectamente el lenguaje del amor y con él fueron apoyo moral para que ésta potra desbocada siguiera el camino correcto dentro de aquella inmensa llanura de la incomprensión. A ustedes que no tienen el acceso a la tecnología y que probablemente nunca leerán este escrito les estaré agradecida hasta que mis ojos vean la luz del último día de mi vida. Quisiera viajar en el tiempo y de un salto llegar hasta los días de mi niñez y decirles con reverencia; de mujer a mujer nuevamente:¡gracias! por no haberme dejado “morir en el intento” y contarles que la semilla fructificó, pero es imposible la imaginación, no alcanza para traspasar el mundo de los vivos y los mu
ertos, así es que las gracias se las daré con la misma reverencia el día en que la división de ambos mundos haya desaparecido.
Vitoreo a esas mujeres que empujan, arman, fortifican, a las que rompen murallas y construyen puentes, a las que expanden la escuela porque saben muy bien que la educación es una herramienta feroz para crecer como ser humano y unir las manos en la lucha incesante por la igualdad de derechos.
Por las que defienden su criterio y su cuerpo, que saben perfectamente que no por ser ¡buenos culos! Estos se tocan y se venden. Por quienes disfrutan su sexualidad y han revolucionado su intimidad de alcoba, por exigir sus derechos: no se hace, cómo ni cuándo el hombre exija o se le prenda el cachiflín. Se hace cuando ella esté dispuesta: física, anímica y emocionalmente. Tiene derecho a proponer, poner, quitar, mover… y vivir sus orgasmos a plenitud.
Y trae a mi memoria una conversación que tuve con mi abuela, que nunca ha visto a mi abuelo desnudo, (quise decirle que no se perdía de gran cosa) porque mientras tuvieron activa su vida sexual él se pasaba de su cama a la de ella, se le subía encima y se bajaba cuando ya estaba satisfecho. Le pregunté: ¿abuela y sus orgasmos? Me contestó chiveada: ¿qué es eso mija? Quise explicarle pero por más salsa que le pusiera a las tostadas o dramatizara el asunto igual se quedaba silbando en la loma… No tengo idea si los llegó a conocer. Algo tan vital como una vida sexual plena, no quiero imaginarme cómo la vivieron las generaciones anteriores.
También pienso en mi tía abuela Antonia, nunca se casó, no se lo permitieron porque era la hija menor y su obligación fue cuidar a sus padres hasta el día en que ellos fallecieron. Mi tía abuela murió virgen, pasados sus setenta años, la muerte le llegó de sorpresa en una madrugada fría mientras dormía en su cama de pita: en su natal Comapa.
Elevo mi voz por la mujer del pueblo, la obrera, que desde siglos viene acarreando el dolor de ser denigrada, abusada: física y emocionalmente por el patrón, por hombres y mujeres clasistas, racistas, forrados de prejuicios, y solapador@s; que se creen que porque ella no tiene un título con pompa colgado en la pared de su casa, también carece de inteligencia, se les olvida que ella posee ya maestrías y doctorados en la universidad de la vida que es la mejor de todas.
Les hablo a ellas, a quienes saben descifrar el canto de la chicharra y del pijuy, por las que aman la tierra y no se enfrascan en la necesidad (creada) de un carro de último modelo, por quienes caminan acarreando agua bajo la lluvia, cuesta arriba, descalzas, con niguas en los pies, pero que siguen… Por las que vivieron la esclavitud y por quienes la siguen viviendo.
Por la mujer indígena, a quien se le niega todo tipo de oportunidad, a la que se trata con racismo, ¿por qué? ¿Por utilizar una indumentaria diferente, por ser de una etnia distinta a la tuya? Acaso es porque ella no ha tenido las mismas oportunidades que la mujer ladina, es nuestro deber crear espacios para ellas, trabajar con unidad, con solidaridad femenina.
A las universitarias que están a punto de cerrar pensum, a las que están trabajando con su tesis, a las ya egresadas, que no se les olvide de donde llegaron y hacia dónde van, que el mundo no termina con el cerco de sus casas, con devengar un buen salario, con ser presidenta o coordinadora de un grupo, que hay mucho más aún por hacer, que el camino apenas está comenzando, que solamente trabajando con solidaridad podremos crear espacios, derrumbar barreras, que si desechamos el racismo podremos crear oportunidades facilitar herramientas para aquellas que carecen de ellas.
¿Durante cuántos siglos hemos callado las mujeres? Hemos vivido sumisas, sosegadas, abstractas a opiniones y acciones, sin embargo la avalancha dio inicio hace cien años, ya no hay modo de detenerla, es el momento, ¡el poder del saber!, viene con ella, es el instante para unirte al grito (hombres y mujeres) y que por fin se lleve a cabo el tan ansiado cambio, en que cedan las luchas de quién tiene más poder, quién tiene el coeficiente más alto, la capacidad no se pesa por libra, tampoco el criterio, ni el amor no se vende por mano, como las naranjas, la solidaridad no la comprás en el supermercado, todo eso viene del alma, de tu corazón, y es más fuerte que cualquier medida de peso que el hombre haya creado, es tiempo de unir fuerzas, de concientizarte y concientizar a la sociedad inquisidora. ¡El momento es hoy uníte, y se parte del cambio! ¡Gritá y actuá! ¡Extendé tus brazos y abrazá a la más desprotegida!
«No sólo es justo sino también necesario. No sólo es justo que la mujer tenga la oportunidad de desarrollar su capacidad en beneficio de la sociedad, sino que también es necesario para la sociedad que la mujer encuentre todas la posibilidades de desarrollar plenamente sus capacidades » Fidel Castro.

