“El Colocho”, o jornaleiro que pôs à minha disposição o horizonte aberto para eu cultivar

Tradução do Beatriz Cannabrava, Revista Diálogos do Sul Pela manhã me acostumei com duas coisas, ler e ver plantas. Não há orvalho da alvorada sem leitura e sem plantas. A leitura me ficou como um hábito dos meus dias de infância vendendo sorvetes no mercado em meu Grande Amor, Cidade Peronia. As plantas, mais que um hábito são uma necessidade, é como uma espécie de oxigênio, como também é à terra. Necessito tocar à terra. Meu pai dizia de manhã: levantem-se, caminhem, estirem os músculos, respirem o ar fresco do dia, não há nada melhor que isso, como ver as…

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Pequeñas lecturas

A dos cosas me acostumbré a buena mañana, a leer y a ver plantas. No hay rocío de la alborada sin lectura y sin plantas. La lectura me quedó como un hábito de mis días de infancia vendiendo helados en el mercado en mi Gran Amor, Ciudad Peronia. Las plantas más que un hábito son una necesidad, es como una especie de oxígeno, como lo es la tierra. Necesito tocar la tierra.  Decía mi Tatoj al alba: levántense, caminen, estiren los músculos, respiren el aire fresco del día, no hay nada como eso, como ver las plantas. Mientras nos acariciaba para…

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Rabanetes… Sigo plantando por essa bobagem de manter a raiz camponesa dos meus avós

Tradução do Beatriz Cannabrava, Revista Diálogos do Sul Ontem de manhã colhi meus primeiros rabanetes. Dava gosto mordê-los. Tive que colher antes do tempo porque os bichinhos já estavam começando a comê-los. No primeiro ano que eu plantei, estava feliz da vida vendo crescer aquelas folhas grandotas, mas quando fui colher não havia nada embaixo; não sei como a planta pode sustentar as folhas e os talos durante tanto tempo se os bichinhos tinham comido os rabanetes, sobrou só um para mim, mas era grandão! Esse dia eu chorei de tanto dar risada com minhas folhas e um rabanete na…

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La papa partida por la mitad

Este texto pertenece a la serie Las Insurrectas. Salimos de la cantina Las Galaxias con los patojos alrededor de las 9 de la noche, los fines de semana tenía la libertad de un tiempo libre después de vender helados y dejar alimentados a los animalitos, entonces me iba a jugar pelota,  a aplanar calles con los patojos o sola a virinbundear  y en el camino me encontraba con algunas amigas y nos íbamos a  darle la vuelta a la colonia. Eran los tiempos de mi adolescencia y Ciudad Peronia crecía cada día, en el asentamiento comenzaban a verse pequeñas construcciones de casas, poco…

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Brazos de tortillera

En la calle siempre me decían “brazos de tortillera”. Pero, ¿qué tiene de malo que una mujer tenga el cuerpo rollizo? Me preguntaba yo en la edad del desarrollo. Me lo sigo preguntando ahora. Nunca fui delgada, al contrario, siempre fui rolliza. Pero cómo no serlo con el trabajo físico de todos los días en la casa y con la hielera de helados. Subir y bajar el bulevar principal de Ciudad Peronia, después su subidona de la calle donde vivíamos y todo esto siempre cargando algo, ya fuera la hielera, los costales de afrecho, los costales de comida que me…

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Mirasoles

Para mediados de julio, los campos, parques y arriates se llenan de flores silvestres. Flores que revientan cuando el verano está sazón, en su tiempo de canícula. Entre estas los mirasoles o los distintos tipos de girasoles silvestres que dan la bienvenida a agosto, el mes de los girasoles. En las afueras de la ciudad, hay fincas donde dedican manzanas y manzanas de terreno a la siembra de girasoles, entonces los campos se tornan amarillos con esas flores hermosas de pétalos deslumbrantes que miran hacia el sol.  Desde mi tiempo en Guatemala me gustan los girasoles, pero aquí me enamoré…

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Rábanos tiernos

Ayer por la mañana coseché los primeros rábanos tiernos. Parecían jocotes tronadores al morderlos. Me tocó sacarlos antes de tiempo porque los animalitos ya se los estaban empezando a comer. El primer año que coseché, no hombre yo bien feliz de la vida viendo crecer aquellas grandes hojotas, para cuando según yo era tiempo de cosecharlos no había nada abajo, no sé cómo se pudieron sostener las hojas y los tallos durante tanto tiempo si los animalitos se habían comido los rábanos, apenas pude cosechar uno, eso sí, galanón. Ese día lloré de la risa con mis hojas y mi…

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A rua, mural, a humildade e a essência da alma dos que criam plantando sementes

Tradução do Beatriz Cannabrava, Revista Diálogos do Sul Em um dia a dia onde o ódio se reproduz como nuvem de poeira, quando as armas são o comum, encontrar pessoas que escolhem criar em lugar de cortar, estancar, arrancar e estorvar é algo maravilhoso. Porque criar é plantar uma semente que germinará, é como reflorestar.  Quem cria às vezes passa despercebido como todas as coisas simples da vida que por formosas já foram assimiladas como algo habitual. Como o oxigênio que respiramos já é algo habitual que não percebemos, mas se um dia nos falta aí então vamos a valorizar…

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El novio, novio, novio

Para cuando llegué a los 18 años ya me había peleado a trompadas con los patojos de medio Ciudad Peronia, como no podía expresarme verbalmente todo lo solucionaba con golpes. Además una furia como un huracán hervía dentro de mí constantemente que a la menor provocación explotaba. Sumándole un carácter del demonio con un temperamento de yegua salvaje. Estaba siempre en alerta, esperando los golpes a la hora que fuera, donde fuera, caminaba con los puños cerrados todo el tiempo, de hecho, eso fue mermando hasta con los años, recién hará unos cinco que dejé de caminar con las manos…

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Huele a chiliguas

Anoche llovió y la alborada tenía impregnado el olor a tierra mojada, hojas frescas y a chiliguas en flor. Las chiliguas son las flores de mi infancia, la raíz de mi Comapa natal, su aroma me trae el recuerdo de los guatales, las casas de adobe y el polletón de mi abuela. Sus manos palmeando la masa al medio día en aquella cocina lejana que en el paso de los años añeja en mi memoria el olor a atol shuco y a café de máiz hirviendo en el batidor. Aquí se llaman Lantanas, y hay en varios colores. En Guatemala…

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