Ilka Oliva Corado.
07 de marzo de 2010.
Gringolandia.

7 comentarios

  1. Que interesante Ilka! si bien, hace tiempo que venimos luchando por la igualdad, a veces las mismas mujeres podemos llegar a olvidarnos de nuestro pasado por la vanidad del mundo… La verdad es que el orgullo no sirve de nada, y mientras más aprendamos en este mundo, más humildes debemos ser y no lo contrario…!!!

  2. Estimada Ilka: Hablaste con el corazón. Un beso, su atento y seguro lector. Chente.

  3. Excelente Ilka, un muy buen escrito, felicidades a todas las mujeres, sigan adelante…

  4. Gracias!!!! En este dìa dedicado a nosotras, esas palabras de justicia, de solidaridad, de fuerza, de energìa creadora, de ideas renovadoras que van al centro del cambio.
    Seguro que tu madre se siente feliz de haber traido a nuestro universo a quien tiene el poder de recordarnos que la solidaridad no debe quedarse a dormir en nuestros corazones, sino debe tomar parte activa del mundo presente.
    Ilka!!!me encantò tu artìculo.
    ESTELA

  5. !Bonitas Todas!

  6. Basado en el libro que mas me gusta, diria que la mujer fue creada de una costilla, para ser igual al hombre en todos sus derechos. No fue tomada de un pie para ser pisoteada, ni de la oreja para ser cabeza. Del costado, para ser pareja, de ahi donde el brazo proteje, guarda, ama y defiende.

    Como bien es cierto, y Helena no me va dejar mentir, esta sopa salio con un toque a la receta de mi mamá. En muchos de mis locos pensamientos, he escrito en mi facebook, lo que siento sobre la mujer y las miles de injusticias a las que son sometidas.

    A tu lucha por la igualdad de la mujer te apoyo y creo que el siglo venidero sera gobernado por mujeres, no es casualidad que en mi hogar, y en los de mis amigos y familiares, sea mas el numero de mujeres, que de niños. yo de mi parte creo que mucha de la culpa de todo esto y para no meter mas leña al fuego creo que es la educacion y cultura, la culpa del hombre machista, no es de el por haber nacido asi, si no de la mujer que lo crio y el tata machista que callo. Tambien hago publico, que si un dia caigo preso sera porque hice destazado a uno de mis yernos que le haya puesto una mano encima para golpear a su esposa.

    Saludos y abrazos,

  7. Hablaste, Ilka!! Felicidades a vos en el 8 de marzo, día en el que recordamos cuánto hemos avanzado y cuánto nos falta por recorrer! Me siento orgullosa de ser tu compatriota y especialmente tu congénere!!

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